Las Mil y Una Noches


Después de hablar de uno sus personajes, no podemos dejar de hacer referencia al que es, sin duda, el clásico de los clásicos de la literatura en lengua árabe: Las Mil y Una Noches. Es, sin duda, una de las más importantes piezas literarias del Islam Medieval y uno de los más sobresalientes ejemplos de una obra que ha alcanzado dimensiones universales.

Popularizado a través del cine y la televisión, a todos nos suenan las aventuras de Simbad el marino,Aladino y la lámpara maravillosa o Alí Babá y los cuarenta ladrones. Aunque Simbad y Alí Babá están en esta colección de cuentos, las narraciones que aparecen en este maravilloso libro son algo más que esos personajes famosos por el cine… y que, tristemente, no tienen mucho que ver con el original.

El núcleo de estas historias está formado por un antiguo libro persa llamado Hazâr Afsâna (los Mil Mitos). El compilador y traductor de estas historias al arábigo es supuestamente el cuentista Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar en el siglo IX. La historia principal sobre Scheherazade parece haber sido agregada en el siglo XIV . La primera compilación arábiga moderna, hecha de escritos egipcios, fue publicada en El Cairo en 1835.

Obra impresionante, por su tamaño y por su narrativa embelesadora… seguramente todos conocemos la versión estándar de Antoine Galland del siglo XVIII, dirigida más hacia el público infantil.  Ahora bien, es mucho más interesante la versión de Mardrus, más sensual, erótica, voluptuosa… en fin, más literaria, con más lujo y pecado.

 

mil y una noches

Dos páginas del manuscrito de Galland, la copia más antigua de Las Mil y Una Noches. Manuscrito árabe (siglo  XIV) (Siria) (Bibliotheque Nationale, Paris)

 

Fue traducida directamente del árabe por primera vez por Rafael Cansinos Assens[1], siendo la primera traducción directa del árabe al español, y completa, de Las Mil y Una Noches, en tres tomos en papel biblia, con una monumental monografía introductoria.

La historia por capítulos cuenta que el sultán Shahriar desposaba una virgen cada día y mandaba decapitarla al día siguiente. Todo esto lo hacía por venganza, ya que encontró a su primera esposa traicionándolo. Ya había mandado matar a tres mil mujeres cuando conoció a Scheherezade.

Pese a las protestas de su padre, Scheherezade pasó voluntariamente una noche con el rey.

 

Por Alah, padre, cásame con el rey, porque si no me mata seré la causa del rescate de las hijas de los musulmanes y podré salvarlas de entre las manos del rey.

Una vez en las cámaras reales, Scheherezade le pidió al sultán el poder dar un último adiós a su amada hermana, Dunyazad. Al acceder a su petición y encontrar a su hermana, como secretamente había planeado Scheherezade, le comenzó a narrar un cuento durante toda la noche. Mientras Scheherezadenarraba, el rey permaneció despierto, escuchando con asombro e interés la primera historia, y al final le pidió otra, pero Scheherezade le dijo que no había tiempo pues ya estaba amaneciendo.

En ese momento de su narración, Schehrezade vio aparecer la mañana, y se calló discretamente

Entonces, él decidió perdonarla esa vez, pues la historia que vendría durante la noche siguiente parecía mucho más emocionante y atractiva.

Así el rey conservó a Scheherezade viva, mientras pedía con impaciencia el anticipo de cada nueva historia, hasta que, después de mil y una noches de diversas aventuras, y ya con tres hijos, no sólo el rey había sido entretenido sino también educado sabiamente en moralidad y amabilidad por Scheherazade, quien entonces se convirtió en su reina

Los cuentos abarcan todas las temáticas posibles: chistes, narraciones de viajes, cuentos fantásticos, poemas, fábulas morales, cuentos eróticos, etc. Una multitud y una variedad casi incontable por la que van pasando cientos de personajes: poetas, reyes, aventureros, magos, mendigos, comerciantes, enamorados. Todos los cuentos con un final feliz, lo que es de agradecer en los tiempos que corren, en el que parece que pocas cosas van a terminar bien.

