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Las sucesivas reformas de la PAC. La Reforma MacSharry


Su inspiración de partida era  hacer una PAC más verde, buscando el equilibrio entre la producción y el medio ambiente y atribuyendo al agricultor una doble función: productor de alimentos y protector del medio ambiente.

 

Básicamente, comienza la sustitución del apoyo a través de los precios institucionales por un sistema de ayudas directas a agricultores. Se busca la reducción de excedentes y se establecen los pagos directos a agricultores (ligados a la superficie). Esta supeditada al cumplimiento de acuerdos internacionales de la OMC y del GATT.

 

 

¿Cuáles son las claves de la reforma del 92? Podemos destacar las siguientes:

 

  • Controlar el gasto comunitario.
  • Distribución equitativa del presupuesto entre todos los estados miembros.
  • Producción de calidad respetuosa con el medioambiente.
  • Desarrollo rural que busca diversificar las actividades del medio rural más allá de la agricultura.

 

Se establecen las ayudas directas (a la renta) y se abandona, de manera paulatina, el apoyo a la garantía de los precios agrarios. Se busca el control de la producción. Se fijan medidas para controlar los mercados por medio de las cuotas nacionales y primas al abandono. Se introducen las Cantidades Máximas Garantizadas en las diferentes OCM. Aparecen las políticas de acompañamiento (primas anuales y co-financiadas por el estado miembro): programas de protección del medio ambiente, forestación de tierras agrarias y jubilación anticipada.

 

Los objetivos de la 1ª Reforma de la PAC eran:

 

  • Mantener la población rural
  • Diversificar las actividades agrícolas
  • Controlar el gasto
  • Ayudas a la superficie
  • Producción de calidad respetuosa con el medio ambiente
  • Asumir la creciente liberalización
  • Distribución equitativa del presupuesto comunitario
  • Medidas de estabilización de mercados (cuotas nacionales y primas al abandono)

 

Los mecanismos de la PAC reformada fueron:

 

  • nueva política de precios y mercados basada en:
    • Reducción de los precios internos (indicativos y de intervención) para igualarlos a los mundiales
    • Régimen de precios únicos para los cereales
    • Supresión de algunos precios de garantía
    • Retirada obligatoria de tierras
    • Establecimiento de cuotas y penalizaciones
    • Cambio de la protección vía precios por las ayudas directas en función de la superficie o de las cabezas de ganado
  • política de estructuras a través de medidas de acompañamiento
  • programas de protección del medio ambiente
  • forestación de tierras agrícolas
  • jubilaciones anticipadas

 

Vamos a verlas con cierto detenimiento. En 1992 disminuyeron los precios garantizados para los cereales y el ganado vacuno, frenándose la intensificación productiva. No solamente el conjunto de los productores participó del esfuerzo de control de la producción, sino, al bajar los precios de mercado, el uso de insumos se racionalizó.

Así, por ejemplo, los precios institucionales interiores establecidos para el conjunto de todos los cereales en las primeras campañas fueron los siguientes:

 

CAMPAÑA PRECIO INDICATIVO PRECIO DE INTERVENCIÓN
1993/94 130 Ecus/Tm. 117 Ecus/Tm.
1994/95 120 Ecus/Tm. 108 Ecus/Tm.
1995/96 110 Ecus/Tm. 100 Ecus/Tm.

Cuadro 4. Precios Institucionales Interiores para los cereales 1993 – 1996

 

Como vemos, los precios se reducen progresivamente y sobre todo con respecto a los años anteriores a la nueva OCM. Así, el precio de intervención para la campaña 1992/93 era de 150 Ecus[1]/Tm. Los productos que se pueden acoger al régimen de intervención eran: el trigo duro y blando, el centeno, la cebada, el maíz y el sorgo. Para el resto de los cereales desaparece el régimen de precios de intervención.

 

La Reforma de 1992 dio un gran impulso a nuevas formas de hacer agricultura: agricultura razonada, agricultura de conservación y agricultura ecológica, tres respuestas diferentes y complementarias a un mismo reto.

 

Se instauraron las medidas de acompañamiento de la reforma y, en particular, las medidas medioambientales.

 

Con la Reforma de 1992, el apoyo público a la agricultura se transfirió, al menos en parte, de los consumidores a los contribuyentes al crearse el sistema de ayudas directas. Este sistema es un poderoso instrumento para sostener las rentas de los productores, y presenta la ventaja de hacer más transparente el apoyo a los agricultores. Las ayudas directas obligan a tener que justificar delante de la opinión pública el porqué los agricultores son receptores de dicho apoyo, y no otros productores.

 

Básicamente, se sustituye el apoyo a través de los precios institucionales por un sistema de ayudas directas a agricultores. Así, tenemos:

 

  • Reducción de excedentes.
  • Pagos directos a agricultores (ligados a la superficie). Un factor importante que desencadena la Reforma es el cumplimiento de los acuerdos internacionales de la OMC y del GATT.

 

Se decidió disminuir el precio de garantía. Por tanto, se produjo una reducción de excedentes y descendió el precio mundial. Si desciende el precio de garantía, los efectos sobre los mercados de productos agrarios son menos distorsionantes que cuando el precio de garantía es elevado.

 

Si desciende el precio de garantía el medio ambiente saldrá beneficiado y el precio de la tierra aumentará menos, por tanto será algo más fácil modernizar los medios de producción.  Si desciende el precio de garantía también descenderán los precios de los productos agrarios en muchos casos, lo que favorecerá a los consumidores con menos ingresos y afectará de modo más limitado a la inflación.

 

Los precios de garantía más bajos también tienen una serie de desventajas. Cuando se hace descender el precio de garantía, los agricultores salen perdiendo. Para ello se crean las pagas compensatorias (compensación al agricultor por esta bajada del precio). El problema de los pagos compensatorios es que provienen del presupuesto.

También se aprobaron las medidas de acompañamiento, para hacer más fácil la adaptación del sector a los nuevos tiempos y a la nueva PAC.

 

En primer lugar, aparecen la prejubilaciones o jubilaciones anticipadas: A los agricultores y ganaderos mayores se les invita a que dejen el sector. Para ello se les ofrece dinero. No han tenido demasiado éxito.  Se plantean medidas de reforestación. Antes de 1995 la UE tenía mucho déficit de papel. La reforestación pretendía reducir este déficit.  En esta Reforma del 92, para recibir pagos compensatorios había que cumplir ciertas condiciones. Por ejemplo, en el sector de los cereales se obligó a la retirada de tierras. Parte de estas tierras se deberían dedicar a la reforestación. Ha tenido más éxito que la política de jubilaciones.  Aparece la política agroambiental. Intenta traer la idea del desarrollo sostenible a la agricultura. Poco a poco va teniendo más y más importancia

 

Si queréis saber más:

  • DIRECCIÓN GENERAL DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL (2009). “La Política Agraria Común en detalle.” Bruselas.
  • GALLARDO COBOS, R. (2002): “Los efectos de las reformas de la PAC sobre la competitividad de sistemas agrarios andaluces”, Coloquio Internacional sobre reforma de la PAC, Córdoba, 9-11 de octubre.
  • GARCÍA ÁLVAREZ –COQUE, J.M. (2003): “La agricultura española ante la reforma de la política agrícola común”, Papeles de Economía nº 96.
  • GARCÍA AZCÁRATE, T. (1991): “Hacia una nueva legitimidad para la política agraria común”, PALAU, n°14, pp. 43- 66.
  • GARCÍA-AZCÁRATE, T. (2007). “Pasado, presente y futuro de la reforma de la PAC. Una visión desde Bruselas”. En Agricultura familiar en España 2007. Madrid: UPA.
  • GARCÍA DELGADO, J.L.; GARCÍA GRANDE, M.J (directores) (2005) Política Agraria Común: Balance y Perspectivas. Colección Estudios Económicos Núm. 34. Ed. La Caixa.
  • MASSOT, A.(2003):“Le paradigme multifonctionnel: outil et arme dans la renégociation de la PAC”,Economie Rural, n° 273-274, abril.
  • MASSOT, A. (2004): “España ante la reforma de la PAC” Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://ww.realinstitutoelcano.org/documentos/130.asp)
  • MASSOT, A. (2005): De la crisis de la Unión Europea a la crisis de la PAC: por un nuevo proyecto para la agricultura europea en un entorno globalizado, Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/208.asp)
  • MOYANO, E. (2006): Agricultura y medio rural en España: reflexiones para impulsar una política agraria y rural, Comparecencia ante la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del Senado, 28 de octubre.
  • SÁNCHEZ, J. (2000). “El PPE-DE y la PAC: fundamentos de la Política Agrícola Común.” Disponible en http://www.eppgroup.eu/Activities/PoliticalThemes/agriculture_es.asp.
  • SILVA, J.M. (2003): “Ampliación de la UE y futuro de la Política Agraria Común”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI, J. Mª (2002): “Las implicaciones de la ampliación para la PAC”, Papeles de Economía, nº 91, pp.239-253.
  • SUMPSI, J. Mª (2003): “Una nueva política agraria para una nueva unión”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI VIÑAS, J. M. (2006): “La simplificación de la PAC”, Cinco Días, 5 de diciembre.
  • TAMAMES, R. (2007): “Desacoplamiento, modulación, cuotas y otros objetivos de la comisaría de la UE para la PAC”, Tierra y Vida, n° 345, pp. 6-7.
  • TIÓ, C. (2007): “El hortelano afortunado”, Cinco Días, 7 de febrero.
  • TIÓ, C. (2005): “Las ayudas agrarias”, Cinco Días, 8 de noviembre

[1] El ECU (European Currency Unit, en español Unidad Monetaria Europea), fue una unidad de cuenta usada en la Comunidad Europea, posteriormente Unión Europea (UE), con propósitos monetarios, antes de ser reemplazado por el euro el 1 de enero de 1999.

Era una cesta compuesta por las monedas de los Estados miembros de la Comunidad Europea. El Mecanismo Europeo de Cambio intentó minimizar las fluctuaciones entre las monedas de los Estados Miembros y el ECU. El ecu fue utilizado también en algunas transacciones financieras internacionales, donde su ventaja era que los valores denominados en ecus daban a los inversores la oportunidad de diversificación exterior sin depender de la moneda de un solo país.

El ECU fue concebido el 13 de marzo de 1979 como una unidad de contabilidad interna. El código de moneda ISO 4217 era XEU. El símbolo fue ₠.

Creado en 1979, el ECU fue hasta el 31 de diciembre de 1998 la unidad de cuenta del Sistema Monetario Europeo (SME) y de los documentos jurídicos y financieros de la UE, se empleó en créditos sindicales y en las operaciones comerciales del mercado monetario, siendo reemplaza por el Euro el 1 de enero de 1999.

Su nombre, ECU, etimológicamente escudo que proviene del griego skytos, es representativa de la numismática francesa, la referencia obligada en la Europa continental durante cuatrocientos años, desde su origen en el siglo XIII, acuñadas por primera vez por Luis IX, antes de partir a las cruzadas, y que bajo distintas improntas, circuló hasta el siglo XVII.

ECU, por su resonancia francesa, no era del agrado de todos, y el canciller de Alemania Helmut Kohl señaló que le sonaba igual a Ein Kuh, que en alemán se podría entender como una vaca. En la reunión de Madrid de diciembre de 1995, se optó por llamar Euro a la moneda única comunitaria, teniendo una paridad 1:1 con el ECU.

Nunca se acuñaron monedas de ECU, salvo para ocasiones conmemorativas y para coleccionistas. Tampoco se emitieron billetes oficiales en esta unidad monetaria, aunque sí se repartieron especímenes de billetes de 10 ecus en la Expo 92 de Sevilla.

Se trataba de una moneda cesta, compuesta por la suma de cantidades fijas de doce de las quince monedas de los Estados miembros, estimándose el porcentaje de cada una de ellas en función de tres criterios: la participación de cada una de las divisas en el conjunto del comercio intracomunitario, el Producto Interior Bruto de cada país y su cuota en el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria (FECM).

Respaldado por el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria, el ECU desempeñó un papel fundamental en el mecanismo de tipos de cambio (MTC), en virtud del cual los estados miembros debían mantener el valor de sus monedas nacionales dentro de una banda porcentual respecto de una paridad central. No obstante, el ECU no sólo dependía del MTC. Las monedas de los miembros de la UE que no pertenecían al MTC, como el Reino Unido e Italia, continuaron siendo partes integrantes del ECU.

La composición del ECU se modificó en varias ocasiones, pero quedó congelada el 1 de noviembre de 1993, cuando entró en vigor el Tratado de la Unión Europea. Esta congelación debía ser irrevocable hasta el comienzo de la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria. Sin embargo, varió el tipo de cambio de cada moneda frente a las monedas de otros estados miembros del SME y frente al ECU. Si una moneda incrementaba su valor con respecto a todas las demás, eran necesarias menos unidades de esta moneda para adquirir la misma cantidad de cualquiera de las restantes monedas o del ECU de las que se precisaban anteriormente.


Viernes, 11 de septiembre de 2015 Sin comentarios

Brevísimo recordatorio de las distintas fases por las que ha pasado la PAC


La PAC evoluciona con las necesidades y expectativas de la sociedad a política agrícola europea a través de los años La Política Agrícola Común (PAC) ha contribuido a dar forma a la actual Unión Europea.

Su creación respondió inicialmente a la necesidad de garantizar que los ciudadanos dispusiesen de buenos alimentos a precios asequibles, que los agricultores obtuviesen una renumeración digna por su trabajo. Si bien las circunstancias han cambiado, esos objetivos siguen siendo válidos hoy en día.

La PAC original alcanzó sus metas pero generó abundantes excedentes a lo largo del proceso. Durante los últimos veinte años, la UE se ha dedicado a reformar la PAC reduciendo costes, eliminando los excesos de producción y centrando la política en el desarrollo sostenible.

Los excedentes prácticamente han desaparecido, pero la PAC se mantiene en vías de adaptación a la cambiante dinámica de los mercados agrarios, la demanda de alimentos de mayor calidad y salubridad por parte de los consumidores y los nuevos retos que plantea el cambio climático.

Hoy… como introducción y a modo de resumen, describiremos las fases por las que ha ido pasando la PAC, a lo largo de los años.  En este manual se puede ver de forma más detallada,

  • 1957: Los seis miembros fundadores firman el Tratado de Roma por el que se crea la Comunidad Económica Europea (la actual UE). El Tratado fija objetivos clave para el sector agrario: asegurar a los disparan. El exceso de producción da lugar a las criticadas montañas de mantequilla, cereales y carne de vacuno y a los denostados lagos de vino y leche. Los excedentes se liquidan a precios subvencionados en los mercados mundiales, a menudo subcotizando los precios de los agricultores de los países en desarrollo. Cada vez son más las voces que reclaman la reforma de la PAC. Aumenta durante este periodo la ayuda financiera a las explotaciones agrarias de las zonas de montaña y menos favorecidas.
  • 1981: Grecia pasa a formar parte de la UE, con el consiguiente aumento del número de productos mediterráneos (como las aceitunas) regulados por la PAC.
  • 1984: Se toma una primera medida de control de la sobreproducción: las cuotas lecheras limitan la cantidad que puede producir cada agricultor, en una tentativa de impedir que los excedentes provoquen una depresión de los precios.
  • 1986: España y Portugal entran en la UE, generando un nuevo y mayor aumento de la producción de frutas y hortalizas, aceite de oliva y vino.
  • 1988: Cuatro años después de la introducción de las cuotas lecheras, se adoptan nuevas medidas dirigidas a recortar los excedentes de producción y los gastos que conllevan. Los agricultores reciben primas por dejar sus terrenos en barbecho (la llamada retirada de tierras) y se fija un límite al gasto global destinado al sector agrario. A finales de la década de los ochenta, empiezan a introducirse en la PAC medidas para mejorar la infraestructura de las explotaciones, las actividades de formación y la interacción de la agricultura con el medio ambiente.
  • 1992: La PAC experimenta una serie de reformas en virtud de las cuales los agricultores reciben ayudas en forma de pagos directos y la subvención de los precios se reduce gradualmente. Se introducen regímenes con incentivos para que los agricultores cuiden más el medio ambiente y sigan prácticas menos intensivas. Esas reformas coinciden con la Cumbre de la Tierra de Río, en la que hace su aparición el principio de desarrollo sostenible.
  • 1993: La atención se centra en la calidad. Se introducen nuevas normas para fomentar las inversiones en las explotaciones, la formación y la mejora de los procesos de transformación y comercialización. Se adoptan medidas de protección de los alimentos tradicionales y regionales.
  • 1994: Las negociaciones comerciales internacionales conocidas como la Ronda Uruguay conducen a la apertura del mercado mundial. Los principales países desarrollados, incluida la UE, convienen en atenuar la protección que dispensan a sus agricultores y en reducir los gravámenes por importación y las subvenciones de las exportaciones. Nace en esta Ronda un nuevo organismo comercial, la Organización Mundial del Comercio (OMC).
  • 1995: Austria, Finlandia y Suecia pasan a formar parte de la UE. Su adhesión va acompañada de medidas especiales para los agricultores de las zonas con condiciones difíciles, a menudo caracterizadas por su geografía montañosa y su clima ártico. La superficie forestal de la UE aumenta de golpe en un 70 %.
  • 1990s: Se producen diversas crisis de salubridad alimentaria (EEB o enfermedad de las vacas locas, aceite de oliva contaminado, dioxinas en los piensos animales) y aumenta la preocupación por el bienestar de los animales. La protección de los consumidores se convierte en un apartado cada vez más importante de la PAC.
  • 1999: Se aprueba la Agenda 2000, programa de reforma de la PAC con visión de futuro que consolida el proceso iniciado en 1992 para conseguir un mayor ajuste de los agricultores a la economía de mercado, reducir todavía más las subvenciones de los precios e intensificar los requisitos de calidad. La Agenda 2000 introduce una serie de medidas para fomentar el desarrollo económico, social y cultural de las zonas rurales. El desarrollo rural pasa a ser un aspecto clave de la PAC.
  • 2001: Se emprende una nueva ronda de negociaciones comerciales de la OMC, conocida como Programa de Desarrollo de Doha, uno de cuyos objetivos es lograr que la UE y los Estados Unidos reduzcan todavía más la protección ofrecida a sus respectivos sectores agrarios, abriendo al mismo tiempo a las importaciones de productos agrícolas procedentes de países en desarrollo un mayor acceso a sus mercados.
  • 2002: Como parte de su política de ayuda a los países en desarrollo, la UE adopta la iniciativa Todo menos armas a fin de conceder un acceso libre de impuestos a todos los productos (con excepción del equipamiento militar) de los 50 países más pobres.
  • 2003: Partiendo de la Agenda 2000 y de otros cambios anteriores, se introduce una reforma radical de la PAC. La mayor parte de los pagos del sector agrario dejan de estar vinculados a las cantidades producidas. A cambio, los agricultores reciben ayudas directas a la renta basadas en los anteriores niveles de apoyo de la PAC. No obstante, esos pagos se reducen cuando no se cumplen determinadas normas de protección del medio ambiente, seguridad alimentaria y bienestar de los animales. Se implanta un mecanismo no aplicable a las pequeñas explotaciones que reduce los pagos directos para transferir los fondos correspondientes a la política de desarrollo rural.
  • 2004-2007: En 2004, la mayor ampliación de la UE trae diez nuevos Estados miembros (Chipre, Estonia, la República Checa, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia), los cuales pasan a ser 25 y, tras la adhesión de Bulgaria y Rumanía en 2007, 27. Los nuevos miembros multiplican por dos la población agrícola de la UE, que cuenta ahora numerosos pequeños agricultores de subsistencia.
  • 2005: Se otorga al desarrollo rural una mayor relevancia a fin de diversificar las actividades en el entorno rural, proteger el medio ambiente y los hábitats naturales, favorecer unas prácticas agrícolas sostenibles y eficientes y fomentar la innovación y las nuevas tecnologías. La política de desarrollo rural se ejecuta mediante programas regionales o nacionales cuya orientación general procede de las directrices estratégicas fijadas por la UE.
  • 2008: La PAC ha cambiado y seguirá cambiando a medida que se vaya ajustando a la demanda de los consumidores y del mercado y respondiendo a otros desafíos como la seguridad del suministro alimentario, el cambio climático, la gestión del agua, la energía renovable y la biodiversidad. Los ministros de agricultura de la UE alcanzan un acuerdo político sobre la revisión de la PAC (“chequeo médico“).
  • 2009-2010: Revisión y debate El futuro de la PAC después del 2013

En los próximos posts iremos analizando reforma a reforma


Jueves, 3 de septiembre de 2015 Sin comentarios

Introducción a las sucesivas reformas de la PAC


Como dice García Ázcarate, demasiadas veces, y con razón, demasiadas personas han expresado su desconcierto ante los continuos cambios del marco político agrario europeo, inestabilidad a la que se suman los cambios que también se producen a nivel nacional o regional.

