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Los monjes y el vino


En su Histoire ecclésiastique et civile du diocèse de Laon, Dom Le LONG inserta la traducción de una carta escrita alrededor de 850 y dirigida a Hincmaro por Pardulo, obispo de Laon. En ella se lee:

 

Me alegro de su restablecimiento ya que le considero, después de Dios como mi mejor amigo y mi consuleo en la adversidad. Cuide su salud, termine su comida con unas judías bien cocidas con grasa para ayudar la digestión y purgar los estados de ánimo.  Beba los vinos medios de Espernay, de Mailly y de Cormicy. Iré a visitaros tan pronto como sea posible para poder así conversar con usted como si lo hiciera con un ángel del Señor.

 

Por otro lado, Dom MARLOT, en su Histoire de la ville, cité et université de Reims, también se refiere a esta carta pero no la traduce y se refiere a los buenos vinos de Épernay, de Mont-Ebon, de Reims y de Chaumuzy.

 

Se pueden admitir ciertas dudas acerca del origen de los vinos pero no de su existencia en Champagne en el siglo IX. Para los nobles y los obispos, el vino se convirtió en fuente de prestigio y de ingresos. De esta forma, y a partir de esta época, el obispo de Reims se convierte en propietario de viñas en Epernay y Hautvillers.  Los poderes civil y eclesial pusieron en marcha en Champagne (y en otros muchos sitios) fincas vitivinícolas que no dejarán de extenderse hasta el siglo XVIII.

 

Los monasterios, por su parte, plantan viñedos para abastecerse de vino para la Santa Misa y de bebida para el día a día, tanto para ellos como para los príncipes y nobles que les visitan bastante a menudo y, también, para los viajeros que tienen, en la época, la costumbre de hospedarse en estos monasterios ya que aún no existen las posadas.  Comienzan así a aprovisionar a la nobleza y a las ciudades cercanas de vino asegurándose de esta forma los ingresos necesarios para su subsistencia y el mantenimiento de sus obras de caridad.

 

Ésta es una de las razones por las que, en la época y durante toda la Edad Media, tantos bosques fueron destruidos y tantas viñas plantadas.

 

En este capítulo vamos a hablar de monjes y vino en la Edad Media. Es necesario detenernos a meditar sobre la importancia que han tenido los monasterios en la transmisión del conocimiento sobre el vino en general.  Además, no debemos olvidar que, según la leyenda, fue un monje el que inventó el champagne… aunque en otra ocasión hablaremos más despacio sobre este tema. En cualquier caso, la conexión entre la vid, el vino y los monasterios es mucho más íntima de lo que puede suponerse en un principio.

 

En el capítulo anterior terminamos hablando de Clodoveo I. Este rey es considerado el fundador de la dinastía merovingia (nombre que viene de Merovech, su abuelo).  Esta dinastía gobernará a los francos durante casi 250 años, hasta el 752.   También hablamos de San Remigio… con sus milagros vinculados al vino y de la piedad de la reina Clotilde… Santa Clotilde.

 

En medio de la anarquía y la confusión que marcó el débil reinado de la dinastía merovingia, encontramos una Francia a punto de caer en un estado de barbarie; y, aunque la Ley Sálica dictada por Clodoveo promulgase penas severas por arrancar cepas, es fácilmente entendible que la perspectiva de recibir en cualquier momento una orden de desalojo refrendada con la ayuda de un hacha de guerra no debe haber ayudado mucho a la idea de desarrollar proyectos de vitivinicultura duraderos.  Es cierto que la Iglesia y sus propiedades, entre las que estaban la mayor parte de las viñas de Reims y Epernay, estaban ligeramente más protegidos aunque, con cierta frecuencia,  ni las amenazas de los obispos ni la promesa de la venganza de los santos pudo reprimir los actos de sacrilegio y pillaje.

 

Durante la segunda mitad del siglo VI, Reims, Epernay y sus alrededores fueron devastados  varias veces por las huestes de Austrasia y Neustria.  Por ejemplo, Chilperico de Soissons conquistó Epernay  en 562 y puso tantos impuestos sobre las vides y los siervos que en tres años los habitantes habían abandonado la zona. Para entender este lío hay que tener en cuenta que Clodoveo dispuso que su reino fuese dividido entre sus hijos a su muerte en 511: Neustria para Clotario, Austrasia para Teodorico, Orleans para Clodomiro, y París para Childeberto. Fue Pipino el Breve, a mediados del siglo VIII, el que reunificó los reinos pero, hasta entonces, entre unos y otros andaban degollándose, a pesar de eran sobrinos y primos.