Al mismo tiempo nos aparecen unos musulmanes muy distintos de los que nos muestran hoy día los medios de comunicación. En lugar de seres cegados por la religión, que está presente en todos los cuentos, fanáticos e intolerantes, en las narraciones de Las Mil y Una Noches aparecen hombres y mujeres que disfrutan de los placeres de la vida, empezando por la buena mesa, el buen vino y el yacer en buena compañía, tolerantes y solidarios con sus semejantes, incluso con los que no comparten su fe.

Como la Biblia, Las Mil y Una Noches a veces es tolerante con otros cultos, pero siempre subsumiendo su eventual verdad dentro de la propia, como suelen hacer todas las religiones, las que aunque juzgan justos a los justos de otras religiones, los consideran en ruta hacia la verdad que ellos representan más fielmente que los otros.

Ahora bien, en demasiadas ocasiones, las personas que profesan las religiones son xenófobas e intolerantes y caricaturizan a las gentes de las otras en especial cuando tratan de convertir a losVerdaderos Creyentes a su religión. En esto, Las Mil y Una Noches no son la excepción: como en la historia de Mesrur el mercader y su amada Sinu-L-Mauazif  que deja a judíos y cristianos como gente de cuestionable e indigna conducta.

En cualquier caso, Las Mil y Una Noches evidencia el generoso uso y abuso que los devotos de Alá hacían del vino antes, durante y después de las no menos generosas comidas. Se recogen hasta 30 de las virtudes que tiene el consumo de vino.

Por ejemplo, podemos encontrar el delicioso cuento titulado Historia del mandadero y las tres doncellasen la que erotismo, vino y placer van de la mano:

 

Entonces el mandadero se regocijó en extremo, y dijo a la que le había defendido: “¡Por Alah! A ti te debo la primera ganancia del día”. Y dijeron las tres: “Quédate, ¡oh buen mandadero! y te tendremos sobre nuestras cabezas y nuestros ojos”. Y en seguida la proveedora se levantó y se ajustó el cinturón. Luego dispuso los frascos, clasificó el vino por decantación, preparó el lugar en que habían de reunirse cerca del estanque, y llevó allí cuanto podían necesitar. Después ofreció el vino y todo el mundo se sentó, y el mandadero en medio de ellas, en el vértigo, pues se figuraba estar soñando.

Y he aquí que la proveedora ofreció la vasija del vino y llenaron la copa y la bebieron, y así por segunda y por tercera vez. Después la proveedora la llenó de nuevo y la presentó a sus hermanas, y luego al mandadero. Y el mandadero, extasiado, improvisó esta composición rimada:

 

¡Bebe este vino!

¡Él es la causa de toda nuestra alegría!

¡Él da al que lo bebe fuerzas y salud!

¡Él es el único remedio que cura todos los males!

¡Nadie bebe el vino, origen de toda alegría, sin sentir las emociones más gratas!

¡La embriaguez es lo único que puede saturarnos de voluptuosidad!

 

Después besó las manos de las tres doncellas, y vació la copa. En seguida, aproximándose a la mayor, dijo: “¡Oh señora mía! Soy tu esclavo, tu cosa y tu propiedad!”

 

La historia de Alí Nuru-D-Din y Maryem, la cinturonera es otro ejemplo. El nombre Maryem es árabe por María, y su apellido-adjetivo “cinturonera” (as-sonariya) un apodo que los musulmanes le encajaban a los cristianos peregrinos y a los judíos, que usaban el cinturón como parte de su indumentaria. Enredada, por supuesto, en la clásica historia de amor, probablemente sea una de las que más poesías contiene.  La citamos puesto que también se lee un verso que contradice la común creencia en la prohibición  a rajatabla del alcohol y que más bien nos sugiere a Omar Khayyam (del que hablaremos enseguida):

 

Bebamos, que Alá clemente

perdona a los pecadores

y en el vino medicina

encuentro yo a mis dolores

y di que tampoco peco,

al beber, ya que Alá dijo:

Para el hombre, en la bebida,

se encuentra algún beneficio.