 

Por eso, es necesario recordar cuáles eran los objetivos de la primera PAC (política representativa en el siglo XX de la que se aplicaba en los países desarrollados), insistir en cuáles son los objetivos de la nueva PAC (que se corresponden con las demandas de la sociedad de estos mismos países desarrollados en el siglo XXI) y explicitar el largo camino de reformas emprendidas.

 

¿Por qué se ha tenido que reformar tantas veces la PAC?  En 1967, la PAC era una máquina de producir excedentes. Ante la existencia de excedentes agrarios nos encontramos con diversas alternativas:

  •  Exportar. (lo más habitual)
  •  Almacenar. (no siempre es posible y, a veces, puede resultar caro)
  •  Donar. (como ayuda humanitaria)
  •  Destruir.(no parece muy racional)
  •  Transformar. (no todo es transformable)

Sobre todo se exporta, lo que aumenta la cantidad mundial en oferta y disminuye el precio. Esto tiene diferentes efectos para diferentes tipos de países:

 

  • Para los países pobres exportadores [Argentina por ejemplo] esto es muy perjudicial, porque sus ingresos disminuyen y no pueden proteger su sector agrario.
  • Para los países ricos exportadores [EEUU, por ejemplo] el efecto es negativo, aunque no tanto porque pueden subvencionar su sector agrario e incluso plantear guerras comerciales.
  • Para los países pobres importadores [Norte de África, por ejemplo] esto es positivo a corto a plazo, porque se benefician de bajos precios y muy negativo a largo plazo porque se destruye su sector agrario y se produce una gran migración a las ciudades.
  • Para los países ricos importadores [Japón, por ejemplo] el efecto es muy positivo. Durante los 80, Japón ha ganado mucho dinero con las guerras comerciales entre EEUU y la Unión Europea, comprando barato fuera y vendiendo a alto precio en el mercado interior.

 

Este sistema sólo beneficia claramente a los países ricos importadores. Desde 1967, la PAC ha sido muy criticada. ¿Por qué, siendo este sistema tan erróneo se ha mantenido durante más de 30 años?

 

Una crítica a la PAC es que la forma de proteger la agricultura puede tener efectos negativos para el medio ambiente. Una forma de maximizar los ingresos es aumentar la producción. Para ello podemos utilizar fertilizantes. A través de este mecanismo, la PAC crea las condiciones favorables para perjudicar al medio ambiente en el mundo rural.

 

La primera PAC nació como resultado de tres errores iniciales:

 

  • unos precios garantizados excesivamente altos fijados con criterios políticos y no económicos;
  • unas garantías ilimitadas de compra a dichos precios por parte de los organismos de intervención;
  • una protección desequilibrada en frontera entre, de un lado, un elevado proteccionismo de los cereales y, de otro, la ausencia de protección para otras mercancías que se volvieron competidoras de los encarecidos cereales.

 

Hacer frente a las consecuencias de dichos pecados originales, en una primera etapa, y abordar su superación, en una segunda, han sido el hilo conductor de la reflexión de la Comisión Europea desde el Plan Mansholt[1] y a lo largo de todo el proceso de reforma.

Mansholt ya indicó en 1968 que el equilibrio con la naturaleza tendrá un papel cada vez mayor en la producción de alimentos. Aunque hace falta un gran aumento de producción de alimentos, alcanzaremos pronto dos límites: el área disponible y el uso de pesticidas e insecticidas, que altera el equilibrio ecológico. Hay que cambiar los requisitos de calidad de los alimentos: la nutrición y el gusto son más importantes que la apariencia. Hay que tomar medidas para promover una producción que se pueda reciclar y, por tanto, hay que evitar la destrucción de valiosos elementos naturales de la producción; y esto incluye restaurar el equilibrio natural manteniendo el equilibrio ecológico general.

 

Tal y como señala Raquel Puebla, entre 1962, fecha de puesta en marcha de las primeras OCM, y mediados de la década de 1970, la PAC siguió su camino sin grandes problemas. No obstante, aunque estos no afloraron en esa etapa, estaban ya gestándose.

 

De hecho, en 1968, con ocasión de la elaboración del Plan Mansholt, su progenitor, el comisario de agricultura Sicco Mansholt, advertía muy enérgicamente sobre las consecuencias negativas de la PAC y, en especial, sobre los efectos de la política de precios: estímulo para la generación de excedentes, escasa atención a la modernización de las explotaciones, falta de relevo generacional en el campo…

 

Tres lustros después, estos problemas eran ya una trágica realidad, y la necesidad de acometer reformas en profundidad de la PAC ineludibles.

 

Otra pregunta que surge es ¿restauración o modernización de explotaciones agrarias? Si tenemos una explotación y nos garantizan el precio de nuestra producción ¿qué ocurre con nuestra explotación? El precio de la tierra se ha incrementado y, en consecuencia, es más difícil adquirir tierras contiguas y que las nuevas generaciones puedan acceder a ellas. Se trata de una barrera.

 

Desde finales de la década de 1970, y como consecuencia de los problemas que ya estaba acusando la PAC, fueron apareciendo diversos informes sobre esta política y sobre la situación del medio rural.

 

En ellos se incidía en la necesidad de dar más protagonismo al mercado a la hora de articular la política agraria, en la conveniencia de diversificar las producciones, acercar los precios comunitarios a los del mercado internacional, mantener la actividad agraria en zonas poco propicias para ello (desfavorecidas y de montaña) y preservar el modelo agrario europeo.

 

Todos estos deseos se concretaron en la puesta en marcha, a lo largo del decenio de 1980, de diversas medidas correctoras al funcionamiento de la más importante de sus políticas, medidas que, sin embargo, no cuestionaban sus fundamentos, que eran los que verdaderamente estaban causando los problemas.

 

Muchos estudios indican que en un escenario de PAC, los precios de los productos agrarios (alimentos) son más elevados que en aquellos en los que no hay PAC. Esto genera dos cuestiones:

 

  • ¿Quién gasta más dinero (en términos relativos) en alimentos? Los habitantes con rentas más humildes, ya lo hemos visto con la Ley de Engel.

 

  • Si el gasto en productos agrarios es parte de la cesta de la compra y ésta se tiene en cuenta para el cálculo del IPC la inflación originada en los productos agrarios podría ser mayor por causa de la PAC. Por tanto, las reivindicaciones salariales serán mayores y el coste laboral que suponen los trabajadores del sector de la exportación será mayor que en los países donde no hay PAC. Por tanto, la PAC podría reducir posibilidades a la hora de exportar.

 

En efecto, la generosa política de precios suponía un estímulo permanente para la producción y, en consecuencia, para la generación de excedentes, unos excedentes que había que colocar con subvenciones en los mercados internacionales.

 

Con la década de los noventa empezaron las grandes maniobras de reforma de la PAC. Aunque la reforma de 1992 (Reforma Mac Sharry), que ahora veremos, marcó, sin duda, un hito importante, no sería justo olvidarse de otros intentos anteriores, de otros documentos precedentes, de otras reflexiones previas, que constituyeron las bases sobre las cuales se pudo construir la reforma de 1992.

 

Podemos citar varias, por ejemplo, el Balance de la PAC (COM (75) 100f), las Reflexiones sobre la PAC (COM(80) 800), el Informe sobre el mandato del 30 de mayo (COM (81) 300), las Orientaciones para la agricultura europea (COM (81) 608), las Nuevas orientaciones para el desarrollo de la PAC (COM (83) 380) y la comunicación sobre la Adaptación de la PAC (Boletín de las Comunidades Europeas 4/83), el Libro Verde de 1985 (COM (85) 333), las Orientaciones a raíz de las consultas sobre el Libro Verde (COM(85)750), El futuro del mundo rural de 1988 y las Reflexiones sobre el futuro de la PAC de 1991 (COM (1991) 100).

 

Hasta 1992, los documentos de la Comisión se caracterizaban por un análisis agudo de la situación que, desgraciadamente, culminaba en unas propuestas timoratas y unas decisiones más o menos descafeinadas. Con la notable excepción de las cuotas lácteas en 1984, las restantes medidas no estaban a la altura ni de la situación ni de la reflexión.

 

Se llamaban tasa de corresponsabilidad, tasa de corresponsabilidad adicional, cantidad máxima garantizada, umbral de producción, precio de compra a la intervención, prima a la incorporación de cereales en la alimentación animal o estabilizadores presupuestarios, etc. pero ninguna fue capaz de abordar de raíz las causas de la situación.

 

Esta situación se hizo insostenible a principios de los 90. En 1992 se aprueba la primera reforma de la PAC y en 1999 la segunda. La tercera llegó en junio de 2003. La cuarta reforma tuvo lugar en 2009. En estos momentos, estamos con la quinta.

 

Además, cuando se pretende reformar la PAC hay que tener en cuenta que:

 

  • Hay un grupo de productores que se organizan alrededor del Comité de Organizaciones de Productores Agrarios (COPA), que existe desde 1958 y es el gran lobby del sector agrario.

 

  • En el mundo académico, a la agricultura, y a la Política Agraria especialmente, se le suele hacer poco caso.

 

  • Existe la industria agro-alimentaria (por ejemplo, productores de galletas) que suele tener intereses contrapuestos a los de los agricultores.

 

Los dos primeros factores generan una dificultad a la hora de bajar el nivel de protección general. Existe una dinámica que hace difícil la reducción del proteccionismo agrario.

 

En el Consejo de ministros de Agricultura se defienden intereses nacionales, de modo que la única forma de llegar a acuerdos es mediante apoyos mutuos.

 

Es muy difícil hacer reformas si salen perjudicados los países grandes. También es difícil hacer grandes reformas.

 

Además, el proceder de la Unión Europea la hora de emprender reformas en su Política Agraria Común, con independencia del calado de las mismas, suele ser el siguiente:

 

  • en primer lugar se elabora un documento de reflexión en el que se identifican los problemas y necesidades en materia agraria y se exponen los deseos en este campo

 

  • A continuación, la Comisión propone lo que suele ser una reforma ambiciosa y el Consejo de Ministros dispone, después de arduas negociaciones entre los distintos países miembros, en las que cada uno quiere sacar el mayor provecho posible, lo que será la reforma, una reforma que suele ser mucho más modesta de la propuesta por la Comisión (a veces son los jefes de Estado y de Gobierno los que acuerdan finalmente los términos de la revisión).

 

Aunque cada reforma ha tenido sus especificidades, en todas ellas ha habido un denominador común en cuanto a sus propósitos: control de la producción como forma de reducir los gastos financieros de la PAC y mantenimiento de los ingresos de los agricultores.

 

Todas estas reformas salen adelante cuando existe una presión presupuestaria y también cuando existe presión por parte de la Organización Mundial de Comercio. Esto ocurrió en 1992, 1999 y 2003.

 

También se toman decisiones antes de que se produzcan las ampliaciones, pues los países que aún no se han incorporado no entran en la toma de decisiones.

 

¿Qué se ha conseguido hasta ahora?  Alicia Vives señala algunas evidentes sombras como son:

 

  • la legitimidad social de una política que absorbe el 40% del presupuesto,
  • la falta de equidad en el reparto de los fondos,
  • la continua adaptación de los agricultores a los dictados de Bruselas,
  • no se han logrado resolver los problemas del éxodo rural y la inestabilidad de los precios.

 

Sin embargo, la PAC articula un sector estratégico y único. Es la piedra angular de la integración europea y la política más común de la UE de los 27.

 

Vertebra el territorio y mantiene el territorio rural vivo. Genera vida, riqueza y bienestar. La seguridad alimentaria y la trazabilidad son sus mejores tarjetas de visita.

 

No debemos perder de vista que la geografía de la Unión Europea es predominantemente rural y sus paisajes están marcados por el trabajo y las actividades de los seres humanos. De hecho, más del 77 % del territorio de la UE se considera zona rural: un 47 % de tierras agrícolas y un 30% de tierras forestales.

 

En ellas reside aproximadamente la mitad de la población, que se dedica a la agricultura y otras actividades. Sus zonas rurales son muy diversas, ya que sus entornos naturales han ido adaptando su forma a los distintos tipos de agricultura y silvicultura así como de las artesanías e industrias asociadas con éstas.

 

La agricultura y la silvicultura, que ocupan la mayor parte de nuestro suelo, desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar la salud de las economías rurales, así como el aspecto del paisaje rural.

 

Aunque tal vez la agricultura sea ahora menos importante para las economías de las zonas rurales que antaño, tiene todavía mucho que aportar a su crecimiento económico y a su sostenibilidad medioambiental

 

¿Cuántos agricultores hay en la UE? 12 millones (a tiempo completo). Juntas, la agricultura y la industria agroalimentaria, que depende fuertemente del sector agrícola para su aprovisionamiento, representan el 6 % del PIB de la UE, 15 millones de empresas y 46 millones de empleos.

 

La PAC evoluciona con las necesidades y expectativas de la sociedad a política agrícola europea a través de los años La Política Agrícola Común (PAC) ha contribuido a dar forma a la actual Unión Europea. Su creación respondió inicialmente a la necesidad de garantizar que los ciudadanos dispusiesen de buenos alimentos a precios asequibles, que los agricultores obtuviesen una renumeración digna por su trabajo.

 

Si bien las circunstancias han cambiado, esos objetivos siguen siendo válidos hoy en día. La PAC original alcanzó sus metas pero generó abundantes excedentes a lo largo del proceso. Durante los últimos veinte años, la UE se ha dedicado a reformar la PAC reduciendo costes, eliminando los excesos de producción y centrando la política en el desarrollo sostenible.

 

Como podemos ver aquí, los excedentes prácticamente han desaparecido, pero la PAC se mantiene en vías de adaptación a la cambiante dinámica de los mercados agrarios, la demanda de alimentos de mayor calidad y salubridad por parte de los consumidores y los nuevos retos que plantea el cambio climático.

El próximo post, describiremos las fases por las que ha ido pasando la PAC a lo largo de los años.

Si queréis saber más:

  • DIRECCIÓN GENERAL DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL (2009). “La Política Agraria Común en detalle.” Bruselas.
  • GALLARDO COBOS, R. (2002): “Los efectos de las reformas de la PAC sobre la competitividad de sistemas agrarios andaluces”, Coloquio Internacional sobre reforma de la PAC, Córdoba, 9-11 de octubre.
  • GARCÍA ÁLVAREZ –COQUE, J.M. (2003): “La agricultura española ante la reforma de la política agrícola común”, Papeles de Economía nº 96.
  • GARCÍA AZCÁRATE, T. (1991): “Hacia una nueva legitimidad para la política agraria común”, PALAU, n°14, pp. 43- 66.
  • GARCÍA-AZCÁRATE, T. (2007). “Pasado, presente y futuro de la reforma de la PAC. Una visión desde Bruselas”. En Agricultura familiar en España 2007. Madrid: UPA.
  • GARCÍA DELGADO, J.L.; GARCÍA GRANDE, M.J (directores) (2005) Política Agraria Común: Balance y Perspectivas. Colección Estudios Económicos Núm. 34. Ed. La Caixa.
  • MASSOT, A.(2003):“Le paradigme multifonctionnel: outil et arme dans la renégociation de la PAC”,Economie Rural, n° 273-274, abril.
  • MASSOT, A. (2004): “España ante la reforma de la PAC” Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://ww.realinstitutoelcano.org/documentos/130.asp)
  • MASSOT, A. (2005): De la crisis de la Unión Europea a la crisis de la PAC: por un nuevo proyecto para la agricultura europea en un entorno globalizado, Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/208.asp)
  • MOYANO, E. (2006): Agricultura y medio rural en España: reflexiones para impulsar una política agraria y rural, Comparecencia ante la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del Senado, 28 de octubre.
  • SÁNCHEZ, J. (2000). “El PPE-DE y la PAC: fundamentos de la Política Agrícola Común.” Disponible en http://www.eppgroup.eu/Activities/PoliticalThemes/agriculture_es.asp.
  • SILVA, J.M. (2003): “Ampliación de la UE y futuro de la Política Agraria Común”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI, J. Mª (2002): “Las implicaciones de la ampliación para la PAC”, Papeles de Economía, nº 91, pp.239-253.
  • SUMPSI, J. Mª (2003): “Una nueva política agraria para una nueva unión”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI VIÑAS, J. M. (2006): “La simplificación de la PAC”, Cinco Días, 5 de diciembre.
  • TAMAMES, R. (2007): “Desacoplamiento, modulación, cuotas y otros objetivos de la comisaría de la UE para la PAC”, Tierra y Vida, n° 345, pp. 6-7.
  • TIÓ, C. (2007): “El hortelano afortunado”, Cinco Días, 7 de febrero.
  • TIÓ, C. (2005): “Las ayudas agrarias”, Cinco Días, 8 de noviembre

[1] Sicco Leendert Mansholt fue el político europeo que revolucionó el panorama de la agricultura a nivel comunitario además de ser testigo de la fusión de los ejecutivos de las Comunidades Europeas tras la firma del Tratado de Fusión en 1967 en Bruselas.

Nació en Broninga en los albores del siglo XX en el seno de una familia socialista y rural, contexto que configuró en cierto modo su futuro y vocación relacionada con el asunto agrícola de Europa.

Podría decirse que fue un agricultor romántico, cultivó té en las Indias Orientales Neerlandesas y nunca comulgó con la política colonial. Heredó la ideología socialista de sus padres y se afilió al SDAP de los Países Bajos, siendo uno de los principales opositores a las invasiones nazis durante la Segunda Guerra Mundial, hecho que lo catapultó a la primera línea de la política nacional neerlandesa. En 1945, con tan sólo 36 años, el primer ministro de los Países Bajos, el socialista Schermerhorn, lo nombró Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Desde entonces, ostentó cargo ministerial durante seis gobiernos diferentes, período que le posibilitó participar en la configuración de la Política Agraria Común (PAC).

