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Algunas consideraciones sobre normativa vitivinícola, su Historia en el Mundo (III); Los fenicios


El pueblo fenicio, navegador y comerciante, contribuyó a la difusión de las variedades de vino y poda, formas de conducción y determinó las calidades de los vinos. Los fenicios fueron uno de los primeros pueblos antiguos en tener un importante efecto sobre la historia del vino. A través del contacto y el comercio, difundieron no sólo su alfabeto sino también su conocimiento de la viticultura y la producción de vino, incluyendo la propagación de varias variedades antiguas de vid.

El vino era una especialidad de los fenicios. Las antiguas poesías y épicas ugaríticas mencionan el vino con reverencia  Así en los Rapiuma puede leerse (es una traducción aproximada):

Durante todo el día ellos escancian el vino … el vino para los gobernantes.. Vino, dulce y abundante,Vino elegido El elegido vino del Líbano, criado por El.”

Comed, o Dioses, y bebed, bebed vino mientras estáis sentados

En lengua ugarítica se han encontrado gran número de tablillas en Ugarit que datan del año 1.370 a.C. Se trata de un archivo de la época del rey Niqmaddu II, rey de Ugarit, sobre rituales mitológicos de Baal,Nikkal y otros, y poesía mitológica como los Rapiuma. En Ebla se han encontrado gran número de tablillas del II-III milenio a.C. con textos sobre la creación del Universo, el diluvio, los cultivos y los tejidos de la región.

Este lugar, Ugarit, conocido en la actualidad como Ras Shamra, se halla en la costa mediterránea de Siria, a unos 16 Km. al norte de Lataquia y a 40 Km. al suroeste de Antioquía, y frente a la extremidad oriental de Chipre. Ugarit fue una de las ciudades más antiguas del Oriente Próximo. Presenta ocupación a partir del Neolítico acerámico, hasta aproximadamente el 1200 a.C, en que fue asolada.

Los trabajos de excavación duraron seis décadas, que sacaron a la luz dos áreas principales: la llamada Acrópolis, zona en la que se ubican los principales templos, y el palacio real, un complejo que integraba noventa estancias y seis grandes patios, algunos con estanques. Pero el hallazgo más importante fue el de los archivos, donde se encontraron numerosas tablillas con escritura cuneiforme que aportaron gran información sobre la cultura del lugar y sus relaciones con otros pueblos.

Durante las primeras etapas del II milenio Ugarit estuvo influenciado por Egipto, lo que aparece demostrado por el hallazgo de estatuillas con los nombres de algunos faraones.

El mayor esplendor de Ugarit sucedería durante la segunda mitad del II milenio, en que se convirtió en la capital de un importante reino, cuya economía se sustentó sobre todo en el comercio, dominando el Mediterráneo oriental. Desde Ugarit se traficaba con cobre chipriota y madera del interior, así como vino, sal y grano. También la ciudad producía sus propias manufacturas, como el tinte de púrpura, obtenido a partir de la concha del múrice, muy apreciada para teñir los tejidos de lana o lino.

Se ha dicho que Ebla parece una ciudad dedicada esencialmente al comercio, pero lo cierto es que al mismo tiempo controla un amplio territorio agrícola del que obtiene los recursos necesarios para el intercambio comercial. Por ello no es exagerado afirmar que la agricultura extensiva fue su principal fuente de riqueza. De ahí se obtendría el excedente necesario que, transformado, servía de base para el modelo de vida del grupo dominante. Por otra parte, no puede ser desdeñado el papel que en la estructura económica desempeñaba la ganadería. Su situación geográfica favorecía el proceso de integración productiva, entre los recursos propios y el control de bienes necesarios para la subsistencia de otros estados, que convierte a Ebla en un importante redistribuidor de bienes comerciales, función que recae en última instancia en el rey.

Los fenicios y sus descendientes púnicos de Cartago tuvieron una influencia directa sobre las culturas productoras de vino de los griegos y romanos que más tarde extenderían la viticultura por toda Europa

Los fenicios introdujeron o bien animaron la expansión de la viticultura y la producción de vino a varios países que actualmente siguen elaborando variedades aptas para el mercado internacional, entre ellos el Líbano, Argelia, Túnez, Egipto, Grecia, Italia, España y Portugal.

El cherem, como llamaban los fenicios al vino, estuvo asociado a varias deidades levantinas, especialmente Él. El vino era considerado una ofrenda aceptable tanto para dioses como para reyes, lo que incrementó su valor comercial en el mundo antiguo.

En la mitología cananea, Él era la deidad principal y se lo llamaba “padre de todos los dioses” (en los hallazgos arqueológicos siempre es encontrado al frente de las demás deidades).

En todo el Levante Mediterráneo era denominado Ël o IL, siendo el dios supremo, padre de la raza humana y de todas las criaturas. Este dios todopoderoso sería igualmente el equivalente del concepto “dioses” (en hebreo Elohim) y sería el equivalente del dios sumerio Anu. En el uso semítico, Ël era el nombre especial o título de un dios particular que era distinguido de otros dioses como “el Dios”

Sobre el1000 a C., el comercio mediterráneo de vino se había disparado y su extensa red comercial marítima se vio beneficiada por el incremento de demanda. Los fenicios no sólo comerciaron con vino producido en Canaán sino que también desarrollaron mercados para vinos producidos en colonias y puertos de todo el Mediterráneo.

