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Sobre el hibris… o la desmesura…


Muy interesante… el síndrome de Hubris… o Hibris en griego… Si es que los griegos no fallan…

 Sí… Los griegos tenían este término para hablar del comportamiento humano caracterizado por una arrogancia desafiante frente a los dioses, por una ambición desmesurada que, temeraria e insolentemente, cree que puede obtener más que aquello que el destino le permite….

Pero los dioses castigan el hubris como lo muestra Icaro cayendo con las alas derretidas camino al sol…
icaro
y a Prometeo encadenado para siempre a una alta montaña por haber engañado a Zeus y robado el fuego de los dioses y regalarlo a los mortales.
prometeo
 ¿Cómo es posible la desmesura desafiante a los dioses? Los dioses son los responsables, creen los griegos; ellos ciegan y enloquecen al ser humano que quieren perder, haciéndole invisible la desmesura de su conducta.

¡¡¡me encanta el concepto!!!

Es, parece ser, una sensación de super-ego que hace que el comportamiento quede alterado, que la visión de la realidad quede completamente distorsionada.

A veces, las personas con poder toman decisiones absurdas para todo el mundo, incluso para sus asesores más cercanos…

Las personas que lo padecen se encuentran en puestos de poder. Suelen ser políticos, dado que los poderosos en otros ámbitos de la sociedad, suelen llegar a la cumbre por méritos propios, por ser personas válidas, inteligentes… algo que no es imprescindible para llegar a la cumbre en política, donde se valoran también el carisma personal, la suerte o la oportunidad del momento.
Cuando un político llega al poder se pregunta si será capaz de llevar a cabo su tarea. Si el puesto «le vendrá grande»… o si será posible que maneje con precisión tantos hilos.
Con el paso de los días, va viendo como las cosas empiezan a encajar, la gente le felicita por la calle, los compañeros le dan la razón en todo y sus decisiones son respetadas y obedecidas, aunque en un principio le pareciesen estupideces.

Constantemente es reclamado por medios de comunicación y su nivel económico y social mejora cada día, a cada momento crece su fama, su poder y su confianza en sí mismo. Llega un momento en que ésto se le va de las manos. Y aquí es cuando sucumbe al síndrome Hubris.
Se caracterizan por el desprecio absoluto por los consejos de los que le rodean, exagerada confianza en sí mismos y alejamiento progresivo de la sociedad.

Cuando el político cae en esta enfermedad, comienza a tomar decisiones que no están meditadas y desoyendo los consejos de sus inmediatos. Comete errores. Baja la guardia y se creen «llamados para realizar grandes hazañas».

Emprenden proyectos de duración muy superior a su mandato, realizan obras faraónicas, con la fe de quedar en los anales de la historia. Casi como una obligación de dejar su «sello» durante su mandato.

Llegan a no contemplar la posibilidad de perder y, a veces, comenten errores garrafales a pocas semanas de las elecciones, seguros de poder dominar cualquier situación.
Luego la cosa empeora …Comienzan a padecer lo que se llama «desarrollo paranoide», es decir que todo aquél que no esté de acuerdo con sus opiniones se convierte automáticamente en su enemigo personal… esto puede derivar en delirios paranoides o trastornos delirantes, que les lleva a pensar que todo el mundo está en su contra… esto hace que se aísle aún más de la sociedad.


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Lunes, 20 de junio de 2016 Dejar un comentario Ir a comentarios
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