A finales de la década de los años 50 asume la cartera de Agricultura en la Comisión Europea además de la vicepresidencia de dicha institución. Desde su nuevo puesto impulsa nuevamente la PAC, a la que moderniza y adapta a las necesidades socioeconómicas del momento como muestra el famoso plan Mansholt en el que propuso reducir el número de mano de obra en el campo en pro de una cadena de producción rural más efectiva y competente para evitar la sobreproducción y los excedentes que en la década de los 60 pusieron de manifiesto la necesidad de una verdadera y eficiente PAC.

Los primeros años de la década de los 70 fueron determinantes en su vida personal ya que tuvo que hacer frente a las protestas de ganaderos y agricultores, incluso dudó sobre la posibilidad de la unión política en Europa ante la negativa de sus propuestas reformistas. Acentuó la necesidad de una política europea progresista que intentase resolver las diferencias económicas Norte-Sur, la contaminación del medioambiente y la explotación de recursos naturales descontrolada. Su idilio con la Comisión culmina con su nombramiento como Presidente de la misma entre 1972 y 1973.

Todos estos factores empeoraron su delicada salud e incluso imposibilitaron su regreso a la política nacional de los Países Bajos. Pero el periplo comunitario de este neerlandés no fue un valle de zanahorias, por eso de la verdura y el naranja de los Orange, pues tuvo que enfrentarse a los pesos pesados europeos como el autoritario De Gaulle, tan reticente de ceder soberanía nacional y someterse al bien común (ni defensa, ni agricultura, ni nada de nada). Sicco incluso insinuó que el nacionalismo francés exacerbado que promulgaba el férreo De Gaulle se aproximaba al abominable nazismo de Hitler… Pero anécdotas aparte, cierto es que el Presidente militar francés negó al Reino Unido su adhesión a las Comunidades y, hasta que éste murió, los británicos no pasaron a formar parte del club europeo.

Ahora que la política ecologista está resucitando y tomando impulso tras la crisis de Fukushima cabe destacar a esta figura europea, Sicco Mansholt, un neerlandés concienciado de la necesidad de combinar recursos naturales, economía y sociedad además de ecología. Quizás no del modo en el que el siglo XXI entiende estos conceptos, pero sí de una manera previsora, que ya proclamaba la crisis y contradicciones de nuestro sistema, donde economía, sociedad, energía y medioambiente van cada uno por caminos diferentes, de espaldas y sin consideraciones. Ahora es cuando el legado de Sicco Mansholt toma más significado que nunca.

En cualquier caso, el Secretariado de la Comisión Europea presentó en diciembre de 1968 un Memorándum. Se trataba del Plan Mansholt que proponía reorientar la PAC hacia la mejora estructural del sector. Para ello planteaba  reducir el número de agricultores, aumentando su cualificación y el tamaño de las explotaciones. Ante la oposición de los agricultores, el enfoque no tuvo éxito. La política de estructuras (el actual Pilar 2) tardó en desarrollarse pero sin alcanzar nunca la dotación de la política de  mercados y de rentas (el actual Pilar 1).


Jueves, 13 de agosto de 2015 1 comentario

Ley de Engel


La ley de Engel es una observación empírica. Ernst Engel (1821-1896) observó que, con un conjunto dado de gustos y preferencias, si aumentan los ingresos, el porcentaje de gasto destinado a alimentos disminuye independientemente de que el gasto en alimentación aumente en términos absolutos.

220px-Ernst_Engel

En otras palabras, la elasticidad ingreso de la demanda de alimentos es menor que 1.

Esto implica que, al contrario de lo que pasa con otros bienes y servicios, los procedentes de la agricultura tienen una demanda generalmente muy rígida. En última instancia, esa limitación se debe a la saturación de las necesidades (no podemos comer más de lo que nos cabe en el estómago).

Esto supone que, en el consumo de todos los alimentos humanos, aparecen elasticidades-renta negativas más tarde o más temprano. La consecuencia más directa y evidente es la aparición de excedentes, uno de los paradigmas agrarios de la Unión Europea.

Tal y como señala Rodrigo García Arancibia, desde el punto de vista teórico, las curvas de Engel quedan definidas como las funciones que relacionan el gasto en bienes y servicios que desembolsa una determinada familia, con sus ingresos o recursos totales percibidos, así como otras variables que caracterizan la composición de la familia, dado los precios fijos.

La teoría microeconómica no determina alguna forma funcional específica para las curvas de Engel pero establece criterios que ésta debe cumplir en concordancia con la teoría del consumidor, a partir de lo cual puede realizarse una determinada especificación.

 

J. Miguel Herrero nos recuerda que, en el siglo XIX, Engel enunció que

cuanto más pobre es un individuo, una familia o un pueblo, mayor ha de ser el porcentaje de su renta necesario para el mantenimiento de su subsistencia física y, a su vez, mayor será el porcentaje que debe dedicarse a la alimentación.

Dicho de otra forma:

 

A medida que la renta per cápita se eleva, desciende el porcentaje que del gasto total se destina al consumo de alimentos

 

La ley de Engel indica que a medida que la renta va aumentando, los gastos que se dedican al consumo de artículos aumentan también, pero en distinta proporción: en los artículos de primera necesidad los gastos son decrecientes, mientras que en los bienes de lujo relativo y de lujo propiamente dicho los gastos son crecientes (Castañeda, 1991).

La ley de Engel es generalizable al conjunto de las familias de un país, por lo que tanto el gasto de sus ciudadanos como el tipo de productos que ellos demandan tienden a guardar relación directa con el nivel medio de ingreso y con las variaciones que éste va experimentando a lo largo del tiempo (Cuadrado, 1994).

Tendremos que las principales consecuencias de todo lo anterior son, que el gasto de determinados productos de carácter primario disminuirá relativamente a medida que el país logre alcanzar mayores niveles de desarrollo. Por otra parte, la demanda de bienes con los que satisfacer necesidades tenderá a diversificarse, dirigiéndose cada vez más a productos que eran considerados antes como inalcanzables. Los productos de alimentación quedan relegados, según la Ley de Engel, por su carácter primario a un segundo plano cuando se producen incrementos de renta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el mercado alimentario ha experimentado la segunda vertiente del efecto enunciado por Engel, dado que cada vez más porcentaje del consumo alimentario se realiza a través del canal de hostelería y restauración. Esto quiere decir que la proporción del consumo en los hogares se ha venido compensando con una mayor participación del consumo de alimentos fuera de casa (Martín, 2004).

Esta interesante reflexión refuerza el crecimiento experimentado por el canalfoodservice en los últimos veinte años en España. Aunque este canal tiene un prometedor desarrollo a largo plazo (en Estados Unidos el 50% del consumo alimentario se hace fuera de casa)  nos encontramos  actualmente con una retracción del consumo en hostelería y restauración con motivo de la crisis económica.

Analizando las series históricas(2001 – 2012) del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación  español , la hostelería y restauración ha pasado de representar casi el 24% del volumen de las compras del total de la alimentación al 19,5%. Es interesante buscar esta explicación en la Ley de Engel.

La renta disponible del consumidor español ha disminuido y ha dejado de gastar en el foodservice y ha vuelto a consumir en casa o a comprar en los canales convencionales para preparar los alimentos y llevárselos consigo para consumirlos fuera de casa.

La ley de Engel no implica que el gasto de alimentos se mantenga sin cambios a medida que aumenta la renta, sino que sugiere que los consumidores aumentan sus gastos de alimentos, en proporción, menos de lo que aumentan sus ingresos.

Una consecuencia de esta ley es la pérdida de importancia de la agricultura a medida que un país se enriquece, cuando la demanda de los productos alimenticios no crece al mismo ritmo que la renta nacional.

Una aplicación estadística muy controvertida del porcentaje de gasto dedicado a alimentos, es tratarlo como un reflejo del nivel de vida de un país. Si la proporción del Coeficiente de Engel es alto, significa que un país es pobre. Por el contrario, si este coeficiente es bajo, denota que nos encontramos ante un país rico.

En economía, la curva de Engel muestra la relación existente entre la cantidad demandada de un bien o servicio y la renta del consumidor; es decir, cómo varía la cantidad demandada al cambiar su renta.

Gráficamente, la curva de Engel se representa en el primer cuadrante del sistema cartesiano de coordenadas (porque ni cantidad demandada ni renta pueden ser negativas). La renta se muestra en el eje y y la cantidad demandada del bien o servicio seleccionado se representa en el eje x.

Para bienes normales y bienes superiores, la curva de Engel tiene pendiente positiva. Es decir, a medida que la renta aumenta, la cantidad demandada también aumenta.

Para bienes inferiores, la curva de Engel tiene pendiente negativa. Esto quiere decir que cuando los consumidores disponen de más renta, reducirán su consumo de los bienes inferiores (incluso dejando de comprarlos totalmente), porque se pueden permitir adquirir bienes mejores.  El transporte público es otro ejemplo típico de bien inferior.

Si queréis saber más…

 

  • Blundell, R., Duncan, A. y Pendakur K. (1998). Semiparametric Estimation and Consumer Demand. Journal of Applied Econometrics, 13, 435-461.
  • Castañeda, J. (1991): Lecciones de teoría económica. Fundación Fondo para la Investigación Económica y Social. Madrid.
  • Cuadrado, J.R. (1994): “Los españoles como consumidores de bienes, de servicios y de tiempo” Revista de Occidente, noviembre.
  • Blundell, R., Browning, N. y I. Crawford (2003). Non-parametric Engel Curve and Revelead Preference. Journal of Applied Econometrics, 13, 435-461.
  • Byrne, P. y Capps Jr, O. (1996). Does Engel’s Law Extend to Food Away from Home? Journal of Distribution 
  • Deaton, A. y Muellbauer, J. (1980). Economics and Consumer Behavior. New York: Cambridge University Press.
  • Lewbel, A. (2008). Engel curve. En Durlauf, S. N. y Blume, L. E. (eds.), The New Palgrave Dictionary of Economics (Second Edition). London: Palgrave Macmillan.
  • Martín, V. J. (2004): Alimentación, economía y ocio. Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
  • McCracken, V. y Brandt, J. (1987). Household Consumption of Food-Away-from- Home: Total Expenditure and by Type of Food Facility. American Journal of Agricultural Economics, 69(2), 274-284.


Miércoles, 12 de agosto de 2015 Sin comentarios

Ley de Turgot


Robert Jacques Turgot (París, 1727 – 1781) fue uno de los gobernantes franceses más representativos de la segunda mitad del siglo XVIII, y el que se consagró más a fondo a una concreta reforma económica y social.

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Escritas durante la época en que era intendente en Limoges, las Reflexiones sobre la formación y la distribución de las riquezas se publicaron en 1766 y tuvieron gran éxito; fueron traducidas al inglés y se reeditaron varias veces hasta después de su muerte. Este ensayo fue un preámbulo de orientación general para el planteamiento de algunas cuestiones sobre la economía francesa y apareció en la revista fisiocrática Éphémérides.

 

Las Reflexiones están divididas en cien apartados;

 

  • los cincuenta primeros enuncian conceptos de la doctrina fisiocrática de Quesnay, que consideraba la tierra como única fuente de riqueza,

 

  • y los otros cincuenta desarrollan, también según la orientación fisiocrática pero con mayor autonomía, las cuestiones relativas a la relación entre la producción agrícola y el consumo, relación que dará el índice del producto neto, es decir, de la riqueza, por el que es posible el pago de los impuestos y la subvención de la industria.

 

Pero las industrias y comercios quedan rígida y fisiocráticamente excluidos de concurrir a la formación de la verdadera riqueza; libres del peso de los impuestos indirectos, que no debieran subsistir porque interceptan el libre cambio y la competencia, se convierten en elementos activos de la prosperidad económica del país. La obra anticipa la economía política como ciencia, fundada por Adam Smith con las Investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

Esta ley también es conocida como de los rendimientos decrecientes. Constituyó una notable aportación del fisiócrata que le dio nombre y también de David Ricardo.

 

Turgot fue un economista francés de la escuela de los fisiócratas[1], aquellos que decían que la riqueza de un país se basa en la producción de bienes, especialmente de la agricultura. Los fisiócratas se encontrarían bastante perdidos en el mundo económico actual, de capitalismo financiero virtual, donde los bienes reales apenas tienen importancia relativa. ¡¡Pobres, si levantaran la cabeza!!

 

No dejarían de decir que la crisis actual es producto de no haberles hecho caso a ellos, que defendían la economía real (con esto no quiero decir que haya que volver a la agricultura como sector principal, por supuesto, pero sí que la riqueza tiene que ser real y no virtual).

 

La ley de Turgot dice:

 

A partir de cierto punto, el rendimiento de la tierra tiende a estabilizarse o disminuir si se avanza en el empleo de los otros factores: trabajo y capital

 

La referida ley expresa el fenómeno general de que, a partir de cierto punto, el rendimiento de la tierra (factor fijo de la producción agrícola) tiende a estabilizarse; pudiendo, incluso, disminuir, si se sigue avanzando en el empleo de los otros factores (trabajo y capital).

 

En cierta medida, esta ley también es aplicable a la industria. Sin embargo, los inventos y las innovaciones técnicas fueron alejando continuamente el estancamiento de la productividad de los factores en los procesos industriales.

 

Lo mismo viene sucediendo hasta cierto punto en la agricultura pero con la diferencia de que en ésta, la insustituibilidad e inamovilidad del factor fijo tierra y las dificultades de su transformación, dan a los avances técnicos menor potencial.

 

Se puede así afirmar que, en algunos casos, pueden estarse tocando los techos máximos de rendimiento.

 

Sin embargo, en España, estamos muy por debajo de las medias comunitarias, y sin visos de alcanzarlas nunca, por razones de diferencias de suelo, y a causa de las distintas condiciones climáticas.

 

Dados los factores de producción tierra, capital y trabajo (todo lo que necesitamos para la agricultura), al mantenerse fijo el factor tierra, el aumento de los otros (capital y trabajo) producirá un incremento de rendimiento limitado, llegando a un punto en que, de aplicarse en mayor cantidad, el rendimiento decrecerá en lugar de aumentar.

 

Veamos un ejemplo: si tenemos una hectárea de cultivo de maíz y aplicamos 200 kg de fertilizante y la mano de obra de dos personas, obtendremos un rendimiento determinado.

 

Si a esta misma superficie le aplicamos 2.000 Kg. de fertilizante y el trabajo de veinte personas, el rendimiento no aumentará proporcionalmente, y lo más probable es que disminuya y económicamente será desastroso.

La forma que tendría una curva que relacione la inversión con el producto obtenido tendría más o menos esta forma:

 

rendimientos decrecientes

 

Figura 3.  Ejemplo de aplicación de la Ley de Turgot.

 

Obsérvese como la producción (en el trazo grueso) disminuye aunque aumenten los insumos (capital y trabajo).

 

A continuación, podemos ver otro ejemplo de aplicación de la Ley de Rendimientos Decrecientes (tomado del Depósito de documentos de la FAO). La Figura 4 muestra que la curva de producción puede dividirse en tres fases:

 

  • Fase I: Ilustra el rendimiento en grano al no aplicar fertilizante (valor cero), con lo cual sólo hay una producción modesta. También muestra como el uso progresivo de mayores cantidades de fertilizante, el rendimiento marginal (producción adicional) por cada kilo adicional de fertilizante es cada vez mayor hasta el momento en que se alcanza el punto A. Esta Fase representa la etapa de rendimientos marginales crecientes.

 

retornos marginales decrecientes

Figura 4. Aplicación de la Ley de Rendimientos Decrecientes

 

  • Fase II: Ascendiendo la curva más allá del punto A (Figura 4), la producción continúa aumentando pero, con cada kilo adicional de fertilizante el rendimiento marginal aumenta cada vez menos. Ésta es la Fase de rendimientos marginales decrecientes y continúa hasta alcanzar el punto B.

 

  • Fase III: Al llegar al punto B de la curva que describe la respuesta agronómica, el nivel de fertilizante aplicado es tan alto que su elevada concentración material comienza a dañar las plantas y, consecuentemente el valor de la producción empieza a bajar. Ésta es la Fase de rendimientos marginales negativos.

 

La tecnología tiene mucha importancia en esta Ley.  Es el factor que nos permitirá que el uso de las dos variables, capital y trabajo, sea óptimo. Si las semillas rinden 3.000 Kg. por hectárea no es lo mismo que si rinden sólo 500.

 

Es por eso que la tecnología tiene tan extremados defensores en la agricultura (por ejemplo, los que defienden los transgénicos a muerte, y los que se les oponen igual).

 

De ella depende obtener la mejor combinación de capital y trabajo. Aún así, la tecnología tendrá un máximo.

 

Nunca se obtendrán 100 Tm. de trigo por hectárea, por mucho capital, trabajo (hoy en día, poco por la mecanización) y tecnología que metamos.

 

Veamos un último ejemplo de forma más detallada (tomados.

 

El Cuadro 1 ilustra un ejemplo matemático que se refiere a los cambios en el nivel de producción de leche de una vaca en función a la cantidad de concentrado suministrado en su ración de alimento.

 

Este ejemplo es una simplificación de la situación práctica porque en la realidad la producción de leche se ve afectada por muchos otros factores, no sólo la cantidad de concentrado empleada.

 

Sin embargo, en este ejemplo se asume que todos los otros factores se mantienen iguales (ceteris paribus) siendo la cantidad de concentrado suministrada diariamente el único factor de cambio.

 

Los datos del Cuadro 1 se presentan gráficamente en la Figura 5.