[1] R. C. Assens nació en Sevilla en 1882 y con quince años, en 1898, fallecido su padre, se traslada con su familia a Madrid, ciudad que ya nunca abandonaría. A su familia, muy modesta y de recursos económicos escasos, pertenecía también la actriz y bailarina norteamericana Margarita Cansino, más conocida como Rita Hayworth. Su educación fue profundamente cristiana de la mano de su madre, ferviente católica, y de la de sus dos hermanas mayores, que llegaron a ser novicias. La rama paterna,Cansino, era consciente a mediados del siglo XIX de su herencia conversa, lo que llevó a un jovencísimo Rafael a investigar el origen de su apellido, encontrando evidencias de un pasado familiar marcado por la expulsión de los españoles de religión judía en 1492 y que dividió a las familias sefarditas. Es a partir de este momento cuando comienza en él el proceso de asimilación al judaísmo, que ya le acompañará, con no pocos contratiempos, hasta el último minuto de su existencia.

Su primer cuento aparece en la revista literaria El Arte hacia 1898 y también colabora en Vida Nueva,revista de la generación del 98 dirigida por el gaditano Dionisio Pérez Gutiérrez. Un pariente le hizo conocer a los redactores de El Motín, pero José Nákens y sus amigos son antimodernistas, y Cansinos se siente ya perteneciente a la nueva sensibilidad. Hacia 1901 Pedro González-Blanco le pone en contacto con el Modernismo que le cautiva y conoce a Francisco Villaespesa; con él y otros jóvenes innovadores pasea por las calles madrileñas y recala en ciertas tertulias. Colabora en Helios (1903), Revista Latina yRenacimiento (1907). En esos años de comienzo del nuevo siglo participa activamente con el senador Ángel Pulido en una campaña filo-sefardí que tuvo por finalidad recuperar la memoria judía española. Escribe salmos. Frecuenta el Colonial y otros cafés de tertulia. Se hace periodista e irá relacionándose con el citado Villaespesa, Juan Ramón Jiménez, Emilio Carrere, Felipe Trigo, Rubén Darío, Rafael Lasso de la Vega, Gregorio Martínez Sierra, Carmen de Burgos, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado y Manuel Machado, etcétera.

Publica su primera obra, El Candelabro de los siete brazos (salmos), en 1914, modernista, pero publicada tardíamente, cuando ya esta estética empieza a periclitar. Por entonces tiene su propia tertulia en el Colonial, donde es animador de las vanguardias; tras venir a España el poeta chileno Vicente Huidobro en 1918 y fundar el Ultraísmo, cuando este se va asume la jefatura, liderato y patrocinio del movimiento en España a través de las revistas Cervantes y Grecia, aunque la verdadera portavoz del movimiento será la revista Ultra(enero de 1921 – febrero de 1922). Al mismo tiempo mantiene una relación muy estrecha con la incipiente comunidad judía de Madrid, que en aquel entonces gira en torno a la figura de Max Nordau. En 1919 abandona el periodismo para dedicarse por completo a la literatura. Dirige la revista Cervantes, y colabora en otras como: Grecia, Ultra, Tableros, etc. Su obra de aquellos años, excepto algunos textos que firmó con el seudónimo de Juan Las, no tiene nada de vanguardista, sino que hunde sus raíces en textos bíblicos. Es la época en la que se relaciona con Guillermo de Torre, Adriano del Valle, Xavier Bóveda, Vicente Huidobro, etc. También con Jorge Luis Borges, que desde ese momento se referirá a él como su maestro. En 1919 pone por vez primera en español, traduciendo del inglés y francés, una antología talmúdica con el título de Bellezas del Talmud. Su prestigio como traductor irá en aumento basado en sus versiones de obras de Juliano el Apóstata, Iván Turgeniev, Lev Tolstoi, Máximo Gorki, Max Nordau, etc. En 1921, en El movimiento V.P, hace un retrato irónico de los protagonistas de las Vanguardias españolas, y en especial de la disolución del Ultraísmo.

Reconocido crítico literario, sus artículos, aparecidos fundamentalmente en La Correspondencia de España y en La Libertad, periódico de tendencia republicana en el que entra en 1925 y en el que escribe hasta la Guerra Civil. Publica también importantes ensayos de crítica literaria como Poetas y prosistas del novecientos (1919), Los temas literarios y su interpretación (1924) y los cuatro tomos de La nueva literatura (1917–1927).