 

Durante el siglo VII, mucho más pacífico, se construyeron muchas grandes abadías en la región de Champagne incluyendo Avenay, Epernay y Hautvillers. Durante los siglos siguientes, muchos monasterios se establecerán en esta región y para los benedictinos la producción de vino se convertirá en una de sus actividades más provechosas (ya lo hemos dicho y ahora lo intentaremos explicar).

Esta eclosión es debida al favor de nobles y obispos por la renovación monástica que impulsó San Benito durante la segunda mitas del siglo VI y propagada más tarde desde Luxeuil por San Colombano al comienzo del siglo VII.

 

También es necesario mencionar, para insistir sobre la presencia e importancia del viñedo en la región en esta época, la plantación de nuevos viñedos en los dominios eclesiásticos por el obispo Romulfo y por su sucesor San Sonnacio. Este último, que murió en el año 637, legó a la iglesia de San Remigio un viñedo en Villers y al convento de St. Pierre les Dames (hoy desaparecido) uno situado en Germaine, en la Montaña de Reims.

 

Tal vez el santo esculpido en el exterior de la catedral de Reims, con sus pies descansando sobre un pedestal envuelto con hojas de vid y racimos de uvas, pueda haber sido concebido recordando a uno de estos prelados “vitícolas”.

 

Más tarde, se construirán catorce abadías cistercienses en el Marne.  Así, se pueden citar como abadías construidas en el siglo VII en la parte septentrional de Champagne, fundadas por nobles y obispos en favor de la renovación monástica de San Benito: Saint-Rémi y Saint-Pierre en Reims, Saint-Pierre en Hautvillers, Saint-Pierre en Châlons, Saint-Sauveur en Vertus, Saint-Basle en Verzy,  Sainte-Marie en Avenay y Saint-Pierre-Saint-Paul en Orbais, entre otras.

 

En el 754 se funda la dinastía carolingia que en el plazo de 50 años se convertirá en gobernadora de un imperio con la coronación de Carlomagno en el año 800. Esto tuvo un impacto fuertemente positivo sobre la producción de vino ya que  Carlomagno animó activamente a plantar viñedos y a elaborar vino. Asimismo, también introdujo leyes en un intento por conseguir una higiene apropiada en la producción del vino, incluso promoviendo el uso de las prensas en lugar del pisado con los pies.  La poderosa figura de Carlomagno, que cubría el conjunto de Europa al comienzo del siglo IX, aparece relacionada con Reims por varios motivos. Además, no era indiferente al buen vino; y sin duda, los vinos de la región de Champagne llenaron la copa mágica de Huon de Bordeaux, y se derramaron por los cuernos de Roland, Oliver, Doolin de Maguncia, Renaud de Montauban, y Ogier el danés,  antes de ceñir sus espadas y emprender las luchas contra los sarracenos, el rescate de damiselas cautivas y la derrota de los caballeros felones tal y como nos cuentan las fábulas de Turpin y las Chansons de Geste.

 

En cualquier caso que el cultivo de la uva, y sobre todo la fabricación del vino, van progresivamente mejorando en esta época es un hecho ya que aparece la distinción entre los Vins de la Riviere de Marne y los Vins de la Montagne de Reims  desde el siglo IX.

 

Hay más de un texto que hace referencia a la presencia e importancia de la viña y del vino en Champagne en la Edad Media. Tal vez uno de los más explícitos sea el Políptico de la Abadía de Saint-RémiEl texto nos proporciona información sobre el registro de propiedades, los siervos y los ingresos de la abadía desde mediados del siglo IX.  Permite identificar sin ningún género de dudas como poblaciones vitivinícolas a Beine, Courtisols, Crugny, Hermonville, Louvercy, Muizon, Rilly-la-Montagne, Sacy, Taissy y Treslon entre otras.

 

El oficio de viticultor debió ser importante ya que el documento lo referencia junto al de pescador y al de cocinero.

 

Por otro lado, bien por producción directa de sus viñedos, bien por regalías o diezmos, el libro computa para la abadía 1.567 barricas grandes (unos 4 000 hectolitros) de vino. También referencia tareas para la vendimia, para el acarreo de los vinos (ad vini conductum) e incluso mosto (mustum).  Asimismo, habla de ciertas fiestas y ofrendas en las que era obligatorio el vino en botella (butaculas, plenas vino).