 

Kg por vaca por día

Observación
Cantidad de Concentrado Producción
Total (PT)
Producción1
Marginal (PM)
Producción2
Promedio (PM)
0 4,5 - -
1 7,25 2,75 2,75
2 10,23 2,98 2,87
3 13,49 3,26 3,00 PM Máxima
4 16,59 3,10 3,02 PM = PP
5 19,49 2,90 2,99
6 22,14 2,65 2,94
7 24,51 2,37 2,86
8 26,57 2,06 2,76
9 28,30 1,73 2,64
10 29,67 1,37 2,52
11 30,63 0,96 2,38
12 31,12 0,49 2,22
13 31,13 0,01 2,05 PT Máxima
MP = 0
14 30,61 -0,52 1,87 PM Negativa
15 29,46 -1,15 1,66 PM Negativa

Cuadro 1. Ejemplo de la ley de rendimientos marginales decrecientes (RMD). El uso de concentrado en la producción de leche

Notas:

 

  1. Producto Marginal (PM) = Producto adicional derivado por el último kg de concentrado dado.
  2. Producto Promedio (PP) = Producto/kg de concentrado administrado (sin incluir producción cuando Concentrado = 0).

decrecientes

Figura 5. Representación gráfica de la ley de Rendimientos Marginales Decrecientes. Relación entre valores de producción de leche y alimento concentrado suministrado (correspondiente a los datos del Cuadro 1)

 

 

  • Fase I: En este ejemplo (Cuadro 1) una vaca que no recibe concentrados es capaz de producir 4,5 Kg./leche diarios. Al suministrar un kilo de concentrado, su producción sube a 7,25 Kg. diarios. Se concluye que 1 Kg. de concentrado induce un aumento de producción equivalente a 2,75 Kg. (7,25 – 4,5 = 2,75). Este aumento representa la producción marginal (PM) generada al suministrar el primer kilo de concentrado. Al dar un kilo adicional de concentrado el aumento es de 2,98 Kg. (10,23 – 7,25 = 2,98). Los resultados indicados por la curva durante toda la Fase I muestran como los retornos marginales son crecientes, por cada unidad de recurso que se agrega consecutivamente. Así, el valor PM aumenta cada vez que se agrega un nuevo kilo de concentrado. La Fase I en la curva PT termina cuando el PM llega a su máximo (puntos B, Figura 5), y que corresponde al nivel de 3 Kg. de concentrado/vaca/día; y este punto se conoce como el punto de inflexión de la curva.
  • Fase II: El producto total (PT) sigue aumentando con cada kilo adicional de concentrado durante toda esta fase de la curva PT. Sin embargo, ahora, cada kilo adicional de concentrado genera un valor PM que va disminuyendo sucesivamente. Ésta es la Fase de rendimientos marginales decrecientes. La curva PP, que denota la producción promedio por kilo de concentrado (PP), alcanza su punto máximo en esta Fase de la curva (punto C, Figura 5). La Fase II concluye cuando la producción total alcanza su valor máximo en la curva PT (punto E, Figura 5), después del cual se constata un descenso. Este punto corresponde al momento que el suministro alcanza el valor de 13 kilos de concentrado/vaca/día. Es importante observar que el valor máximo para el nivel de producción (punto E en la curva PT) corresponde a un valor cero para el rendimiento marginal de aportes de concentrado (punto D en la curva PM). La curva PM cruza el eje horizontal en el punto D y de allí en adelante sus valores toman signo negativo.
  • Fase III: En la última Fase de la curva de producción PT, los rendimientos marginales son negativos. Esto se ve claramente observando la curva PM. Los resultados indican que con cada unidad adicional de recurso (concentrado en este caso), el valor de la producción total desciende sucesivamente. Esto se explica fisiológicamente porque la gran cantidad de concentrado ingerido por el animal, afecta el buen funcionamiento general del sistema (en este caso la vaca).

La información del Cuadro 1 se complementa con el Cuadro 2 introduciendo sus correspondientes datos económicos.

Concentrado
(kg/vaca/día)
€/vaca/día Coment.
Ingreso Total
(IT)
Ingreso Marginal
(IM)
Ingreso Promedio
(IP)
Coste Fijo
(CF)
Coste Marginal
(CM)
Coste Total
(CT)
IT – CT
0 45,0 - - 40 - 40 5,0
1 72,5 27,5 27,5 40 6,0 46 26,5
2 102,3 29,8 28,7 40 6,0 52 50,3
3 134,9 32,6 30,0 40 6,0 58 76,9
4 165,9 31,0 30,2 40 6,0 64 101,9 IM = IP
5 194,9 29,0 29,9 40 6,0 70 124,9
6 221,4 26,5 29,4 40 6,0 76 145,4
7 245,1 23,7 28,6 40 6,0 82 163,1
8 265,7 20,6 27,6 40 6,0 88 177,7
9 283,0 17,3 26,4 40 6,0 94 189,0 Max IT – CT
10 296,7 13,7 25,2 40 6,0 100 196,7 IM = CM4
11 306,3 9,6 23,8 40 6,0 106 200,3
12 311,2 4,9 22,2 40 6,0 112 199,3
13 311,3 1,0 20,5 40 6,0 118 193,3
14 306,1 -5,2 18,7 40 6,0 124 182,1
15 294,6 -11,5 16,6 40 6,0 130 164,6

Cuadro 2. Cuadro 2. Ejemplo de la ley de rendimientos marginales decrecientes (RMD). El uso de concentrado en la producción de leche. Datos económicos

El valor asignado al coste del concentrado es de 6€/Kg. y este valor se mantiene constante a cualquier nivel de suplementación de concentrado.

En el Cuadro 2:

  1. Coste del concentrado = 6€/Kg. y precio de la leche = 10€/Kg.
  2. El Coste fijo representa todos los otros costes (sin incluir el concentrado)
  3. El Máximo IT = CT se obtiene en el mismo punto en el que IM = CM. En este caso, entre 11 y 12 Kg. de concentrado por vaca y día

Bajo estas condiciones el coste marginal no varía en función del nivel de suplementación.  Esto es, su valor no cambia al aportar cada kilo adicional de concentrado.

Los datos detallados en este Cuadro indican que los costes fijos por vaca y día son siempre iguales (fijos), y equivalen a 40€ por vaca y día. Bajo estas condiciones, la penúltima columna indicada como: Ingreso Total (IT) – Coste Total (CT), representa la estimación del valor de la eficiencia económica o beneficio neto por vaca y día.

El punto de máxima eficiencia económica ocurre cuando el valor [IT – CT] alcanza su máximo. En la Figura esto ocurre entre los niveles de 11 y 12 Kg. de concentrado por día (Figura 6).

La Figura 6 permite ilustrar la relación entre los valores de IT, CT y CF.  Debemos prestar atención al hecho de que la máxima eficiencia económica no coincide con el punto de máximo ingreso total.

Tanto el coste fijo como el coste marginal se mantienen constantes a todos los niveles de suplementación.  Por esto, como el coste total es la suma de costes fijos y costes marginales es lógico que la curva que representa los costes totales sea en efecto una línea recta ascendente.

producción 1

Figura 6. Niveles de producción de leche y de suplementación, que coinciden con el punto de máxima eficiencia económica en el uso de concentrado (datos del Cuadro 2)

La Figura 7 ilustra la relación entre las curvas de Ingreso Promedio (IP) e Ingreso Marginal (IM). Esta representación gráfica facilita la explicación práctica de la ley de rendimientos marginales decrecientes.

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Figura 7. Relación entre las curvas de Ingreso Promedio e Ingreso Marginal.

El coste de cada unidad de recurso agregado (en este caso 1 Kg. de concentrado) se mantiene idéntico para todo nivel de suplementación. Esto hace que el coste marginal (CM) es constante y su representación gráfica corresponda a una línea recta horizontal (Figura 7).

La curva que representa el Ingreso Promedio, IP, alcanza su valor máximo en el punto A. Este punto corresponde a un valor de 4.5 Kg. de concentrado (punto X, Figura 7). Nos indica que éste es el nivel de suplementación de concentrado que es utilizado con máxima eficiencia económica.

Sin embargo, este punto no representa el punto óptimo para lograr la máxima eficiencia económica total. Así, el punto A en las curvas IP e IM representa el inicio de la Fase II. Al utilizar más de 4,5 Kg./vaca/día (punto X, Figura 7) los valores del Ingreso Promedio, IP empiezan a decrecer; pero los valores sobre la curva IM, que representan el ingreso marginal, continúan ascendiendo aunque con la adición de cada kg de concentrado agregado sus valores del aumento adicional van disminuyendo.

La Fase II comienza en el punto X y finaliza en el punto Z (Figura 7). El punto Z señala el inicio de los rendimientos marginales negativos. Como hemos señalado anteriormente, el punto de máxima eficiencia económica tiene que estar ubicado dentro de la fase II, ya que en ella se identificó el punto de máxima eficiencia biológica o zootécnica. El hecho de encontrar el punto de máxima eficiencia económica entre los puntos X y Z (4,5 y 13 Kg./vaca/día) se puede explicar como sigue:

  • Al suministrar menos de 4,5 kg de concentrado se está dejando de aprovechar el aporte de un beneficio, ya que el aumento del nivel de suplementación induce un mayor ingreso promedio, IP (Figura 7).
  • Al exceder el nivel de suplementación de 13,0 Kg. se provoca una reducción de nivel de producción que induce un ingreso marginal, IM, negativo (Figura 7).

Para determinar el nivel de suplementación de concentrado que permitirá la máxima eficiencia económica en el uso de este recurso es necesario localizar el punto donde el Coste Marginal (CM) es igual al Ingreso Marginal (IM). Éste se señala como el punto R en la Figura 7. En este punto los valores de coste, tanto para el último kilo de concentrado suministrado, como para su correspondiente producción, son idénticos.

En la Figura 7, el punto de máxima eficiencia económica se encuentra entre 11 y 12 Kg. de concentrado por día (punto Y).  Debemos señalar que el punto de máxima eficiencia económica no coincide con ninguno de los puntos que representan: producción máxima, ingreso máximo, coste mínimo, máximo ingreso marginal ni máximo producto promedio.

El punto de máxima eficiencia económica es el punto donde la producción resultante de la última unidad de un recurso iguala  el coste de esa unidad de recurso (IM = CM).

El objetivo final de la planificación y dirección de empresas es asegurar que el uso de cada recurso variable es empleado alcanzando su propio punto de máxima eficiencia económica.

En términos de cálculos matemáticos (sin necesidad de dibujar los gráficos), éste punto se puede determinar en la siguiente manera:

El Punto de Máxima Eficiencia Económica (MEE) se alcanza si se cumple la siguiente relación:

IM =CM

Es decir: IM – CM = 0

Para este análisis también utilizaremos la siguiente ecuación:

Producto Marginal * Precio Producto = Recurso Marginal * Coste Recurso

De donde se deduce:

Producto Marginal/ Recurso Marginal = Coste Recurso / Precio Recurso

Considerando el caso específico bajo estudio tenemos:

PM Leche / Aumento Concentrado = Coste Concentrado / Precio Leche =

PM Leche / 1 = 6,0 / 10

Solución: PM Leche = 0,6

Este resultado indica que en el punto de máxima eficiencia económica ubicado entre los niveles de suplementación de 11 y 12 Kg. concentrado, el último kilogramo de concentrado produce 0,6 kilos leche (ver Cuadro 1).

Estas relaciones matemáticas permiten calcular el punto de máxima eficiencia económica al introducir modificaciones al sistema.  Éstas pueden representar cambios externos que afectan los precios de productos y costes de insumos.

Si el precio de leche aumenta a 15€/Kg. y el coste de concentrado a 30€/Kg., y suponiendo que todos los otros factores siguen iguales: ¿Cuál es el nuevo punto de máxima eficiencia económica? Tendremos:

PM Leche / Cambio en Concentrado = 30 / 15

PM Leche / 1 Kg. Concentrado = 2,0

La máxima eficiencia económica que corresponde a un producto marginal de 2,0 Kg. de leche obtenida al agregar 1 kilogramo de concentrado, (según los datos de producción señalados en el Cuadro 1), se obtendría al suministrar 8 Kg. de concentrado por vaca y día.

La diferencia con la industria es que en esta última el factor limitante no es la tierra, es el capital. Si una fábrica tiene pocas máquinas, poner más trabajadores sólo servirá para que hagan cola delante de las máquinas para usarlas. Pero con poner más capital, los rendimientos aumentan mucho más de lo que lo harían en la agricultura.

[1] La fisiocracia era una escuela de pensamiento económico del siglo XVIII fundada por François Quesnay, Anne Robert Jacques Turgot y Pierre Samuel du Pont de Nemours en Francia. Afirmaba la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno. Su doctrina queda resumida en la expresión laissez faire. El origen del término fisiocracia proviene del griego y quiere decir gobierno de la naturaleza, al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Esto está relacionado con la idea de que sólo en las actividades agrícolas, la naturaleza posibilita que el producto obtenido sea mayor que los insumos utilizados en la producción surgiendo así un excedente económico. Los fisiócratas calificaron de estériles las actividades como la manufactura o el comercio donde la incautación sería suficiente para reponer los insumos utilizados.

La fisiocracia surge como una reacción de tipo intelectual a la común concepción de la vida intervencionista del pensamiento mercantilista. Insistían que la intervención de intermediarios en varias etapas del proceso de la producción y distribución de bienes tiende a reducir el nivel total de prosperidad y producción económica. Ejemplos de estas intervenciones eran muchas pero los fisiócratas se fijaban en los controles gubernamentales tales como los monopolios, impuestos excesivos, burgueses parasitarios y el feudalismo europeo. Estas prácticas estaban asociadas con el corporativismo comercial o el énfasis desmesurado en el crecimiento industrial, los cuales estaban y están basados en el restrictivo interés privado.

Para ahondar más las diferencias propugnaban el impuesto único sobre la tierra y sugerían la anulación de todos los establecidos por los mercantilistas. La tendencia general de los fisiócratas es el Librecambismo. La tarea del economista se reduce a descubrir el juego de las leyes naturales. La intervención del Estado es inútil, pues no haría otra cosa que interferir ese orden esencial. El interés de los fisiócratas se concentraba en gran medida en la definición de una estrategia macroeconómica de desarrollo que incluyera políticas coherentes. Es el primer movimiento que adopta un acercamiento sistemático a la teoría económica. Se creía que si esta ley era estudiada, derivaría en condiciones armoniosas y beneficiosas para toda la humanidad. Veían el progreso económico como inseparable del progreso social, argumentando que gracias a la incrementada prosperidad natural, las rivalidades entre grupos oponentes van a disminuir porque al final del día va a costar más de lo que vale.

Consideraban la tierra y el trabajo como los agentes o factores causantes de la producción. Esta opinión fue puesta en boga por el filósofo Thomas Hobbes. Al estudiar en su Leviatán, el aspecto económico de la comunidad o estado, dice:

En cuanto a la abundancia de materias, está limitada por la naturaleza a aquellos bienes que, manando de los dos senos de nuestra madre común la tierra y el mar, ofrece Dios al género humano, bien gratuitamente, bien a cambio del trabajo.

Para los fisiócratas, en oposición al mercantilismo, la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de las riquezas acumuladas por el comercio internacional. Consideraban que la única actividad generadora de riqueza para las naciones era la agricultura. Cantillon comienza su Ensayo sobre la naturaleza del comercio diciendo que, La tierra es la fuente o materia donde toda riqueza se produce. El trabajo del hombre es la forma que la produce: y la riqueza en sí no es nada, sino el sustento, comodidades y superfluidades de la vida.

Turgot, padre de la fisiocracia, resume esta noción con el dicho, El agricultor es la única persona cuyo trabajo produce algo más que el salario de su trabajo. Es, por lo tanto, la única fuente de toda riqueza. Además, añade: La tierra le paga directamente el precio de su trabajo, aparte de cualquier otro hombre o convenio. La naturaleza no le regatea para obligarle a sostenerse con lo que es de todo punto necesario. Lo que le concede no está proporcionado ni a sus necesidades ni a una valuación contractual del precio de su día de trabajo. Es el resultado físico de la fertilidad del suelo, y de la sabiduría, mucho más que de la laboriosidad, de los medios que ha empleado para hacerla fértil. Tan pronto como el trabajo del agricultor produce más de lo requerido por sus necesidades, puede, con este excedente superfluo que la naturaleza le otorga como un puro don, por encima de la retribución de su esfuerzo, comprar el trabajo de otros miembros de la sociedad. Éstos, al vendérselo, sólo obtienen su subsistencia; pero el agricultor recoge, además de su subsistencia, una riqueza que es independiente y disponible, que ha comprado y que la vende. Es, por lo tanto, la única fuente de riqueza, que, mediante su circulación, anima a todos los trabajos de la sociedad; porque es el único cuyo trabajo produce más salario de éste.”

Los fisiócratas no fueron los únicos que atribuyeron especial importancia a la agricultura. Las ideas fisiocráticas parecen haber influido en Benjamín Franklin. Viviendo en un país en el que la agricultura era la principal actividad y en el que las manufacturas y comercio que entonces existían satisfacían más que nada las necesidades de los agricultores, es comprensible que Franklin conviniera con los fisiócratas acerca de la importancia de la actividad agrícola.

El siguiente párrafo presenta su posición: parece que no hay más que tres formas en las que una nación puede adquirir riquezas. La primera es mediante la guerra, como hicieron los romanos, saqueando a sus vecinos conquistados. Esto es robo. La segunda es por el comercio, que generalmente es engañoso. La tercera es por la agricultura, único medio honesto por el cual el hombre recibe un verdadero incremento de la simiente arrojada a la tierra, en una especie de milagro continuo, forjado en su favor por la mano de Dios, como recompensa por su vida inocente y laboriosidad virtuosa.

Los fisiócratas asumieron que dada su observación de los mercados, la manufactura era una actividad estéril, ya que no se veía un gran avance en este sector. Obviamente, esto se debía al tamaño de la industria de entonces, anterior a la Revolución Industrial. Esto es, obviamente, un error en su análisis, derivado del mayor interés en la productividad física y no en la productividad del valor. También defendían que la agricultura era el único sector productivo capaz de crear riqueza, mientras que el comercio y la industria tan sólo permitían la distribución de esta riqueza.

Los fisiócratas estaban en contra de las políticas de comercio internacional mercantilismo, favorecedoras del proteccionismo.

La fisiocracia no fue recibida con los brazos abiertos por muchas razones, no siendo todas intelectuales. Sus oponentes fueron muchos, incluyendo a los mercantilistas que hasta entonces habían dirigido la política económica de la corte de Francia, y a los incipientes liberales liderados por Adam Smith, quien publicaría una respuesta crítica a la fisiocracia. Aunque Smith creía en muchas de las doctrinas expuestas por los fisiócratas, no aceptaba el calificativo de las clases mercantiles y artesanales como estériles e improductivas. Sí reconocía que la agricultura era la más productiva de las ocupaciones, pero sostenía que las otras ocupaciones deberían ser denominadas como menos productivas, no como improductivas. Para demostrar la verdad de su afirmación, Smith observó que incluso la clase social más baja produce anualmente el valor de su propio consumo anual, y perpetúa, al menos, la existencia del capital que le mantiene y emplea.

Otro crítico, Alexander Hamilton, condena la idea de impuestos y renta sobre la tierra diciendo: Parece haberse pasado por alto que la tierra es en sí un capital, anticipado o alquilado por el propietario al arrendatario, y que la renta que recibe es sólo el beneficio ordinario de un cierto capital en forma de la tierra, no explotada por el mismo propietario, sino por otro, al que se la presta o alquila, y el que, de su parte, anticipa un segundo capital, para preparar y mejorar la tierra, por el que recibe el beneficio usual…


Martes, 11 de agosto de 2015 Sin comentarios

Ley de King


Gregory King fue un economista empírico y estadístico inglés (1648 – 1712), al cual se asocia la ley que lleva su nombre, incorporada en su obra Natural and Political Observations and Conclusions upon the State and Condition of England in 1696 (secc. VII).

 

Esta ley expresa un fenómeno más que conocido: el aumento en la producción agrícola tiene como consecuencia –en un mercado libre– disminuciones más que proporcionales en el precio.

 

Si se aspira a elevar la renta de los agricultores, la limitación en los rendimientos por hectárea impone una población activa rural cada vez menor

 

Parece ser que la ley de King fue notablemente perfeccionada por su amigo Davenant como ahora veremos. Davenant lo incorporó parcialmente a su Essay upon the probable methods of making a people gainers in the balance of trade (1699), pero la totalidad del texto no fue conocida hasta 1804, cuando lo publicó George Chalmers, junto con una biografía del autor. Ésta es la razón por la que también es conocida como Ley de King-Davenant.

 

La ley de King está relacionada con la Ley de Engel que abordaremos otro día. Al estar limitada la demanda, un aumento fuerte de la oferta no puede ser absorbido, y por ello, si no se estabilizan los stocks (lo cual es difícil para muchos productos por su carácter fuertemente perecedero) o si no se exportan, los precios tienden a caer.