Magon (124 a. de C.) en su obra de 28 volúmenes, describe de forma analítica todos los conocimientos vitícolas (injertos, reproducción, cambio variedad, poda, fertilización, etc.). Destaca el vino con referencia a Biblos del Líbano y los alcoholizados de Gaza, Ascalone y Sarepto. El autor recomienda plantar en la falda norte de una colina para proteger las vides del exceso de calor del Norte de África. La obra también detallaba técnicas de producción de vino, incluyendo ejemplos primitivos de vinos de pasas. Sus tratados agrícolas fueron de los más importantes textos antiguos en la historia del vino que registraron el conocimiento de la época sobre la viticultura y la fabricación de vino. Aunque no se han conservado copias originales de las obras de Magón ni de otros escritores fenicios sobre vino, hay evidencias en citas de escritores griegos y romanos como Columela de que los fenicios fueron hábiles productores de vino y viticultores.

Magón fue un escritor cartaginés, de fecha de nacimiento desconocida, que escribió un extenso trabajo sobre agricultura en lenguaje púnico. Este trabajo es frecuentemente mencionado por autores romanos, otorgándole la máxima recomendación. Es recomendado incluso por Columela, padre dela agricultura. Sedesconoce la fecha de publicación de dicha obra, así como la mayor parte de los detalles sobre la vida del autor, excepto que se trataba de un hombre distinguido en Cartago, y había asumido importantes mandos militares. Su tratado se extendía hasta 28 tomos, y comprendía todas las ramas dela agricultura. Tangrande fue su reputación en Roma, que tras la destrucción de Cartago, cuando las librerías de la ciudad fueron redistribuidas entre los diferentes nobles númidas, se hizo una excepción con este trabajo. Desde el Senado se ordenó su traducción al latín por estudiosos competentes, a la cabeza de los cuales se encontraba Décimo Silano. Posteriormente traducido y adaptado al griego por Casio Dionisio de Útica. En este idioma fue resumido, en seis libros, en el epítome de Diófanes de Nicea, quien dedicó la obra al rey Diotaro. Sus preceptos sobre la agricultura eran invocados constantemente por los escritores romanos: Marco Terencio Varrón, Columela y Rutilio Tauro Emiliano Paladio, al igual que Plinio. Su trabajo también es aludido por Cicerón en términos que implican su reputación sobre la materia de la que trata. Se dice que el comienzo de su obra empezaba con el consejo:

Si un hombre va a establecerse en el campo, debería comenzar por vender su casa en la ciudad

Los fenicios eran capaces de planificar viñedos de acuerdo al clima y la topografía, conociendo qué lado de una colina era el ideal para el crecimiento de la vid, y produciendo una amplia variedad de tipos diferentes de vino, desde los vinos de pasas hechos con uvas secas hasta un ejemplo primitivo del actual Retsina griego, hecho con resina de pino.

Retsina es un vino blanco (o rosado) resinado griego que se ha elaborado durante al menos 2000 años. Su sabor único tuvo su origen en la práctica de sellar los recipientes del vino, particularmente ánforas, con la resina del pino de Alepo en épocas antiguas. Antes de la invención de la botella de cristal impermeable, el oxígeno, al estar en contacto con el vino, hacía que éste se estropeara en poco tiempo. La resina del pino ayudó a bloquear la entrada del aire en los recipientes y, a la vez, infundía al vino el aroma de la resina. Los romanos comenzaron a utilizar barriles en el siglo III, evitando así el uso enológico de la resina como conservador, pero el sabor se había vuelto tan popular que su consumo es, todavía hoy, extenso y común. En Grecia, la retsina local se produce por todo el país. Centros de producción importantes se localizan alrededor de Ática, Beocia y Eubea. La Unión Europea califica al retsina como Denominación de Origen Protegida y Denominación Tradicional de Grecia y partes de las regiones del sur de Chipre. Esta protección significa, por ejemplo, que un vino australiano, hecho en el sur de Australia, se puede llamar “vino resinado”, pero no “retsina”.

Cartago, en el actual Túnez, fue la colonia fenicia más poderosa, sobreviviendo en su forma púnica hasta su destrucción en el 146 a. C. por fuerzas romanas al final de las Guerras Púnicas. La colonia tuvo una relación indeleble con el vino y fue descrita en el siglo IV a. C. como rodeada de campos llenas de vides y olivos. El vino cartaginés producido en el valle del Bagradas fue especialmente popular.  La ciudad de Cartago también sirvió de centro de conocimiento, como atestigua la obra del escritor Magón. Los escritos detallaban el avanzado conocimiento de la influencia de la topografía sobre la producción de los viñedos.

La herencia más duradera de la época de expansión fenicia fue la propagación y difusión de vides antiguas que los ampelógrafos e historiadores del vino creen que terminó dando origen a varias variedades de uva modernas en Europa. Una de estas subvariedades, conocida como Vitis vinifera pontica (ya citada), llegó a los fenicios desde el Cáucaso y Anatolia, quienes extendieron su propia cepa por todo el Mediterráneo, especialmente a sus colonias ibéricas.

Actualmente los ampelógrafos sugieren que esta vid es el antepasado de muchas de las variedades de uva blanca plantadas actualmente en todo el mundo. Según un estudio de la Universidad de California en Davis, la uva francesa Mourvedre (monastrell) pudo haber sido introducida primero en España por los fenicios en el 500 a.C.


Martes, 11 de agosto de 2015 Dejar un comentario Ir a comentarios
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