Otros ensayos como El divino fracaso (1918), España y los judíos españoles (1920), Salomé en la literatura (1920), Ética y estética de los sexos (1921), Los valores eróticos en las religiones: El amor en el Cantar de los Cantares (1930) y La Copla Andaluza (1936) desarrollan de modo original los temas que enuncian sus títulos. Escribió, entre otras, las novelas La encantadora (1916), El eterno milagro (1918),La madona del carrusel (1920), En la tierra florida (1920), La huelga de los poetas (1921), Las luminarias de Hanukah (1924).

Durante la Guerra Civil redacta unos Diarios principalmente en inglés, pero también en francés, alemán y árabe aljamiado, lo que hacía para practicar las lenguas que conocía; de idéntica manera están escritos los diarios a partir de los que redactó la Novela de un literato, que alcanzan hasta el principio de la contienda; los Diarios siguen todavía inéditos. Después de la Guerra Civil española, en la que había tomado partido por los derrotados, fue depurado por el régimen de Franco y privado del carné de prensa bajo la única acusación de ser judío, e inicia un largo exilio interior, dedicándose casi por entero a traducir para la Editorial Aguilar. De su firma irán apareciendo la obra completa de autores como Dostoievski, Schiller, Goethe, Balzac, Andréyev… Todas estas obras las acompañaba de amplias biografías y estudios. Especial importancia tuvo también la primera traducción directa del árabe al español, y completa, de Las mil y una noches, en tres tomos en papel biblia, con una monumental monografía introductoria. De los años 50 es Mahoma y el Corán, biografía crítica y estudio y versión de su mensaje, publicado en una editorial bonaerense minoritaria, que acompaña de la traducción del Corán en versión directa, nuevamente por primera vez al español, literal e íntegra, y que fue publicada repetidamente hasta los años 60 por Aguilar en Madrid. También hay que reseñar en su haber unaAntología de poetas persas. Desaparecida la comunidad judía española después de la Guerra Civil, su relación con el judaísmo y sus publicaciones es a través de la Hebraica de Buenos Aires y de su íntimo amigo César Tiempo. En esos años oscuros también escribe un ensayo sobre el antisemitismo, Soñadores del galut, (conservado en la Biblioteca Nacional Argentina) y La novela de un literato (1982–1995), que forma parte de una amplia colección de diarios y memorias que todavía permanecen inéditos, como buena parte de su obra, conservada en la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens (ARCA). En 2002 la fundación editó su novela póstuma Bohemia y en 2006 el sello editorial Arca Ediciones ha iniciado un amplio plan de publicaciones para recuperar definitivamente su figura, que en el nuevo siglo XXI se perfila ya como una de las más relevantes de la literatura española del XX. En 2010 entró en el Patronato de la Fundación el Ayuntamiento de Sevilla.

La vida que llevó en el triste Madrid de posguerra fue fundamentalmente nocturna, ya que dormía hasta bien entrada la mañana, cuando empezaba a trabajar; fallecida en 1946 su compañera sentimental, Josefina Megías Casado, y su hermana Pilar en 1949, con la que había convivido toda su existencia, en 1950 entró a trabajar en su domicilio de Menéndez Pelayo, Braulia Galán, que se convertiría años después en su esposa, cuidándole hasta el fin de sus días. En 1958 tuvo un hijo, Rafael Manuel, quien está al frente de la Fundación que lleva el nombre del escritor y ha realizado una encomiable labor de divulgación de su obra. Gracias a su viuda se conservó en su integridad el archivo literario del escritor, formado por más de sesenta mil documentos y una de las piezas más importantes, sino la que más, de la llamada Edad de Plata de las letras españolas. Su biblioteca, cuya donación fue despreciada por instituciones franquistas, se conserva, junto con la de Juan Ramón Jiménez, en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico.

Cansinos fue siempre un trabajador infatigable. Poco antes de morir finalizó la traducción de las Obras completas de Balzac. Fue correspondiente de la Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Goethiana de Sao Paulo (Brasil); en 1925 la Real Academia Española de la Lengua le concedió el premio Chirel y al año siguiente era distinguido con las Palmas Académicas francesas


Martes, 28 de julio de 2015 Dejar un comentario Ir a comentarios
  1. Domingo, 26 de abril de 2020 a las 12:36 | #1

    Excelente aporte! Las mil y una noches es una de mis obras favoritas!

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