 

Podemos ver que los viñedos y el vino eran cosas comunes en Champagne en general y en las abadías en particular.

 

Es curioso observar la conexión entre la difusión de la viticultura y la del Cristianismo. Éste se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano hacía la primera década del siglo IV, y el paganismo fue prohibido por Teodosio al final de este siglo. Es durante este período cuando nos encontramos con la mayor difusión de la cultura de la uva por toda la Galia. También nos encontramos a San Martín de Tours predicando el Evangelio y la plantación de un viñedo… ya hablamos de esto…

 

Los capítulos y los monasterios se aplicaron en el cultivo de la vid y de ahí surgen muchos famosos viñedos,  no sólo en Champagne, sino en toda Francia, como ya hemos visto.  Muchos de los productos agroalimentarios tienen su origen en los monasterios que poblaron Europa entre los siglos IX y XV. Centrándonos en Francia, llegó a haber casi mil monasterios en el Medievo, de los cuales 251 eran abadías cistercienses y 412 benedictinas.

 

Los monasterios eran de hecho un foco de estabilidad y notable innovación técnica en aquel momento. Los monjes y monjas pueden considerarse élite intelectual en aquellos tiempos ya que muchos podían leer y escribir (algo poco común en la Europa medieval).  Además, era una fuerza de trabajo libre y altamente cualificada y que contaba con la ayuda de campesinos y artesanos pagados.

 

A pesar de que el tiempo reservado para la oración era importante por razones religiosas, la producción del monasterio podía ser más eficiente y por lo tanto más viable económicamente que el trabajo de artesanos y campesinos del mundo secular.  Esto hizo que algunos monasterios llegasen a ser ricos en su apogeo (siglo XII). También es cierto que un monasterio podía llegar a tener muchas cargas y obligaciones: mantenimiento de los monjes y hermanos legos, cuidado de enfermos, ayuda a los pobres, atención al peregrino, etc.

 

El monasterio debía alimentar a todas las personas presentes y dependientes de la institución. Dado que, a menudo, las donaciones no eran suficientes, era necesario cultivar la tierra, criar ganado y, obviamente, trataron de generar excedentes de producción para venderlos y obtener dinero que sirviese para comprar otros productos.  En caso de los monasterios benedictinos, el ritmo de vida tiene como eje principal el Oficio Divino (Liturgia de las Horas), que se reza siete veces al día, tal como San Benito lo ordenó. Junto con la intensa vida de oración en cada monasterio, se trabaja arduamente en diversas actividades manuales, agrícolas, etc., para el sustento y el autoabastecimiento de la comunidad, como ya hemos dicho.  No olvidemos que el principio fundamental de la Orden Benedictina es Ora et labora, Oración y Trabajo

 

Con el tiempo, cada monasterio desarrollaría y se especializaría en determinados productos por los que se haría más y más conocido. Estos productos agroalimentarios son los que hoy llamaríamos productos “regionales» o tradicionales. Algunos de estos productos se siguen haciendo en monasterios aunque  la mayoría de ellos ahora son fabricados por empresas no relacionadas con los monjes. De esta forma, los monasterios son fundamentales para entender el vino (la cerveza, muchos quesos y otros productos agroalimentarios).

 

En cualquier caso, en la Edad Media, el vino era la bebida común de todas las clases sociales en el sur de Europa, ya que se cultivaban vides con relativa facilidad debido al clima. En el norte y el este, donde era más difícil cultivar la vid, la cerveza era la bebida habitual de plebeyos y nobles.  El vino se exportaba a estas regiones pero, debido a su precio relativamente alto, rara vez era consumido por las clases más bajas del norte de Europa.

 

Además y dado que el vino es necesario para la celebración de la Eucaristía católica, era fundamental asegurar su suministro. Los monjes benedictinos se convirtieron así en uno de los mayores productores de vino en Francia y Alemania, seguidos de cerca por los cistercienses. Otras órdenes, como los Cartujos, los Templarios y los Carmelitas, también fueron y son notables productores de vino y ya hemos explicado la razón.