 

La ley muestra una estrecha relación entre cosechas y precio real de las mismas.  Así, una mayor escasez de éstas conduce a incrementos más que proporcionales de los precios debido a la rigidez de la demanda.  Sin embargo, la oferta demuestra estar sujeta a mayor variabilidad dependiendo de las condiciones climáticas.

 

En 1699, Charles Davenant escribía en  Essay upon the probable methods of making a people gainers in the ballance of trade:

 

Estimamos que un déficit en la cosecha de trigo hará subir los precios por encima del precio normal, en la proporción aquí establecida: cuando la cosecha de trigo tenga un déficit de 1/10, 2/10, 3/10, 4/10 y 5/10, el precio del trigo subirá respectivamente 3/10, 8/10, 28/10 y 45/10.

 

Es decir, si se da una reducción porcentual en la cosecha de trigo del 10, 20, 30, 40 y 50 %, el aumento porcentual que registra el precio del trigo  será del 30, 80, 160, 280 y 450 %.

 

De ahí, se deriva una elasticidad demanda – precio[1] [(1)/(2)] de 0,33; 0,25: 0,19; 0,14; y 0,11 inferior a la unidad (inelasticidad).  Es decir, ya en el siglo XVII se sabía de la sensibilidad de los precios agrarios ante pequeñas variaciones sean en la oferta o en la demanda; pero seguimos sin creerlo, imaginando una proporcionalidad entre subidas y bajadas que ¡no existe!

 

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Figura 1. Ley de King

Fuente: http://www.joaquinolona.com

 

La Ley de King es relativamente poco conocida en España. Por el contrario, en las recientes obras de economistas agrarios extranjeros esta Ley es traída frecuentemente a colación para explicar diversos fenómenos económicos.

Esta Ley puede servir de base para una teoría explicativa de los ingresos agrícolas. Esta Ley es uno de los motivos clásicos para aceptar, aún en las posturas más liberales, ciertas regulaciones en los mercados, ya que pequeños desabastecimientos puntuales pueden originar grandes sobreprecios con efectos muy nocivos sobre la población.

Sin embargo, es  igual de interesante el efecto contrario, cuando pequeños excesos de oferta hunden drásticamente los precios.

 

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Figura 2. Diferencia en el impacto en los precios según el tipo de demanda.

Fuente: http://www.joaquinolona.com

[1] Mide lo que cambia la cantidad de producto que están dispuestos a comprar los consumidores al cambiar el precio al que puede obtenerse. Los productos agrícolas destacan por el bajo valor de esta magnitud (demanda inelástica) lo que tiene importantes consecuencias económicas y políticas.


Lunes, 10 de agosto de 2015 Sin comentarios

Introducción a la Política Agraria europea


La política agrícola moderna, tal como la conocemos, surge en Estados Unidos, en 1933, en el marco del New Deal[1].  En este contexto surgió la Farm Bill[2], legislación que sustenta el apoyo público a la agricultura en Estados Unidos adelantándose 30 años a la Política Agraria Común (PAC) europea.

 

El germen de la Europa Comunitaria se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando el 9 de mayo de 1950, el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman[3], con la colaboración de Jean Monnet[4], presentó un nuevo plan de recuperación económica, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)[5].

Tras aprobarse la CECA se planteó la posibilidad de constituir un mercado común agrícola, que finalmente no salió adelante por varias razones:

 

  • Nivel de protección muy elevado en los países. Ninguno de ellos estaba dispuesto a modificar su nivel de protección.
  • En aquel momento, el sector agrario era especialmente importante en los países que formaban la C.E.C.A.

 

Pero la Declaración Schuman[6] iba más allá de la recuperación económica a partir de la puesta en común de las decisiones en el ámbito de la producción de carbón y acero, ya que la declaración era también una llamada a la reconciliación entre los Estados europeos.

 

El 18 de abril de 1951, se firmó en la capital francesa el Tratado de París, por el que se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, los seis Estados fundadores, ponían la primera piedra de la construcción del proyecto comunitario.

 

El éxito de la CECA fomentó el impulso de nuevas perspectivas y ámbitos de integración.  Los Estados fundadores decidieron continuar dando un paso más. El 25 de marzo de 1957, se firmaron dos de los Tratados más importantes en la Historia de la Unión Europea:

 

  • el Tratado de Roma, constitutivo de la Comunidad Económica Europea (CEE),
  • y el de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM), creado en un principio con el fin de coordinar los programas de investigación de los Estados miembros para una utilización pacífica de la energía nuclear, el Tratado EURATOM contribuye en la actualidad a la puesta en común de los conocimientos, las infraestructuras y la financiación de la energía nuclear. Garantiza la seguridad del abastecimiento de energía atómica mediante un control centralizado.

 

El objetivo de la CEE era ambicioso, pero no inalcanzable. Estaba orientado a lograr una unión aduanera y un mercado común en el que estuvieran garantizadas cuatro libertades fundamentales: la libre circulación de personas, servicios, capitales y mercancías.

 

En el Tratado de Roma se incluyó un apartado especial que regulaba la Política Agraria Común (PAC) (artículos 32-38), TÍTULO II en la versión vigente hasta el 1 de diciembre de 2009. Este apartado es uno de los pocos que no se ha modificado (excepto la numeración). No se constituyó una Comunidad Europea de la Agricultura, sino que se le dio un tratamiento especial.

 

Sólo tres años después de la firma del Tratado de Roma, comenzaron a desarrollarse las primeras políticas europeas, como la Política Agrícola Común (PAC),  (una de las más importantes en el seno comunitario), y las políticas regional, medioambiental y social.

 

¿Qué demandaba la sociedad de los países desarrollados del siglo XX a la agricultura y a los agricultores? Esencialmente dos cosas:

 

  • garantía del abastecimiento para evitar las hambrunas, y
  • aumento de la productividad para, simultáneamente, liberar mano de obra hacia otros sectores económicos, favorecer una acumulación primitiva de capital necesaria para el desarrollo de estos otros sectores y mantener la tendencia a la baja a largo plazo de los precios reales de los alimentos.

 

Las políticas agrarias de los países desarrollados respondieron perfectamente a estos objetivos, y entre ellas, la PAC sería una de las expresiones más puras, debido quizás a la necesidad de transparencia ligada al complejo proceso de construcción europea.

 

Existen pocos casos en la historia económica de una simbiosis tan grande entre una categoría social (los agricultores, modernos partícipes de una revolución silenciosa) y las demandas de la sociedad como la experiencia vivida con la PAC en los treinta primeros años de su existencia.

 

El olvido de este factor sociológico e histórico explica muchas incomprensiones sobre la magnitud del actual reto político de modernizar la política agraria de la UE.

 

Las líneas maestras que en los Tratados de Constitución de la Unión Europea diseñan el funcionamiento de la Agricultura Comunitaria y su relación con países terceros, se centran en la Política Agraria Común.

 

Como ya hemos dicho, el Tratado de Roma (1957)[7], en su Título III AGRICULTURA, define los principios básicos que deben orientar las disposiciones que emanan del mismo. Los artículos números 38, 39, 40, 41, 42, 43 y 44 determinan la PAC, definiendo sus objetivos y los instrumentos para alcanzarlos, entre los que destacan las Organizaciones Comunes de Mercado[8] (OCM).  Este Título III dice:

Artículo 38.

 

  1. La Unión definirá y aplicará una política común de agricultura y pesca. El mercado interior abarcará la agricultura, la pesca y el comercio de los productos agrícolas. Por productos agrícolas se entienden los productos de la tierra, de la ganadería y de la pesca, así como los productos de primera transformación directamente relacionados con aquéllos. Se entenderá que las referencias a la política agrícola común o a la agricultura y la utilización del término agrícola abarcan también la pesca, atendiendo a las características particulares de este sector.

 

  1. Salvo disposición en contrario de los artículos 39 a 44, ambos inclusive, las normas previstas para el establecimiento o el funcionamiento del mercado interior serán aplicables a los productos agrícolas.

 

  1. Los productos a los que serán de aplicación los artículos 39 a 44, ambos inclusive, son los que figuran en la lista del anexo I.(ver anexo 1  más abajo)

 

  1. El funcionamiento y desarrollo del mercado interior para los productos agrícolas deberán ir acompañados del establecimiento de una política agrícola común.

 

Artículo 39.

 

  1. Los objetivos de la política agrícola común serán:

 

  • incrementar la productividad agrícola, fomentando el progreso técnico, asegurando el desarrollo racional de la producción agrícola, así como el empleo óptimo de los factores de producción, en particular, de la mano de obra;
  • garantizar así un nivel de vida equitativo a la población agrícola, en especial, mediante el aumento de la renta individual de los que trabajan en la agricultura;
  • estabilizar los mercados;
  • garantizar la seguridad de los abastecimientos;
  • asegurar al consumidor suministros a precios razonables.

 

  1. En la elaboración de la política agrícola común y de los métodos especiales que ésta pueda llevar consigo, se deberán tener en cuenta:

 

  • las características especiales de la actividad agrícola, que resultan de la estructura social de la agricultura y de las desigualdades estructurales y naturales entre las distintas regiones agrícolas;
  • la necesidad de efectuar gradualmente las oportunas adaptaciones;
  • el hecho de que, en los Estados miembros, la agricultura constituye un sector estrechamente vinculado al conjunto de la economía.

 

Artículo 40.

 

  1. Para alcanzar los objetivos previstos en el artículo 39, se crea una organización común de los mercados agrícolas. Según los productos, esta organización adoptará una de las formas siguientes:
  • normas comunes sobre la competencia;
  • una coordinación obligatoria de las diversas organizaciones nacionales de
  • mercado;
  • una organización europea del mercado.

 

  1. La organización común establecida bajo una de las formas indicadas en el apartado 1 podrá comprender todas las medidas necesarias para alcanzar los objetivos definidos en el artículo 39, en particular, la regulación de precios, subvenciones a la producción y a la comercialización de los diversos productos, sistemas de almacenamiento y de compensación de remanentes, mecanismos comunes de estabilización de las importaciones o exportaciones.

 

La organización común deberá limitarse a conseguir los objetivos enunciados en el artículo 39 y deberá excluir toda discriminación entre productores o consumidores de la Unión.

Cualquier política común de precios deberá basarse en criterios comunes y en métodos uniformes de cálculo.

 

  1. Para permitir que la organización común a que hace referencia el apartado 1 alcance sus objetivos, se podrán crear uno o más fondos de orientación y de garantía agrícolas.

 

Artículo 41.

 

Para alcanzar los objetivos definidos en el artículo 39, podrán preverse, en el ámbito de la política agrícola común, medidas tales como:

 

  • una eficaz coordinación de los esfuerzos emprendidos en los sectores de la formación profesional, investigación y divulgación de conocimientos agronómicos, que podrá comprender proyectos o instituciones financiados en común;
  • acciones comunes para el desarrollo del consumo de determinados productos.

 

Artículo 42.

 

Las disposiciones del capítulo relativo a las normas sobre la competencia serán aplicables a la producción y al comercio de los productos agrícolas sólo en la medida determinada por el Parlamento Europeo y el Consejo, en el marco de las disposiciones y de acuerdo con el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 43, teniendo en cuenta los objetivos enunciados en el artículo 39.

 

El Consejo, a propuesta de la Comisión, podrá autorizar la concesión de ayudas:

 

  • para la protección de las explotaciones desfavorecidas por condiciones estructurales o naturales;
  • en el marco de programas de desarrollo económico.

 

Artículo 43.

 

  1. La Comisión presentará propuestas relativas a la elaboración y ejecución de la política agrícola común, incluida la sustitución de las organizaciones nacionales por alguna de las formas de organización común previstas en el apartado 1 del artículo 40, así como a la aplicación de las medidas especificadas en el presente título.

 

Tales propuestas deberán tener en cuenta la interdependencia de las cuestiones agrícolas mencionadas en el presente título.

 

  1. El Parlamento Europeo y el Consejo establecerán, con arreglo al procedimiento legislativo ordinario y previa consulta al Comité Económico y Social, la organización común de los mercados agrícolas prevista en el apartado 1 del artículo 40, así como las demás disposiciones que resulten necesarias para la consecución de los objetivos de la política común de agricultura y pesca.

 

  1. El Consejo, a propuesta de la Comisión, adoptará las medidas relativas a la fijación de los precios, las exacciones, las ayudas y las limitaciones cuantitativas, así como a la fijación y el reparto de las posibilidades de pesca.

 

  1. En las condiciones previstas en el apartado 2, se podrá sustituir las organizaciones nacionales de mercado por la organización común prevista en el apartado 1 del artículo 40:

 

  • cuando la organización común ofrezca a los Estados miembros que se opongan a esta medida y dispongan de una organización nacional para la producción de que se trate garantías equivalentes para el empleo y el nivel de vida de los productores interesados, teniendo en cuenta el ritmo de las posibles adaptaciones y de las necesarias especializaciones; y
  • cuando dicha organización asegure a los intercambios dentro de la Unión condiciones análogas a las existentes en un mercado nacional.

 

  1. En caso de crearse una organización común para determinadas materias primas, sin que exista todavía una organización común para los correspondientes productos transformados, tales materias primas utilizadas en los productos transformados destinados a la exportación a terceros países podrán ser importadas del exterior de la Unión.

 

Artículo 44.

 

Cuando en un Estado miembro un producto esté sujeto a una organización nacional de mercado o a cualquier regulación interna de efecto equivalente que afecte a la situación competitiva de una producción similar en otro Estado miembro, los Estados miembros aplicarán un gravamen compensatorio a la entrada de este producto procedente del Estado miembro que posea la organización o la regulación anteriormente citadas, a menos que dicho Estado aplique ya un gravamen compensatorio a la salida del producto.

 

La Comisión fijará el importe de dichos gravámenes en la medida necesaria para restablecer el equilibrio, pudiendo autorizar igualmente la adopción de otras medidas en las condiciones y modalidades que determine.

 

La inclusión de la PAC en el Tratado de Roma tuvo mucho que ver con el poder de Francia en aquel momento. Francia entendía que el país más industrial, Alemania, sería quien más se beneficiaría de la Comunidad, por lo que se produjo un pacto entre ambos. La PAC se configuró a imagen y semejanza de Francia.

 

Con estos artículos no se podía poner en marcha lo que luego ha sido la PAC. Al poco tiempo tuvo lugar la Conferencia de Stresa (3 – 12 de julio de 1958), Conferencia Agrícola de los Estados Miembros de la Comunidad Económica Europea, en la que Comisión europea, organizaciones agrarias y ministros de agricultura sentaron las bases de la PAC.

 

En esa pequeña ciudad del norte de Italia, los ministros de Agricultura de los seis Estados miembros de la entonces Comunidad Económica Europea, junto con técnicos y funcionarios de alto rango, las organizaciones agrarias y representantes de la industria y el comercio de productos agrarios pusieron la primera piedra de lo que posteriormente sería la más sólida de las acciones conjuntas europeas.

 

Allí se concluyó que la agricultura era una parte esencial de la economía y de la sociedad europea y que la PAC debía fomentar la mejora de las estructuras agrarias, el crecimiento de la productividad, contribuir al desarrollo del comercio interno, al equilibrio entre la oferta y la demanda y proteger el modelo de agricultura familiar europeo garantizando unas remuneraciones equitativas a los factores de producción.

 

Una vez establecida la necesidad de dotarse de una política agraria común, había que decidir qué tipo de regulación se articulaba; la solución fue, aparentemente, sencilla: debía ser una política que no perjudicase a ninguno de los países miembros. Con estas premisas, se articuló la Política Agraria Común (PAC), una política que, con sus defectos y virtudes, se erigió, durante las primeras décadas de la construcción comunitaria, en un eje vertebrador y en un verdadero bastión de la integración europea.

 

La PAC ha sido durante muchos años la única política verdaderamente común de la Unión Europea, la más desarrollada, pero también la más compleja y la más controvertida tanto dentro como fuera de la Unión Europea.

 

En aquella reunión las posturas no fueron tan concordantes como retrospectivamente cabría suponer:

 

  • Francia, y en menor medida Alemania, abogó por la creación de organizaciones internacionales de mercado y se mostró favorable al establecimiento de relaciones comerciales con África.
  • Italia puso el énfasis en la defensa de los productos meridionales, como el arroz, las frutas y hortalizas.
  • Holanda insistió en el desarrollo del comercio con terceros países y el comercio libre con la vista puesta en exclusiva en los consumidores.
  • Bélgica llamó la atención sobre la necesidad de evitar los excedentes de producción sin perjuicio de hacer ello compatible con el progreso técnico.

 

En la Conferencia de Stresa se adoptaron los principios de la PAC, que pretendían desarrollar parte de sus objetivos. Los objetivos de la PAC eran los cinco siguientes

 

  • Incremento de la productividad agraria.
  • Rentas suficientes para los agricultores.
  • Garantía de suministros.
  • Estabilidad y suficiencia de los mercados.
  • Precios razonables para los consumidores

 

El problema de estos cinco objetivos, con los que nadie está en contra, en principio, es su compatibilidad. Esto es muy difícil. Además, posteriormente han aparecido otros objetivos (defensa del medio ambiente, defensa de los consumidores, etc.)

 

Respecto a estos primeros objetivos hay que hacer, al menos, dos consideraciones. La primera se refiere a la imprecisión con la que están formulados algunos de ellos: precios razonables a los consumidores o nivel de vida equitativo. La segunda, no menos importante, tiene que ver con la dificultad de compatibilizar algunos de ellos; así, asegurar precios razonables a los consumidores y al mismo tiempo garantizar un nivel de vida equitativo a la población agraria no es sencillo de conseguir cuando la PAC, básicamente, ha tratado de elevar las rentas mediante la fijación de unos precios generosos para los productos agrarios.

 

A estos objetivos iniciales, ya lo hemos dicho, se han ido añadiendo, con el paso del tiempo y la aprobación de las distintas reformas de la PAC, otro gran número de ellos, tantos que se hace difícil, sino imposible, para una sola política conseguirlos todos. Entre esos objetivos merece la pena destacar el deseo de las autoridades comunitarias de facilitar el ajuste entre la oferta y la demanda, promover el desarrollo rural, preservar el medio ambiente o salvaguardar el modelo de agricultura familiar europeo.

 

Estos objetivos trajeron consigo la pregunta: ¿cómo vamos a proteger al sector agrario?

 

En Europa, la protección al sector agrario comienza en el siglo XIX y también se dio mucha protección a la agricultura en el período de entreguerras. Tras la Segunda Guerra Mundial cada país tiene una forma de defender su sector agrario. Todos los países protegen mucho y de forma distinta.

 

Aunque las políticas agrarias aplicadas por los distintos países fundadores de la CEE coincidían en sus objetivos, diferían en los instrumentos de intervención y en el grado de protección otorgado al sector, por lo que se hubieran introducido serias distorsiones en el mercado de productos agrarios de no existir una política conjunta.

 

Además, se hacía difícil contar con un verdadero mercado común para los productos industriales si simultáneamente no lo había para los bienes agrarios, pues la falta de ese mercado común favorecería la existencia de diferencias importantes en los salarios reales, afectados por el coste de la alimentación, y en consecuencia en los costes de producción, alterando la competencia interna.

 

Por otro lado, era impensable que países con ventajas comparativas en los productos agrarios (Francia) accedieran a la formación de un mercado común dejando fuera los bienes en los que mejor podían competir y aceptaran la libre competencia en los que (bienes industriales) otros países (Alemania) tenían claras ventajas. Finalmente, había Estados (Bélgica, Holanda) cuyas agriculturas estaban muy orientadas hacia los mercados externos o eran complementarias (Italia) con las de otros socios comunitarios y podían sacar provecho tanto de esa complementariedad como de contar con una política común que les permitiese ampliar sus mercados.

 

Al principio, no se planteó disminuir la protección sino establecer reglas iguales para todos. Se trataba de 6 países, y escogieron el nivel de protección más alto para estar todos de acuerdo. También para que las organizaciones agrarias aceptaran el acuerdo y porque en el GATT (luego hablaremos de él) no se hablaba de agricultura. EEUU, que en 1958 quería una Europa unida, no se opuso y, de esta forma, se comenzó con un nivel alto de protección al sector agrario.

 

En 1960, la Comisión entregó al Consejo de Ministros lo que se ha denominado Primer Informe Mansholt (luego hablaremos de él) en el que se establecían las bases de la PAC, informe que después de ser largamente debatido, fue aprobado en 1962.

 

A partir de esta fecha, no sin dificultades, se pusieron en marcha las distintas Organizaciones Comunes de Mercado, OCM, (conjunto de normas que regulan la producción y comercialización de un determinado producto o grupo de productos agrarios y de las que ya hemos hablado), de tal forma que en 1964 el 85% de la producción agraria estaba ya regulada por su correspondiente OCM, y la PAC prácticamente articulada.

 

En la mayoría de los países, el sistema de protección eran los precios de garantía (precios de protección, precios institucionales). Esto se puso en marcha entre 1962 y 1967. Se comenzó con el sector de los cereales, columna vertebral de la agricultura. Se encargaba de pagar el FEOGA[9] (1968), parte financiera de la PAC.

 

En Stresa se aprueban los principios de la PAC:

 

  1. Principio de unidad de mercado.
  2. Principio de preferencia comunitaria.
  3. Principio de solidaridad financiera.

 

El principio de unidad de mercado implica la libre circulación de productos agrarios en el seno de la Unión Europea, la fijación de precios idénticos para todo el territorio comunitario y la puesta en marcha de un sistema de intervención común. La unidad de mercado se garantiza mediante la supresión interior de las barreras arancelarias, las restricciones cuantitativas y otras medidas de carácter similar. Unidad de mercado significa, por lo tanto, dos cosas:

 

  • Por un lado, existe un único mercado agrario en toda la Comunidad y, por tanto, debe haber libre circulación de productos agrarios.
  • Un mismo sector agrario tiene un nivel de protección similar (muchas veces igual) en todo el territorio de la Comunidad.

 

El principio de preferencia comunitaria supone la protección de la producción interna respecto de la competencia exterior mediante un complejo y eficaz sistema de defensa en frontera. Este principio es necesario porque los costes de producción en la Unión Europea son, en general, superiores a los de los grandes productores mundiales y, en consecuencia, también los precios, si bien, los mayores precios comunitarios son debidos tanto a esos mayores costes de producción como a la generosa política de precios aplicada por la Comunidad, cuyo objetivo ha sido elevar los ingresos de los agricultores.

 

El principio de preferencia comunitaria supone que, cuando hay que elegir entre comprar un producto agrario comunitario y un producto agrario no comunitario, tiene preferencia el comunitario. Esto se garantiza en la frontera con los derechos agrarios, que van al presupuesto comunitario.

 

La preferencia comunitaria pretendía que la producción comunitaria estuviera protegida frente a los precios internacionales, de forma que se establecían en cada Organización Común de Mercado mecanismos que elevaban los precios de importación hasta situarlos por encima de los precios interiores comunitarios.

 

De este modo, ningún producto podía entrar en la Unión Europea con un precio más bajo que el definido por la misma (precio de referencia).

 

Si el precio de llegada era más bajo, entre otros mecanismos, en frutas y hortalizas se le aplicaban unas tasas compensatorias que debía pagar el importador, y cuyo efecto era una elevación artificial del precio de entrada en el mercado comunitario.

La protección del mercado comunitario estaba basada en unos mecanismos comunes para el conjunto de los sectores productivos, y en unos mecanismos específicos para el caso de frutas y hortalizas.

 

En conjunto (derechos de aduana, precios de referencia y tasas compensatorias, calendarios de importación-exportación, certificados de importación, mecanismo complementario de los intercambios y cláusula de salvaguardia) resultaban efectivos.  Ahora bien, la mayor eficacia se alcanzaba con los precios de referencia y las tasas compensatorias que marcaban un precio mínimo por debajo del cual no podía entrar producto en la Comunidad Europea.

 

Los sucesivos acuerdos multinacionales en materia de liberalización de los mercados internacionales han ido debilitando este principio general.

 

Básicamente, a partir de la Ronda de Uruguay del GATT y con el nacimiento de la OMC (dedicaremos un punto a esto, ya lo hemos dicho), la preferencia comunitaria ha quedado totalmente debilitada, por lo que podríamos decir que casi no existe, salvo mecanismos residuales como los precios de entrada en determinadas frutas y hortalizas (fácilmente salvables por los exportadores a la UE).

 

Solidaridad financiera. Este principio implica que la financiación de la PAC se realiza a través del presupuesto comunitario.  A su vez, dicho presupuesto se nutre, en parte, de los ingresos que esta política genera. La gestión financiera de la PAC estaba encomendada al Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria (FEOGA), Cada país obtenía recursos del FEOGA teniendo en cuenta su estructura agraria, pero no lo que aporta al presupuesto. El FEOGA era una caja común que hacía frente al presupuesto agrario. Este principio entró en quiebra en 1984 con la aprobación de la excepción del cheque británico[10]. Hoy, el FEOGA se ha transformado en dos Fondos. Luego dedicaremos un apartado a la financiación de la PAC.

Los tres principios, junto con los cinco objetivos y la forma de proteger al sector agrario son los elementos básicos de la PAC.

 

Para entender estos planteamientos y la necesidad de establecer una política agraria común es necesario tener en cuenta la complejidad del funcionamiento económico de la agricultura y que sin una política agraria adecuada, a largo plazo, desaparecería el sector agrario.

 

En las sociedades menos desarrolladas los agricultores son un grupo social mayoritario, generalmente pobre, que transfiere rentas al resto de la economía.

 

Tenemos así que, sin recursos, la agricultura, los agricultores y la población se empobrecen.  Por otro lado, con recursos, la innovación tecnológica eleva la productividad agrícola, ofreciéndose alimentos baratos a la población y transfiriéndose recursos para el desarrollo de otros sectores, pero a costa de los agricultores (Ley de King, como veremos enseguida). Esto ocurrió en España entre 1965 y 1985.

 

En cambio, en las sociedades avanzadas, los agricultores son un grupo social minoritario, no necesariamente pobre, que recibe rentas procedentes del resto de los sectores de la economía. Se establecen políticas proteccionistas de precios, aranceles, rentas, I+D+i, etc.  Tenemos que, aproximadamente, el 30% de la renta agraria española actual procede de las subvenciones.

 

Esto se puede entender mejor a través de tres leyes económicas que veremos en próximos capítulos con cierto detenimiento:

  • Ley de King
  • Ley de Turgot y
  • Ley de Engels.

 

Como consecuencia de lo sintetizado en esas tres leyes puede racionalizarse una observación que la experiencia estadística nos constata con carácter casi universal: el empeoramiento progresivo y paulatino de la relación real de intercambio entre productos agrícolas e industriales. Los célebres precios de paridad tienden a empeorar en contra de la agricultura. Por eso es tan importante la integración vertical de los productores hacia el consumidor final y así poder captar valor añadido.

 

El conocimiento de tan clásicos principios, y de sus últimas consecuencias, nos pone en evidencia también las diferencias entre el campo y la industria, por lo menos a medio plazo, e incluso en muchos casos a largo.

 

Al mismo tiempo, nos explica la necesidad de que la agricultura sea regulada, si se quiere evitar su postración a favor de los países mejor dotados para ella a escala mundial por disponer de tierras fértiles, buenos climas, bajos salarios, etc.

 

Dicho de otra forma: si se aspira a elevar la renta de los agricultores, la limitación en los rendimientos por hectárea impone una población activa rural cada vez menor. Razón por la cual, los poderes públicos deben corregir los obstáculos estructurales que a ello se opongan (excesivo fraccionamiento minifundista y concentración latifundista).

 

A su vez, la inelasticidad de la demanda exige, como contrapeso, por un lado, la reconversión parcial de los cultivos a actividades en que el consumo presente todavía elasticidad positiva; y por otro lado, hace necesario limitar los cultivos para los cuales la elasticidad negativa se refleje, a pesar del crecimiento demográfico, en una disminución del mercado.

 

Por último, la responsabilidad de un derrumbamiento de las cotizaciones, plantea la necesidad de precios de sostenimiento bien por parte de organismos públicos, bien por entidades profesionales de carácter grupal o cooperativo, que se financien parcial o totalmente con fondos públicos o con otras acciones autorizadas oficialmente.

 

El cuadro aquí expuesto no tiene otro propósito que poner de relieve la complejidad objetiva del funcionamiento económico de la agricultura. No es extraño que con estas circunstancias se haya generado una larga serie de intervenciones en todos los países.

 

A nivel europeo, esto es especialmente cierto en Francia, que influyó de manera decisiva en los demás sistemas de proteccionistas de la Europa continental.  Entre ellos, al propio sistema de protección español (del FORMA llegó el FORPPA). Después, al empezar a abrirse las fronteras entre los estados miembros de la Comunidad Europea, el sistema francés se generalizó y se perfeccionó, hasta convertirse en la PAC, la Política Agrícola Común (en tanto que el Fondo de Mercados Agrarios francés, FORMA, sirvió de inspiración para el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícolas, FEOGA).

 

Hoy, la PAC está sometida a profunda revisión para disminuir el grado de proteccionismo. Su éxito fue excesivo y Europa tiene excedentes de todo. Pero eso no significa que los agricultores vivan en el mejor de los mundos posibles. La transformación del sector agrario ha sido más lenta que las necesidades de la tan traída y llevada reforma de la PAC, por lo demás tan discutible en tantos aspectos.

 

La PAC se asienta sobre dos pilares muy desiguales: la política de regulación de precios y mercados, que ha sido la más importante en cuanto a recursos absorbidos y actuaciones realizadas, y la política de estructuras (que en el futuro se quiere que sea una política de desarrollo rural), que ha tenido escasa entidad, primero, porque los recursos a ella asignados han sido insuficientes y, segundo, porque ha exigido la cofinanciación de los Estados miembros, lo que ha provocado que se mantenga en un segundo plano.

BIBLIOGRAFÍA

Si queréis saber más… algunas publicaciones son:

  • DIRECCIÓN GENERAL DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL (2009). “La Política Agraria Común en detalle.” Bruselas.
  • GALLARDO COBOS, R. (2002): “Los efectos de las reformas de la PAC sobre la competitividad de sistemas agrarios andaluces”, Coloquio Internacional sobre reforma de la PAC, Córdoba, 9-11 de octubre.
  • GARCÍA ÁLVAREZ –COQUE, J.M. (2003): “La agricultura española ante la reforma de la política agrícola común”, Papeles de Economía nº 96.
  • GARCÍA AZCÁRATE, T. (1991): “Hacia una nueva legitimidad para la política agraria común”, PALAU, n°14, pp. 43- 66.
  • GARCÍA-AZCÁRATE, T. (2007). “Pasado, presente y futuro de la reforma de la PAC. Una visión desde Bruselas”. En Agricultura familiar en España 2007. Madrid: UPA.
  • GARCÍA DELGADO, J.L.; GARCÍA GRANDE, M.J (directores) (2005) Política Agraria Común: Balance y Perspectivas. Colección Estudios Económicos Núm. 34. Ed. La Caixa.
  • MASSOT, A.(2003):“Le paradigme multifonctionnel: outil et arme dans la renégociation de la PAC”,Economie Rural, n° 273-274, abril.
  • MASSOT, A. (2004): “España ante la reforma de la PAC” Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://ww.realinstitutoelcano.org/documentos/130.asp)
  • MASSOT, A. (2005): De la crisis de la Unión Europea a la crisis de la PAC: por un nuevo proyecto para la agricultura europea en un entorno globalizado, Madrid, Instituto Elcano (disponible en la página web http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/208.asp)
  • MOYANO, E. (2006): Agricultura y medio rural en España: reflexiones para impulsar una política agraria y rural, Comparecencia ante la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del Senado, 28 de octubre.
  • SÁNCHEZ, J. (2000). “El PPE-DE y la PAC: fundamentos de la Política Agrícola Común.” Disponible en http://www.eppgroup.eu/Activities/PoliticalThemes/agriculture_es.asp.
  • SILVA, J.M. (2003): “Ampliación de la UE y futuro de la Política Agraria Común”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI, J. Mª (2002): “Las implicaciones de la ampliación para la PAC”, Papeles de Economía, nº 91, pp.239-253.
  • SUMPSI, J. Mª (2003): “Una nueva política agraria para una nueva unión”, Papeles de Economía nº 96.
  • SUMPSI VIÑAS, J. M. (2006): “La simplificación de la PAC”, Cinco Días, 5 de diciembre.
  • TAMAMES, R. (2007): “Desacoplamiento, modulación, cuotas y otros objetivos de la comisaría de la UE para la PAC”, Tierra y Vida, n° 345, pp. 6-7.
  • TIÓ, C. (2007): “El hortelano afortunado”, Cinco Días, 7 de febrero.
  • TIÓ, C. (2005): “Las ayudas agrarias”, Cinco Días, 8 de noviembre

ANEXO I.

Lista prevista en el artículo 32 del Tratado.

1 2
Partidas de la nomenclatura de Bruselas Denominación de los productos
CAPÍTULO 1 Animales vivos
CAPÍTULO 2 Carnes y despojos comestibles
CAPÍTULO 3 Pescados, crustáceos y moluscos
CAPÍTULO 4 Leche y productos lácteos; huevos de ave; miel natural
CAPÍTULO 5
05.04 Tripas, vejigas y estómagos de animales (distintos de los de pescado), enteros o en trozos
05.15 Productos de origen animal no expresados ni comprendidos en otras partidas; animales muertos de los capítulos 1 ó 3, impropios para el consumo humano
CAPÍTULO 6 Plantas vivas y productos de la floricultura
CAPÍTULO 7 Legumbres, plantas, raíces y tubérculos alimenticios
CAPÍTULO 8 Frutos comestibles; cortezas de agrios y de melones
CAPÍTULO 9 Café, té y especias, con exclusión de la yerba mate (partida 09.03)
CAPÍTULO 10 Cereales
CAPÍTULO 11 Productos de la molinería; malta; almidones y féculas; gluten; inulina
CAPÍTULO 12 Semillas y frutos oleaginosos; semillas, simientes y frutos diversos; plantas industriales y medicinales; pajas y forrajes
CAPÍTULO 13
ex 13.03 Pectina
CAPÍTULO 15
15.01 Manteca, otras grasas de cerdo y grasas de aves de corral, prensadas o fundidas
15.02 Sebos (de las especies bovina, ovina y caprina) en bruto o fundidos, incluidos los sebos llamados primeros jugos
15.03 Estearina solar; oleoestearina; aceite de manteca de cerdo y oleomargarina no emulsionada, sin mezcla ni preparación alguna
15.04 Grasas y aceites de pescado y de mamíferos marinos, incluso refinados
15.07 Aceites vegetales fijos, fluidos o concretos, brutos, purificados o refinados
15.12 Grasas y aceites animales o vegetales hidrogenados, incluso refinados, pero sin preparación ulterior
15.13 Margarina, sucedáneos de la manteca de cerdo y otras grasas alimenticias preparadas
15.17 Residuos procedentes del tratamiento de los cuerpos grasos o de las ceras animales o vegetales
CAPÍTULO 16 Preparados de carnes, de pescados, de crustáceos y de moluscos
CAPÍTULO 17
17.01 Azúcares de remolacha y de caña, en estado sólido
17.02 Otros azúcares; jarabes; sucedáneos de la miel, incluso mezclados con miel natural; azúcares y melazas caramelizadas
17.03 Melazas, incluso decoloradas
17.05 (*) Azúcares, jarabes y melazas aromatizados o con adición de colorantes (incluidos el azúcar con vainilla o vainillina), con excepción de los zumos de frutas con adición de azúcar en cualquier porcentaje
CAPÍTULO 18
18.01 Cacao en grano, entero o partido, crudo o tostado
18.02 Cáscara, cascarilla, películas y residuos de cacao
CAPÍTULO 20 Preparados de legumbres, de hortalizas, de frutas y de otras plantas o partes de plantas
CAPÍTULO 22
22.04 Mosto de uva parcialmente fermentado, incluso apagado sin utilización de alcohol
22.05 Vinos de uva; mosto de uva apagado con alcohol (incluidas las mistelas)
22.07 Sidra, perada, aguamiel y otras bebidas fermentadas
ex 22.08 (*)
ex 22.09 (*)
Alcohol etílico desnaturalizado o sin desnaturalizar, de cualquier graduación, obtenido con los productos agrícolas que se enumeran en elAnexo I del Tratado, con exclusión de los aguardientes, licores y demás bebidas espirituosas; preparados alcohólicos compuestos (llamados extractos concentrados) para la fabricación de bebidas
22.10 (*) Vinagre y sus sucedáneos comestibles
CAPÍTULO 23 Residuos y desperdicios de las industrias alimenticias; alimentos preparados para animales
CAPÍTULO 24
24.01 Tabaco en rama o sin elaborar; desperdicios de tabaco
CAPÍTULO 45
45.01 Corcho natural en bruto y desperdicios de corcho; corcho triturado, granulado o pulverizado
CAPÍTULO 54
54.01 Lino en bruto (mies de lino), enriado, espadado, rastrillado (peinado) o trabajado de otra forma, pero sin hilar; estopas y desperdicios de lino (incluidas las hilachas)
CAPÍTULO 57
57.01 Cáñamo (Cannabis sativa) en rama, enriado, espadado, rastrillado (peinado) o trabajado de otra forma, pero sin hilar; estopas y desperdicios de cáñamo (incluidas las hilachas)

(*) Partida añadida por el artículo 1 del Reglamento número 7 bis del Consejo de la Comunidad Económica Europea, de 18 de diciembre de 1959 (DO número 7 de 30-1-1961, p. 71).

 

 

[1] New Deal es el nombre dado por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt a su política intervencionista puesta en marcha para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos. Este programa se desarrolló entre 1933 y 1938 con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros e impulsar una economía estadounidense herida desde la Crisis del 29 por el desempleo y las quiebras en cadena.

[2] Farm Bill o programas de subsidios para la agricultura estadounidense fueron introducidos en respuesta a los efectos causados por la Gran Depresión de los años 30. Entre 1929 y 1932 los precios de los productos agrícolas disminuyeron en más de un 50%, causando, en conjunto con costes crecientes, una significativa caída en la rentabilidad del sector.