 

Es fácil ver que, movidos por la necesidad, estos monjes aguzaron el ingenio y la observación, ganando en conocimiento y habilidad para cultivar la vid y hacer vino en unas condiciones climáticas nada favorables. De ahí a montar una industria hay un paso. Teniendo en cuenta, además, la pericia desarrollada podemos entender las razones por las que los monasterios son la cuna de muchos de los productos de excelencia agroalimentarios de Europa.

 

Figura 3 monje bebiendo

Representación de un monje probando vino “Li Livres dou Santé” (manuscrito francés de finales del siglo XIII)

 

Además de lo dicho, debemos tener presente que el vino era parte fundamental de la dieta de un monje. Sólo como ilustración transcribimos la parte de la Regla de San Benito relativa a la ración de bebida para los monjes:

 

Cada cual ha recibido de Dios su don particular: unos uno, otros otro.

Por ello fijamos con cierto escrúpulo la cantidad de alimento que otros deben tomar.

Sin embargo, para atender a las flaquezas humanas nos parece bastar una hémina de vino al día para cada uno.

Pero aquellos a quienes Dios dé la fuerza de la abstinencia, sepan que tendrán su propia recompensa.

Pero si las circunstancias del lugar, el trabajo o el calor del verano exigen algo más, quede al arbitrio del superior, cuidando sobre todo no dar lugar a la hartura o embriaguez.

Aunque leemos que el vino de ninguna manera es propio de los monjes, como en nuestros días es imposible persuadirles de ello, convengamos al menos en no beber hasta la saciedad sino con moderación, porque el vino hace apostatar hasta a los sabios. Pero donde la circunstancia del lugar hace ver que no se encuentra ni la medida antes citada sino mucho menos o nada en absoluto, bendigan a Dios los que allí viven y no murmuren.

Por encima de todo recomendamos que se abstengan de murmuraciones.

 

Tal vez sea conveniente aclarar que la Orden de San Benito es la orden religiosa fundada por Benito de Nursia a principios del siglo VI en la abadía de Montecassino. Durante el transcurso de su historia, la Orden Benedictina ha sufrido numerosas reformas, debido a la eventual decadencia de la disciplina en el interior de los monasterios.  La primera reforma importante fue la hecha por Odón de Cluny en el siglo X. Esta reforma, llamada cluniacense (nombre proveniente de Cluny, lugar de Francia donde se fundó el primer monasterio de esta reforma), llegó a tener una gran influencia, hasta el punto que durante gran parte de la Edad Media prácticamente todos los monasterios benedictinos estaban bajo el dominio de Cluny.

 

Tanto poder adquirido llevó a la decadencia de la reforma cluniacense, que condujo a la reforma cisterciense, palabra proveniente de Císter (Cîteaux, lugar de Francia donde se estableció el primer monasterio de esta reforma). Buscaban apartarse del estilo cluniacense, que había caído en la indisciplina y el relajamiento de la vida monástica. El principal objetivo de los fundadores de Císter fue imponer la práctica estricta de la Regla de San Benito y el regreso a la vida contemplativa. El principal impulsor de la reforma cisterciense fue San Bernardo de Claraval (1090-1153).

 

La orden cisterciense, mucha más austera que la orden benedictina, llega a la región de Champagne con la fundación de la abadía de Clairvaux en 1115 en el pueblo de Ville-sous-la-Ferté por San Bernardo, lugar en el que murió. A principios del siglo XIX este monasterio pasó a ser una cárcel.

 

Así, tenemos a los monjes aprovisionando a los nobles y a las nuevas ciudades de vino y otros productos. Su conocimiento del producto y de su calidad está más que contrastado. Así, por ejemplo, sabemos de un acuerdo afectando a la Abadía de San Remigio en Reims, redactado en 1218 entre el abad Pedro y una delegación de seis monjes que representaba al resto de los hermanos, por el que se establece que el vino para el consumo de estos últimos debía ser mejorado con el aporte de dos tercios de los productos del Clos de Marigny que debía ser apartado para su uso exclusivo.

 

Diez años más tarde, y con el objeto de poner fin a las quejas provenientes de estos dignos compañeros del Frere Jean des Entommeures de Rabelais, el mismo abad Pedro se vio obligado a aceptar que doscientos toneles de vino debían ser llevados cada año desde Marigny a la abadía para saciar la sed de su sediento rebaño, y que si por el motivo que fuese algún año no había suficiente, se traería desde los viñedos privados del Abad en Sacy, Villers-Aleran, Chigny y Hermonville.

 

Del mismo modo, y como evidencia del comercio, se sabe que los monjes tenían la costumbre de abrir sus monasterios para que los interesados pudiesen probar el  vino que tenían para la venta.  Lo sabemos, entre otras cosas, por la prohibición decretada en 1233 por un Consejo Eclesiástico en Beziers debido a cierto escándalo.

 

También tenemos constancia de la calidad de los vinos producidos por los monjes en la región de Champagne. El mismo Petrarca acusó a los Papas de su tiempo de persistir en su estancia en Aviñón cuando podrían haber vuelto a Roma, simplemente a causa de la bondad de los vinos que se producían allí.  Siguiendo esa lógica, con la que estamos más que de acuerdo, puede venir el hecho de la selección de Reims, durante el siglo XII, como lugar para la celebración de grandes concilios presididos por el Sumo Pontífice en persona.

 

Tampoco tenemos duda de que Bibimus papaliter fue el lema de Clemente, Inocencio y Urbano cuando las labores del día estaban hechas, y que sus cardenales pedirían a coro, pensando en las tareas del día siguiente: Bonum vinum acuit ingenio, Venite potemus.

 

En cualquier caso, sirva este capítulo como homenaje a todos los monjes que han hecho posible que nos llegase hasta hoy el arte para la elaboración de todos esos maravillosos vinos y productos agroalimentarios.  Como decimos siempre el conocimiento es la única base válida para el placer.

 

En el próximo capítulo nos ocuparemos de esta época desde una perspectiva más secular.


Lunes, 23 de enero de 2017 Sin comentarios

El champagne y La Champagne… San Remigio, Clodoveo…y Santa Clotilde, esa maravillosa unión entre la espada y la cruz. Primeras evidencias del cultivo de la vid en Champagne


En el capítulo anterior terminamos diciendo que hablaríamos de Clodoveo y de Remigio. Clodoveo es de la dinastía merovingia (nombre que viene de Merovech, su abuelo). Esta dinastía gobernará a los francos durante casi 250 años, hasta el 752. San Remigio, también conocido como Remi o Remy, fue obispo de Reims durante 74 años hasta el 533 D.C. La leyenda nos dice que sus milagros estuvieron vinculados al vino. En este capítulo veremos con detalle estos milagros.  En cualquier caso, fue él quien bautizó a Clodoveo.  Son dos personajes fundamentales en la historia de Reims y de Francia y merecen un capítulo para ellos solos. Vamos a ello… Además, tenemos que hablar de Santa Clotilde.

 

Cuentan que Clodoveo quería casarse con Clotilde… Clotilde fue canonizada entre el 550 y el 560.  Ésta le exigía convertirse al Cristianismo.  Dicen, además que, a menudo, animaba a Clodoveo a rezar a Dios y a abandonar sus creencias paganas. De hecho, dicen (Michel ROUCHE: Clovis: suivi de vingt et un documents traduits et commentés. Editions Fayard, Paris, 1996) que bautizó a sus primeros hijos sin decírselo a Clodoveo.

 

Ella, finalmente, consiguió su propósito al hacerle prometer que se convertiría si conseguía derrotar a sus enemigos y si unificaba la Galia. Clotilde se casó con Clovis en el 493 en Soissons.

 

Es necesario tener presente que estamos hablando de un tiempo en el que hay muy pocas fuentes escritas fables. La vida de Clotilde, como reina de los francos, a veces se menciona en detalle en una biografía de San Remigio escrita antes de que naciese San Gregorio de Tours (autor de Histoire des Francs), que vivió en la segunda mitad del siglo VI. San Gregorio cita frecuentemente esta biografía que es la principal fuente que se tiene hoy en día.  En cualquier caso, parece evidente que Clotilde era una protegida de San Remigio que, debió, además, de ser su consejero.

 

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Miniatura extraída de las Grandes Chroniques de France (siglo XIV), mostrando a Santa Clotilde rezando a San Martin.

 

Bien, lo de la conversión de Clodoveo, parecer ser, se produjo en la batalla de Tolbiac. Los historiadores, siguiendo a Gregorio de Tours, afirmaban que esta batalla tuvo lugar en el 496, pero las revisiones recientes la sitúan en el 506 (André VAN DE VYVER,  La victoire contre les Alamans et la conversion de Clovis, en Revue belge de philologie et d’histoire, nº 15-3-4, 1936, p. 859-914).