Este contexto de recesión económica llevó al Congreso a aprobar, bajo los planteamientos del New Deal de Franklin Roosevelt, el Acta Agrícola de 1933 (Agricultural Adjustment Act). Con ésta se crearon diversos mecanismos de apoyo a los agricultores, como programas de sostenimiento de los precios y pagos directos, y se establecieron controles de oferta para aliviar el problema de sobre-producción. El objetivo era abastecer de los productos necesarios al país, y garantizar un determinado nivel de precios a los productores, cuyos ingresos disminuían en comparación con el de las actividades urbanas.

Desde los inicios de la Farm Bill, cada cinco años el Poder Legislativo norteamericano ha aprobado una nueva ley con la intención de actualizar los programas de ayudas al contexto vigente en ese momento. En el caso de que la legislación vigente expire sin ser reemplazada se vuelve a la situación dada por las leyes de 1938 y 1949, consideradas las leyes federales permanentes en materia agrícola.

A través de estas actualizaciones, se fueron incorporando nuevos objetivos y programas. Uno de los cambios trascendentales fue la inclusión a mediados de los 70 de los cupones para alimentos, que hoy representan más de la mitad del presupuesto de la ley.

Con el tiempo, el creciente coste de una política que mantenía artificialmente altos los precios de los productos agrícolas y situaba los stocks gubernamentales en niveles récord comenzó a ser cuestionado. En 1994 junto con el descontento surgió una nueva mayoría en el Congreso que fijó como prioridad equilibrar el presupuesto federal. Este movimiento, en un contexto internacional marcado por la creación de la OMC y el establecimiento de disciplinas multilaterales para los subsidios agrícolas, llevó a la aprobación de la Federal Agriculture Improvement and Reform Act en  1996.

Considerada por muchos como innovadora y un ejemplo a seguir, la FAIR Act tomó medidas audaces hacia la orientación al mercado, y fue vista como un punto de inflexión en la política agrícola norteamericana. Contenía disposiciones orientadas hacia la reducción progresiva de la asistencia a los agricultores.

Pero este optimismo reformista no duró mucho tiempo. El derrumbe de los precios mundiales redujo los ingresos del sector y llevó a que el Congreso aprobara sucesivos paquetes de emergencia, destinados a elevar la renta agrícola doméstica.

La Farm Security and Rural Investment Act de 2002 fue la confirmación de que viejos elementos habían entrado nuevamente en juego. Se convirtieron en norma permanente muchos de los elementos de emergencia, volviéndose atrás sobre los pasos dados en 1996. Al reintroducirse muchos de los mecanismos que se habían considerado equivocados, las ayudas aumentaron considerablemente.

Luego, la Food, Conservation and Energy Act de 2008 mantuvo el rumbo adoptado con la ley de 2002. Las ayudas otorgadas a los productores se volvieron, incluso, más dañinas para el comercio mundial. Con esta ley, EE.UU. comenzó a dar forma a una fuerte red de seguridad que incentiva al agricultor a aumentar su producción.

En el último proceso de reforma las posiciones estuvieron muy divididas, lo que dificultó enormemente su aprobación.

Mientras la bancada republicana clamaba por recortes presupuestarios que contribuyeran a reducir el déficit federal; los demócratas, con el presidente Obama a la cabeza, intentaban resistir los embates que buscaban cortes profundos en los fondos de ciertos programas claves.

Después de 17 meses de prórroga de la legislación anterior, la puja culminó el pasado 7 de febrero con la firma de la Agricultural Act de 2014, que significará una reducción del déficit de sólo 16,5 mil millones de dólares para los siguientes 10 años.

El capítulo que generó mayores fricciones fue el referido a la asistencia nutricional. Este contiene el programa de cupones alimentarios (hoy denominados SNAP), que otorga subsidios para el consumo de alimentos a la población que se encuentra bajo la línea de pobreza. A pesar de las pretensiones republicanas, con un recorte de 8 mil millones de dólares, los food stamps continuarán concentrando la mayor parte del presupuesto de la ley (79%).

A partir de 2008, debido a la crisis económica, aumentó considerablemente el número de beneficiarios y con ellos el monto total destinado al programa. En 2013 más de 47 millones de estadounidenses recibieron en promedio 167 dólares mensuales. Se han presupuestado gastos bajo este capítulo de aproximadamente 75,6 mil millones de dólares anuales.

Este programa es crucial a la hora de comprender los apoyos que posee la Farm Bill en el Congreso norteamericano. A la presión del gran número de legisladores de zonas rurales y la influencia del denominado lobby agrícola, preocupados por los programas de subsidios a los cultivos, se le suma el componente urbano, aquellos legisladores interesados en la continuidad de los programas de ayuda alimentaria interna. De esta manera, la naturaleza ómnibus de la Farm Bill (involucra programas relacionados con subsidios agrícolas, asistencia alimentaria, comercio agrícola, marketing, desarrollo rural, conservación de los recursos, energías renovables, e investigación, entre otras) crea una amplia coalición de apoyo entre intereses a veces conflictivos en torno a ciertas políticas que, individualmente, podrían no sobrevivir al proceso legislativo.

[3] Robert Schuman fue un político francés impulsor de la integración europea (Luxemburgo, 1886 – Scy-Chacelles, Lorena 1963). Era abogado en Metz, en la región de Lorena, perteneciente entonces al Imperio Alemán; e incluso fue movilizado por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). Al terminar la guerra e integrarse Lorena en la República Francesa, Schuman empezó a participar activamente en política como diputado (1919), defendiendo ideas centristas de tipo demócrata-cristiano.

Durante la ocupación alemana de Francia (1940-44) en el curso de la Segunda Guerra Mundial, Schuman se retiró de la vida pública y fue deportado por no colaborar con el Tercer Reich. Volvió a ser diputado en la posguerra (desde 1945) y adquirió responsabilidades de gobierno como ministro de Hacienda (1946-47), de Asuntos Exteriores (1948-52) y de Justicia (1955-56), e incluso primer ministro (1947-48).

Estableció relaciones estrechas con los líderes democristianos de Alemania (Adenauer) e Italia (De Gasperi), impulsando la idea de una integración europea que garantizara al continente la paz, la prosperidad y la influencia perdida en la escena internacional.

Su origen fronterizo le ayudó, sin duda, a comprender la importancia de este proceso de unidad, que puso en marcha mediante el Plan Schuman de 1950 (elaborado en colaboración con Jean Monnet). Dicho plan consistía en poner los estratégicos sectores del carbón y del acero de Francia y Alemania bajo una administración conjunta, idea que, aceptada también por Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, dio origen a la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero).

Aquel fue el primer paso para una integración más profunda: aunque su intento de formar una Comunidad Europea de Defensa fracasó en 1952, la Europa de los Seis acabó afianzando su integración con el Tratado de Roma (1957), que creó la Comunidad Económica Europea.

Convertido Schuman en un símbolo de las aspiraciones a la unidad continental (desde 1955 presidía el Movimiento Europeo), fue elegido presidente del primer Parlamento Europeo (1958-60), al cual perteneció como diputado hasta su muerte.

[4] Jean Monnet (Cognac, Charente, 1888 – Bazoches-sur-Guyonne, Yvelines, 1979) fue un político, diplomático y economista francés que desempeñó un papel activo en la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE), precedente de la Unión Europea (UE).

Defensor convencido de las políticas de integración, abogó por la unión económica de Europa como herramienta para impulsar el desarrollo del continente. De una manera discreta pero efectiva, Jean Monnet puso en marcha diversas iniciativas destinadas a promover y consolidar la integración política y económica de Europa. Tras la Segunda Guerra Mundial, redactó la propuesta formal para la formación de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA), en la que ocupó el cargo de Alta Autoridad tras la creación del organismo en 1951. Más tarde colaboró en la puesta en marcha de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y de la CEE. Para defender los ideales paneuropeístas, creó, en 1955, el Comité de Acción para los Estados Unidos de Europa, una organización que tuvo una gran influencia en la escena comunitaria y por la que pasaron un buen número de los dirigentes más importantes del continente.

De este modo Monnet dio los primeros pasos que permitirían que, a fines del siglo XX, la UE agrupase a 15 Estados miembros, compartiendo un Parlamento, un Banco Central, una Comisión y un responsable de Política Exterior y Seguridad Común (PESC). La mayor parte de los países miembros poseen asimismo una moneda común (el euro) y políticas económicas y laborales coordinadas. En los umbrales del siglo XXI, diversos países de Europa oriental pasaron a formar parte de la UE de manera gradual, fortaleciendo uno de los proyectos de integración política y económica más ambiciosos de la historia reciente. Quizá ni el propio Monnet llegó a imaginar el alcance de las medidas de integración europea que impulsó.

Jean Monnet fue secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones (1919-23) durante el periodo de entreguerras y dirigió negocios importantes en Estados Unidos y otros países. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) fue nombrado presidente del comité franco-británico de coordinación económica. Tras la derrota de Francia por la Alemania nazi (1940), concibió un plan para la fusión política entre Francia y Gran Bretaña, que recibió el apoyo de Churchill, pero no encontró eco entre los exiliados de la Francia libre. Monnet trabajó para los aliados en misiones diplomáticas y financieras, y formó parte del Comité de Liberación Nacional francés que presidía De Gaulle (aunque nunca fue gaullista y se sintió especialmente distante del nacionalismo del general).

Terminada la guerra, dirigió la elaboración de un plan de equipamiento y reconstrucción económica (el Plan Monnet) que, apoyándose en la ayuda americana del Plan Marshall, permitió a Francia modernizar sus estructuras productivas y relanzar el crecimiento en poco tiempo. Pero, consciente de las limitaciones de los Estados nacionales tradicionales, se aplicó desde entonces a luchar por el ideal europeísta; fue él quien concibió la estrategia de comenzar por la integración económica de Europa, para fomentar así una solidaridad material que contrarrestara los particularismos nacionales y fuera la base para una futura unión política.

Con tal propósito participó en la elaboración del Plan Schuman (1950), por el que Francia y la República Federal Alemana pusieron sus sectores carbonífero y siderúrgico bajo una autoridad supranacional conjunta. En 1952-55 fue el primer presidente de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero así surgida, que sería el embrión de la posterior Comunidad Económica Europea. Monnet tuvo un papel decisivo en la concepción de este instrumento de integración continental (1957), si bien discrepó del protagonismo que mantuvieron en su seno los gobiernos nacionales. En 1956 creó un Comité de Acción por los Estados Unidos de Europa para apoyar su modelo federalista; lo disolvió en 1975, satisfecho por el logro de la elección directa del Parlamento Europeo por sufragio universal. Por la gran influencia de su personalidad en la consolidación de una Europa unida en los aspectos económico y político, Jean Monnet es considerado uno de los principales padres de la Unión Europea.

[5] La Comunidad Europea del Carbón y del Acero o CECA fue una entidad supranacional del ámbito europeo que regulaba los sectores del carbón y del acero de los Estados miembros. Fue promovida y alentada desde 1950 por los franceses Robert Schuman, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Francia, con la declaración que realizó el día 9 de mayo de 1950 (Día de Europa) y Jean Monnet, negociador designado por el gobierno francés y más tarde primer presidente de la Alta Autoridad (organismo rector) de la CECA, a quien se le atribuyó, por su perseverancia y sentido diplomático, finalmente la paternidad de la Comunidad: Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos. La CECA se creó mediante un tratado entre los Estados anteriormente mencionados. Posteriormente se crearían la CEE y la CEEA, cuya unión se pactó en 1957 mediante el Tratado de Roma.

Su principal cometido fue la creación de un mercado común mediante la supresión de aduanas, la búsqueda de la libre circulación de productos otorgando subvenciones entre otras medidas que se pusieron en marcha a finales de la década de los 60.

Fue sin duda el laboratorio de lo que sería la Comunidad Europea y posteriormente la Unión Europea, ya que como primera aportación mejoró la producción de carbón y acero, se intensificó el comercio entre los países firmantes rebajando con ello los costes de producción y como última consecuencia se institucionalizaron las tarifas de los productos, a la vez que se produjo una inversión millonaria en los países menos industrializados.

La CECA se extinguió en 2002, una vez cumplido el periodo de vigencia, 50 años desde su firma, y sus funciones y competencias quedaron integradas en la Unión Europea, constituida en 1992 mediante el Tratado de Maastricht, y más precisamente, en la Comunidad Europea.

El objetivo económico del tratado era establecer un mercado común del carbón y del acero, es decir suprimir aranceles, subvenciones nacionales o medidas discriminatorias, para asegurar así la libre competencia en este sector, obtener precios más baratos y un abastecimiento sin interrupción.

Durante la integración de la CECA se crearon las principales instituciones europeas actuales:

  • La Alta Autoridad de la CECA, primer organismo supranacional, cuyo primer Presidente fue su promotor el francés Jean Monnet, compuesta por nueve miembros, es la precursora de la Comisión Europea.
  • La Asamblea, compuesta por miembros designados por los parlamentos nacionales, es la precursora del Parlamento Europeo.

Un Consejo de Ministros, formado por ministros de los seis países integrantes, anuncia el Consejo de la Unión Europea.

[6] Robert Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores, pronunció la Declaración que lleva su nombre el 9 de mayo de 1950. En ella proponía la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero cuyos miembros pondrían en común la producción de carbón y de acero.

La CECA (formada en su origen por Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo) fue la primera de una serie de instituciones supranacionales que se convertirían en lo que es hoy la Unión Europea.

En 1950, cinco años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, las naciones europeas todavía estaban luchando para superar sus estragos.

Los gobiernos europeos, decididos a evitar otra terrible contienda, llegaron a la conclusión de que, poniendo en común la producción de carbón y acero, la guerra entre Francia y Alemania, rivales históricos, resultaría , en los términos de la declaración, no sólo impensable, sino materialmente imposible.

Se pensó, acertadamente, que la fusión de los intereses económicos contribuiría a aumentar el nivel de vida y constituiría el primer paso hacia una Europa más unida. La adhesión a la CECA estaba abierta a otros países.

Algunas partes clave de la Declaración son;

La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.

Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.

La puesta en común de las producciones de carbón y de acero (…) cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.

[7] Firmado en 1957 con el nombre de Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea, es junto  con el Tratado de la Unión Europea uno de los dos textos fundamentales de las instituciones europeas, dado que desde 2002 las disposiciones del Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero se integraron, según lo previsto para su conclusión automática, en la Comunidad Europea. Desde el Tratado de Lisboa todas estas organizaciones se han fundido en una sola: la Unión Europea. El Tratado estableció, entre otras cosas:

 

  • Unión aduanera: la CEE fue conocida popularmente como el “Mercado Común”. Se acordó un periodo transitorio de 12 años, en el que deberían desaparecer totalmente las barreras arancelarias entre los Estados miembros.

 

  • Política Agrícola Común (PAC): esta medida estableció la libre circulación de los productos agrícolas dentro de la CEE, así como la adopción de políticas proteccionistas, que permitieron a los agricultores europeos evitar la competencia de productos procedentes de terceros países. Ello se consiguió mediante la subvención a los precios agrícolas. Desde entonces la PAC ha concentrado buena parte del presupuesto comunitario.

[8] Las Organizaciones Comunes de Mercados (OCM) son acuerdos específicos que regulan la producción y el comercio de productos agrarios de todos los Estados miembros de la Unión Europea. Desde la adopción de la PAC, dichas organizaciones han ido gradualmente sustituyendo a las organizaciones nacionales de mercado en aquellos sectores en que se ha estimado necesario.

Las organizaciones comunes de mercados están fundamentalmente orientadas a cumplir los objetivos de la política agrícola común, en particular, a estabilizar los mercados, garantizar a los agricultores un nivel de vida equitativo e incrementar la productividad de la agricultura.

Las OCM se crearon a partir de 1962 en el marco de la PAC. Las OCM cubren aproximadamente el 90% de la producción agrícola de la Unión Europea. Regulan la producción y la comercialización de los productos o grupos de productos (cereales, frutas y legumbres, carne porcina, huevos, vino, etc.) para garantizar unos ingresos estables a los agricultores y un abastecimiento continuo de los consumidores europeos.

Las OCM constituyen los principales instrumentos del mercado agrícola común en la medida en que eliminan los obstáculos de los intercambios intracomunitarios de productos agrícolas y mantienen una barrera arancelaria común respecto de terceros países.

Para desempeñar su papel, las OCM cuentan con varios mecanismos:

 

  • la intervención en los mercados (recompra de los excedentes de producción, ayudas al almacenamiento, fijación del precio que enmarca el mercado);
  • los pagos directos a los agricultores;
  • la limitación de la producción;
  • medidas comerciales (derechos de aduana, contingentes arancelarios, restituciones por exportación).

 

Tras la reforma de la PAC de 2003, la mayoría de las OCM quedaron sujetas al sistema de pago único por explotación. A partir de ese momento, la mayor parte de las ayudas se abonan directamente a los agricultores con independencia del volumen de producción (disociación).

Hasta la entrada en vigor de la OCM única en 2007 (Reglamento (CE) nº 1234/2007), coexistían 21 OCM específicas, definidas en sus correspondientes reglamentos de base. Inicialmente, las OCM se basaban principalmente en precios garantizados, que fueron reduciéndose progresivamente a través de una compensación consistente en la concesión de ayudas directas y la creación de mecanismos estabilizadores. Además, a partir de la reforma de Luxemburgo (2003), la mayoría de las ayudas directas, que estaban integradas en las distintas OCM, se disociaron progresivamente de la producción y se transfirieron en un primer momento de los reglamentos propios de las OCM (establecimiento del régimen de pago único) al Reglamento (CE) nº 1782/2003 y, a continuación, tras la adopción del chequeo, al Reglamento (CE) nº 73/2009.

Las reformas sucesivas transformaron las herramientas de intervención, que se consideran ahora redes de seguridad, es decir, que sólo se recurre a ellas en caso de crisis de los precios y perturbación de los mercados. En lo que a las ayudas a través de los precios se refiere, sólo se han conservado los precios de intervención (precio garantizado por debajo del cual un organismo

En 2007, en el marco del proceso de simplificación de la PAC, se puso en marcha una organización común del mercado único que cubrían las diferentes redes para sustituir las 21 OCM existentes. Dicho cambio también implica la sustitución de los comités de gestión propios de cada sector por un único comité: la organización común de los mercados agrícolas.

A partir de la entrada en vigor del Reglamento (CE) n° 1234/2007 del Consejo, de 22 de octubre de 2007, se establece en la Unión Europea una organización común de mercado (OCM) única en el sector agrícola que rige 21 sectores. La OCM tiene una vertiente interna (precio, medidas de comercialización de los productos, medidas de apoyo al mercado, etc.) y una vertiente externa relativa a los intercambios con países terceros (certificados de importación y exportación, gestión de contingentes arancelarios, restituciones por exportación, etc.). Esto proporciona un marco jurídico único que reglamenta el mercado interior, comercialización y producción, los intercambios con los terceros países y las normas de competencia. Las medidas de mercado de la OCM forman parte del primer pilar de la PAC

Estas 21 organizaciones comunes de mercado son las correspondientes a los sectores de cereales, arroz, azúcar, forrajes desecados, semillas, lúpulo, aceite de oliva y aceitunas de mesa, lino y cáñamo, frutas y hortalizas, frutas y hortalizas transformadas, plátanos, vino, plantas vivas y productos de la floricultura, tabaco crudo, carne de vacuno, leche y productos lácteos, carne de porcino, carnes de ovino y de caprino, huevos, carne de aves de corral y otros productos.