 

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La bataille de Tolbiac, Panthéon de Paris, Francia (Joseph Blanc, 1846-1904)

 

La leyenda cuenta que Clovis estaba perdiendo e invocaba a sus dioses. Pero, como no pasaba nada, invocó al Dios de Clotilde (Jesús) prometiendo que, si ganaba, se convertiría. Dios le dio la victoria, y Clovis se convirtió. Su bautismo es fundamental en la historia de Reims. También cuenta la leyenda que, en esa misma batalla, un ángel propuso a Clovis cambiar los tres sapos (símbolo pagano) que adornaban su escudo por tres flores de lirio de oro. Así, el lirio se convirtió en el emblema de la monarquía francesa hasta 1830.

 

Al conseguir la conquista de la Galia, Clodoveo cumplió su promesa.  Más allá de la promesa, es obvio que Clodoveo sabía que podía sacar provecho de su conversión al catolicismo. De hecho, podría atraerse la benevolencia de las poblaciones galorromanas, la mayoría de los cuales eran gobernadas por reyes arrianos. Sin embargo, Clodoveo vacilaba ya que  la mitad de su pueblo profesaba creencias paganas. Resulta también obvio que  la reina Clotilde pidió el apoyo del obispo Remigio, que influyó mucho en Clodoveo.

 

Así, en Reims, en la noche de Navidad 497 (o 498.499…  o en ¿¿??), Remigio bautizó a Clodoveo y a 3.000 de sus soldados.  Esto facilitó que la población galo-romana les diese la bienvenida, ya no los consideraba francos invasores, sino liberadores. La Iglesia, que era la más alta autoridad espiritual, también eligió el bando de los francos… la unión entre la espada y la cruz siempre ha beneficiado a ambas.

 

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 Escena mostrando  el bautismo de Clodoveo por San Remigio. Parte de un grabado en marfil con escenas de la vida del santo. (Último cuarto del siglo IX) Musée de Picardie (Amiens, France)

La leyenda también cuenta que había tanta gente que Remigio no podía alcanzar los óleos con los que debía ungir a los bautizados. Una paloma blanca apareció del cielo, cogiendo el recipiente con los oleos en sus garras y llevándoselo a Remigio que así pudo completar la ceremonia.

 

Siempre hay una paloma… De hecho, la blanca paloma, siempre ha sido uno de los ítems favoritos en todas las parafernalias mágicas desde los tiempos de Apolonio de Tyana hasta los de Houdini.. y todavía en nuestros días.  El moderno escepticismo tiende a sugerir que, tal vez, más que de los cielos, el pájaro viniese del palomar del obispo.

 

Este hecho tiene mucha importancia para los reyes franceses.  Los absolutistas basaban la afirmación de que eran reyes “por la gracia de Dios” en esta leyenda ya que decían que los óleos, en teoría, que aún se conservan en el museo que hay al lado de la Catedral de Reims, habían venido del Cielo.

 

Ahora bien, parece ser que este recipiente, la Sainte Ampoule, fue rota de forma solemne, algunos dicen que a golpe de martillo) durante la Revolución Francesa el 7 de octubre de 1793 en lo que hoy se llama Place Royale) por Philippe Rühl encima de lo que era el pedestal de la estatua de Luis XV … que había sido fundida para hacer cañones…

 

Se dice, lo cuenta Félix LACOINTA en Du Sacre des rois de France de son origine et de la Sainte Ampoule (ed.  Ballard, Paris, 1825) reproducción en facsímil, ed. Lacour, Nîmes, 2011) que uno de los testigos de la destrucción de la Sainte Ampoule afirmó que recibió algunas salpicaduras de aceite sagrado sobre su ropa. Otros también afirmaron haber recogido algunos fragmentos del envase roto. Por último, algunos señalaron que en la víspera de su destrucción, había tomado la precaución de salvar todo lo que pudo del bálsamo sagrado. Estos detalles (que todavía se están debatiendo hoy) son importantes. Diluido con aceite único, estas «huellas» habrían contribuido  a hacer más creíble la fabricación de una nueva cantidad de aceite sagrado para ser utilizado en las coronaciones posteriores.