La OCM identifica los productos agrícolas abarcados y detalla en particular las medidas de intervención en los mercados (períodos, precios, principios, etc.), los regímenes de ayuda, las reglas en materia de comercialización (normas), las reglas relativas a las organizaciones de productores, los intercambios con países terceros, las normas en materia de competencia aplicables a la agricultura y otras disposiciones de carácter general (medidas excepcionales, delegación de poderes, ejecución).

A grandes rasgos, tenemos:

Mercado Interior

Intervención en el mercado

El Reglamento rige la intervención pública en el mercado de productos agrícolas. Dicha intervención comprende, en particular, la definición de los precios de referencia y las modalidades de fijación de los precios de intervención con respecto a los precios de referencia, los periodos de apertura de las compras y las cantidades máximas. Se fijan los precios para los cereales, el arroz con cáscara (arroz paddy), el azúcar blanco y el azúcar en bruto, la carne de vacuno, la leche, la mantequilla, la leche desnatada en polvo y la carne de cerdo.

La comercialización de las existencias de intervención debe garantizar la estabilidad del mercado, la igualdad de acceso a las mercancías y la igualdad de trato para los compradores.

Además, para determinados productos (nata y determinadas mantequillas y quesos) se prevé una ayuda al almacenamiento privado. Dicha ayuda también se puede conceder para otros productos (azúcar blanco, aceite de oliva, carnes frescas o refrigeradas de bovinos pesados, leche desnatada en polvo, quesos y carne de porcino, ovino y caprino).

Medidas especiales de intervención

La UE puede adoptar medidas especiales de intervención. Éstas pueden tener un carácter general, como por ejemplo, la financiación de la mitad de los gastos soportados por los Estados miembros en casos de enfermedades de animales y pérdida de confianza de los consumidores. Algunos sectores (cereales, arroz y azúcar) disfrutan de medidas específicas. En algunos sectores (especialmente los de plantas vivas, carne de bovino, porcino, ovino y caprino, huevos y aves de corral) pueden tomarse medidas comunitarias para favorecer la adaptación de la oferta a las exigencias del mercado.

Regímenes de cuotas y de ayuda

Para el azúcar y la leche, se fijan las cuotas nacionales de producción, que los Estados miembros reparten entre sus empresas productoras. El presente Reglamento define en particular las modalidades de transferencia de las cuotas entre varias empresas y la gestión de los excedentes de producción. Dicha gestión incluye la imposición de tasas a los productores por parte de los Estados miembros.

Se establecen ayudas en los sectores siguientes:

 

  • sectores de los forrajes desecados y del lino destinado a la producción de fibras
  • producción de almidón y azúcar (medidas de restitución a la producción)
  • leche y productos lácteos, aceite de oliva y aceitunas de mesa, y productos de la apicultura
  • fondo comunitario del tabaco
  • sericicultura

Comercialización y Producción

La Comisión puede establecer normas de comercialización o puesta en el mercado del aceite de oliva y las aceitunas de mesa, los plátanos y las plantas vivas. También pueden establecerse normas específicas de comercialización para la leche y los productos lácteos, las materias grasas, los huevos y la carne de aves de corral, el lúpulo, los aceites de oliva y los orujos de aceituna, los quesos y el alcohol etílico. El presente Reglamento define las modalidades de adopción y de aplicación, y las excepciones.

 Organizaciones de productores e interprofesionales

Pueden crearse organizaciones de productores en los sectores del lúpulo, el aceite de oliva y las aceitunas de mesa. En cuanto a las organizaciones interprofesionales que reúnen a los representantes de las actividades económicas vinculadas a la producción, al comercio y/o a la transformación de los productos, éstas pueden crearse en los sectores del aceite de oliva, las aceitunas de mesa y el tabaco. La creación de estas organizaciones está sometida al cumplimiento de ciertas condiciones.

 Intercambios con terceros países

En principio, la percepción de tasas de efecto equivalente a un derecho de aduana y las restricciones cuantitativas o las medidas de efecto equivalente están prohibidas en los intercambios con terceros países.

 Importaciones

La Comisión tiene la facultad de exigir la presentación de certificados de importación para los productos de algunos sectores: cereales, arroz, azúcar, semillas, aceite de oliva y aceitunas de mesa, lino y cáñamo, plátanos, plantas vivas, carne de vacuno, carne de porcino, carnes de ovino y de caprino, carne de aves de corral, leche y productos lácteos, huevos y alcohol etílico de origen agrícola.

Los derechos de importación del arancel aduanero común se aplican a estos productos, aunque para algunos de ellos existen disposiciones particulares. Además, en algunos casos pueden suspenderse estos derechos o pueden aplicarse derechos adicionales.

Los contingentes arancelarios de importación son administrados por la Comisión con el fin de evitar toda discriminación.

Se aplican disposiciones especiales a las importaciones de mezclas de cereales, de arroz o de cereales y arroz y el derecho de importación se fija según la composición de la mezcla. Además, se establece un régimen preferencial para el azúcar y se fijan algunas condiciones de importación para el cáñamo y el lúpulo.

Asimismo, la Comisión puede adoptar medidas de salvaguardia para las importaciones. En algunos casos, puede también suspender el recurso al régimen de perfeccionamiento activo para los productos de los sectores de los cereales, el arroz, el azúcar, el aceite de oliva y las aceitunas de mesa, la carne de vacuno, la leche y los productos lácteos, la carne de porcino, las carnes de ovino y de caprino, los huevos, la carne de aves de corral y el alcohol etílico de origen agrícola.

Exportaciones

La Comisión puede exigir la presentación de certificados de exportación para los productos de los sectores siguientes: cereales, arroz, azúcar, aceite de oliva y aceitunas de mesa, carne de vacuno, carne de porcino, carnes de ovino y de caprino, carne de aves de corral, leche y productos lácteos, huevos y alcohol etílico de origen agrícola.

Puede fomentarse la exportación de algunos productos mediante restituciones a la exportación, que cubren la diferencia entre los precios del mercado mundial y los de la UE. Éstas pueden diferenciarse según el destino y son fijadas por la Comisión periódicamente, teniendo en cuenta la evolución de los mercados comunitarios y mundiales. Disposiciones específicas regulan las restituciones a la exportación de la malta almacenada, de los cereales y de la carne de vacuno.

Asimismo se regula la gestión de los contingentes de exportación en el sector de leche y productos lácteos y el tratamiento especial de la importación por los terceros países. También existen disposiciones especiales en materia de exportación de las plantas vivas y de suspensión del régimen de perfeccionamiento pasivo.

Competencia

En principio se aplica el régimen comunitario en materia de competencia y ayudas estatales. No obstante, también se aplican algunas normas específicas de competencia entre las empresas. También existen algunas normas específicas sobre ayudas estatales al sector de la leche y los productos lácteos.

 

El Reglamento (CE) nº 1308/2013, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de diciembre de 2013, por el que se crea la organización común de mercados de los productos agrarios, establece diferentes instrumentos y mecanismos de apoyo para diferentes sectores.

 

Para apoyar al sector agrícola en caso de crisis que afecten a la producción o la distribución, se constituye una reserva, aplicando para ello cada año una reducción de los pagos directos en el marco del mecanismo de disciplina financiera (Reglamento (UE) nº 1306/2013). La disciplina financiera se aplica únicamente a los pagos directos que superen los 2 000 euros. En caso de que la reserva no se utilice, su importe se restituye cada año a los agricultores. Para el período 2014-2020, la reserva se reparte en siete tramos anuales iguales de 400 millones de euros cada uno (lo que equivale a un importe total de 2 800 millones de euros).

Además, nuevas normas permiten que la Comisión Europea tome medidas excepcionales contra las perturbaciones de los mercados (prevención de las perturbaciones del mercado causadas por fluctuaciones de precios u otras circunstancias, medidas de apoyo al mercado relacionadas con enfermedades animales y con la pérdida de confianza de los consumidores debido a la existencia de riesgos para la salud pública, animal o vegetal, u otras medidas de orden específico). La reserva de crisis puede utilizarse para financiar estas medidas.

Los sistemas de intervención pública y de ayuda al almacenamiento privado se han revisado para mejorar su capacidad de reacción y eficacia. El período de intervención para la mantequilla y la leche desnatada en polvo se ha prolongado un mes más; se prevé una adjudicación automática para la leche y la leche desnatada en polvo a partir de ciertos límites máximos; para la mantequilla, el volumen máximo para la compra a precio fijo se eleva a 50 000 toneladas; algunos quesos DOP/IGP pueden beneficiarse de la ayuda al almacenamiento privado.

En cuanto a las medidas de control de la oferta:

El régimen de las cuotas de azúcar finalizará el 30 de septiembre de 2017. Las disposiciones marco que rigen los acuerdos entre las empresas azucareras y los productores de azúcar se mantendrán después de esa fecha. El azúcar blanco seguirá pudiendo optar a la ayuda al almacenamiento privado.

De conformidad con las decisiones tomadas con ocasión de la reforma de 2006, la nueva OCM prevé que el régimen de derechos de plantación del sector vitivinícola llegue a término a finales de 2015. Después, durante el período 2016-2030, se establecerá un régimen de autorización de nuevas plantaciones (conforme a las recomendaciones del Grupo de alto nivel sobre el vino de diciembre de 2012). Las autorizaciones de plantaciones de viñas podrán aumentar un 1 % cada año.

En el sector lácteo, se confirma la desaparición de las cuotas en 2015. Las disposiciones del minipaquete lácteo sobre las relaciones contractuales en el sector de la leche y los productos lácteos [Reglamento (UE) nº 261/2012] se han incorporado al nuevo Reglamento. Tienen por objeto reforzar el poder de negociación de los productores de leche en la cadena de suministro. Estas medidas ofrecen, en particular a los Estados miembros, la posibilidad de exigir como obligatorio el establecimiento de contratos escritos entre los agricultores y los transformadores lácteos. Permiten también que los agricultores negocien sus contratos de forma colectiva, a través de organizaciones de productores. Estas organizaciones pueden también regular la oferta de quesos DOP/IGP.

Por otro lado, se prorrogan los programas en favor del consumo de fruta y leche en las escuelas y el presupuesto anual asignado al programa para el consumo de fruta en la escuela pasa de 90 a 150 millones de euros. Actualmente se está debatiendo una propuesta legislativa para mejorar el funcionamiento de estos programas.

La OCM única prevé también programas de apoyo a la apicultura, cofinanciados al 50 % por la UE.

Además, las disposiciones relativas a las organizaciones de productores, a las asociaciones de organizaciones de productores y a las organizaciones interprofesionales se amplían a todos los sectores para reforzar el poder de negociación de los agricultores. Su financiación es competencia del desarrollo rural. En cuanto a las organizaciones de productores en los sectores del aceite de oliva, de los cultivos herbáceos y de la carne de vacuno, pueden participar en negociaciones colectivas en nombre de sus miembros, siempre que se den determinadas condiciones.

Los agricultores podrán también, en determinadas condiciones, negociar colectivamente contratos para el suministro de aceite de oliva y de carne de vacuno, de cereales y de algunos cultivos herbáceos. La Comisión publicará líneas directrices sobre preguntas potenciales relacionadas con el Derecho de la competencia.

En algunos casos, la Comisión puede autorizar a las organizaciones de productores reconocidas, a sus asociaciones y a las organizaciones interprofesionales reconocidas a tomar medidas temporales destinadas a estabilizar los mercados (retirada del mercado o almacenamiento por operadores privados, por ejemplo).

Se prevé asimismo que la Comisión Europea publique líneas directrices sobre la aplicación de las normas de competencia en el ámbito de la agricultura.

Se suprimen unos cuantos regímenes de menor importancia o que no se utilizan (ayuda a la leche desnatada y a la leche desnatada en polvo destinadas a la alimentación animal y a la caseína, ayuda no disociada destinada a los gusanos de seda).

El nuevo Reglamento mantiene las restituciones por exportación hacia países terceros, pero únicamente para algunos productos y cuando las condiciones del mercado interior se corresponden con las determinadas por las medidas excepcionales. Las exportaciones que hayan recibido subvención se someterán a determinados límites.

La adaptación de la PAC al Tratado de Lisboa (aplicación del artículo 43, apartado 3, del TFUE, en virtud del cual el Consejo decide en solitario) ha sido una cuestión delicada en las negociaciones de la reforma de la PAC. Así, un determinado número de medidas relativas a la intervención pública y el almacenamiento privado, los programas de distribución en las escuelas, las restituciones por exportación y el sector del azúcar pasan a ser ahora competencia exclusiva del Consejo en virtud del artículo 43, apartado 3, del TFUE. Hay que señalar que el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión han adoptado una declaración común sobre este artículo. En ella se dice que el resultado de las negociaciones por lo que se refiere al artículo 43, apartado 3 [se entiende] sin perjuicio de la posición de cada institución sobre el ámbito de aplicación de esta disposición ni de cualquier evolución futura sobre esta cuestión, en particular, cualquier nueva jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

A título informativo, la Comisión Europea presentó en noviembre de 2013 una propuesta legislativa dirigida a reformar la política de promoción de los productos agrícolas en el mercado interior y en terceros países.

[9] El FEOGA era el fondo con el que se asegura la financiación de la política agrícola común. Comprendía hasta su más reciente reforma (creación del FEADER) dos secciones permanentes: la sección GARANTÍA y la sección ORIENTACIÓN. Fue creado por el Reglamento CEE nº 25/1962 relativo a la financiación de la PAC.

La sección GARANTÍA estaba destinada a permitir la financiación por la Comunidad de los gastos que se deriven del funcionamiento de ciertos mecanismos de las organizaciones comunes de mercado (restituciones e intervenciones).

La sección ORIENTACIÓN estaba destinada a permitir la participación financiera de la Comunidad en la mejora de las estructuras agrarias, dentro de las cuales sobresalen las ayudas a la modernización de las explotaciones, formación profesional de los agricultores jóvenes, explotaciones situadas en zonas de alta montaña y zonas desprotegidas.

La sección GARANTÍA acogía la gran mayoría de los medios del F.E.O.G.A. (en 1995 el porcentaje de participación fue del 90%) y estaba destinado al control de la política de precios y mercados, asegurando precios mínimos a los agricultores y las devoluciones por las exportaciones que se realicen a terceros países.

Como consecuencia de la reforma de la P.A.C., la sección GARANTÍA se ha ocupado de la financiación de actuaciones no directamente relacionadas con la gestión de mercados agrícolas: pagos compensatorios de la reforma y cedidas de acompañamiento centradas en la protección medioambiental.

Desde 2007, se ha visto sustituido por el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) y el Fondo Europeo Agrícola para el Desarrollo Rural (FEADER).

[10] El llamado cheque británico es un descuento en la contribución del Reino Unido al presupuesto de la Unión Europea.

El descuento se calcula aproximadamente como 2/3 del déficit fiscal del Reino Unido con la Unión Europea (UE), es decir 2/3 de la diferencia positiva entre las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión más el que ésta le devuelve en forma de prestaciones y transferencias.

En 2005 el cheque ascendió a 3000 millones de libras al año (unos 4350 millones de euros). A pesar de eso, el Reino Unido es el segundo máximo contribuyente neto, sólo detrás de Alemania y el cuarto si nos referimos en términos per capita.

El cheque británico distorsiona las solicitudes de financiación de la UE. El gobierno británico es consciente de que 2/3 de la financiación pedida a la UE serán en la práctica deducidos del cheque británico. Por lo tanto, el incentivo a solicitar financiación de la UE es mucho menor y más aún teniendo en cuenta que normalmente los fondos de la UE sólo suponen una financiación parcial y requieren que el proyecto sea cofinanciado por las autoridades locales y, por lo tanto, aumenta más aún el gasto público británico. Los otros estados miembros, cuyas contribuciones no se ven afectadas por el fondo recibo no tienen incentivos a moderar sus solicitudes de financiación. El resultado final es que se produce un efecto reductor del gasto de la UE al Reino Unido y, por lo tanto, un agravamiento del déficit que el cheque británico estaba destinado a corregir.

El descuento fue negociado por Margaret Thatcher en el Consejo Europeo de Fontainebleau, en 1984, con el objetivo de corregir el desequilibrio presupuestario que en aquel momento presentaba Reino Unido dado que su aportación al presupuesto europeo era muy elevada en comparación con la inversión relativamente reducida en su territorio por el hecho de que la mayor parte del presupuesto de la UE se destina a financiar la Política Agrícola Común (PAC), de la que el Reino Unido se beneficia muy poco debido a que su sector agrícola es muy pequeño (en términos de porcentaje sobre el PIB).

Margaret Thatcher jugó un papel decisivo en la negociación de este cheque, argumentando que gran parte de los fondos comunitarios van destinados a las ayudas agrícolas mientras que en ese país el peso de la agricultura en su economía es muy reducido. Cinco años antes la Dama de Hierro había pronunciado su célebre frase I want my money back.

Uno de los motivos por el que se aprobó el descuento fue que en aquel momento el Reino Unido era el tercer estado miembro más pobre de la Comunidad Económica Europea (ahora UE). Además, el gasto agrícola representaba el 75% del presupuesto comunitario cuando el cheque fue introducido; en la actualidad supone poco más del 40%.

El cheque británico no es estrictamente un recurso propio de la UE ni afecta al capítulo de ingresos del presupuesto, pero sí a las contribuciones que hacen los estados miembros (a excepción, obviamente, de Reino Unido). La compensación se hace mediante una reducción del pago que teóricamente le correspondería por su renta nacional bruta. Es decir, lo que no aporta Reino Unido lo aportan el resto de países. En la práctica supone una reducción del 30% de las aportaciones de este país y rebaja en cerca de un 70% su saldo neto negativo respecto a la UE.

Desde la introducción del cheque británico han tenido lugar una serie de modificaciones en su cálculo y, sobre todo, en la contribución que cada estado miembro hace a esta compensación. Por ejemplo, los gastos de los países que se adhirieron a la UE después de 2004 no serán utilizados para determinar el montante final del cheque. Además, en las negociaciones del marco financiero de 2007-2013 se estableció un techo de gasto.

El importe de la carga que debe soportar cada estado miembro se calcula en función de la renta nacional bruta y posteriormente se hacen una serie de correcciones para que la cuota de financiación de Alemania, Austria, Países Bajos y Suecia no sea superior a una cuarta parte del resultado de este cálculo.

¿Cuánto dinero aporta España al cheque británico? Es el tercer país que más dinero paga anualmente, con un total de 8.139 millones desde el año 2000. Sólo el último año la contribución fue de 487 millones de euros. En los últimos dos ejercicios se ha reducido significativamente porque la carga se ha distribuido entre más países con la incorporación de nuevos socios.

En las negociaciones del nuevo marco financiero de 2014-2020, Reino Unido está manteniendo una posición de bloqueo para impedir que el cheque se reduzca. Las últimas propuestas presentadas por el Consejo Europeo lo mantienen, aunque la gran mayoría de países argumentan que debería renegociarse a la baja, entre otras cosas porque el peso de la agricultura en el presupuesto europeo se ha reducido.

Junto a la corrección británica, otros países también han negociado su propia compensación, aunque no tiene carácter perpetuo. En concreto, el último documento del Consejo Europeo propone una compensación de 2.800 millones para Alemania, 1.150 millones para Países Bajos y 325 para Suecia a repartir en los próximos siete años.


Domingo, 9 de agosto de 2015 Sin comentarios