 

Éste es el caso de Carlos X, coronado el  29 de mayo de 1825… último rey Borbón de Francia y el último que tuvo una ceremonia de coronación y hermano de Luís XVI (al que le cortaron la cabeza un lunes 21 de enero de 1793 en Paris, en la place de la Révolution, hoy  place de la Concorde). No deja de ser irónico que éste fuese el primer rey de Francia que no lo era por “la Gracia de Dios”… según la Constitución de Francia del 3 de septiembre de 1791. Tras él llegó la Primera República Francesa, que duró desde 1792 a 1804. Después, llegó el Primer Imperio con Napoleón…

 

La coronación de Carlos X tuvo lugar en Reims… como buen ultramonárquico que era. Su carácter llevó a Francia a la Revolución de 1830… que tuvo repercusión en toda Europa. En España coincidió con el final del reinado de Fernando VII y la Primera Guerra Carlista (1833-1840) aunque esto sí que es otra historia. Así que sigamos.

 

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Coronación de Carlos X (François Gérard, 1827) Musée des beaux-arts de Chartres

Para esta ocasión, la coronación de Carlos X, se realizó un nuevo relicario que puede verse en el Palais de Tau (al lado de la catedral) y que puede ver a continuación…  pero sigamos.

 

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La mayoría de los reyes de Francia, e incluso ahora los pretendientes al trono, han sido ungidos y coronados en Reims. Además, varias localidades del este de Francia hacen referencia a la Sainte Ampoule en sus blasones.  Si van a Reims, visiten la catedral… y no dejen de decirle al guía que el próximo rey de Francia es un español, Luís Alfonso de Borbón, pretendiente legitimista (corriente que apoya al restablecimiento del reinado de la Casa de Borbón en Francia) al trono de Francia. Está considerado por sus seguidores como el Rey Luis XX de Francia y Navarra… ¡¡verán qué cara pone el guía!!

 

Una última cosa curiosa,  de acuerdo con una tradición secular y que no tiene ninguna base en la fe católica, es que se suponía que los reyes de Francia podían curar la adenitis tuberculosa de los escrofulosos (las escrófulas son procesos infecciosos que afecta a los ganglios linfáticos) por el tacto, pronunciando la frase El rey te toca, Dios te sana. Desde 1722 y la coronación de Luis XV en Reims, la fórmula se convierte en el rey te toca, Dios te sane. El uso del subjuntivo entonces disminuye el impacto del poder del rey en la curación de los sujetos afectados.

 

El primero que menciona este “poder” es Guibert de Nogent, abad de Nogent-sous-Coucy en sus Des reliques des saints (1124). El tal Guibert afirma que él personalmente vio a Louis VI (que reinó entre 1108-1137) curar las escrófulas tocando a los enfermos y haciendo la señal de la cruz, milagro que él describe como «habitual». Añade, además, que el padre del rey Felipe I (que reinó entre 1060-1108) también tenía ese “poder”, pero que había perdido su don milagroso a causa de sus pecados, es decir, el doble adulterio con Bertrade Montfort, que dio lugar a su excomunión.  Si quieren saber más sobre esto, les invito al leer el libro Los Reyes Taumaturgos de March BLOCH.

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Enrique IV curando las escrófulas (André de Laurens, De strumis earum causis et curae, 1609)

Volviendo a Clodoveo y a San Remigio… Tras la ceremonia, hubo, obviamente, un gran banquete para celebrar el bautismo.  Clodoveo y los francos disfrutaron de los, al parecer fantásticos, vinos procedentes de los viñedos de Remigio.  Es probable que estos vinos fueran tintos. La leyenda también incide en que esos vinos fueron hechos por esclavos que Remigio tenía pero que éste los liberó en su testamento.

 

En cualquier caso, es a partir de este momento cuando se vinculan los vinos de la región de Champagne con la realeza… aunque falta mucho para que sean espumosos.

 

Los francos disfrutaban con el vino e incluso adoptaron la ley romana que prohibía a la gente dañar el viñedo del vecino.

 

En aquel entonces, otros tiempos más felices y tranquilos se recordaban en Reims. De hecho, cuando Clodoveo y su ejército de francos pasaron por Reims (por el camino que hasta hace poco aún se conocía como el Grande Barberie) dirigiéndose a la batalla frente a Afranio Siagrio en 486, hay evidencias de saqueo. Así, es conocida la desaparición de un famoso jarrón de oro que uno de los “seguidores” del aspirante a monarca sustrajo de la residencia del obispo. No tenemos ninguna duda de que el nuevo dueño “rellenaría” varias veces con vino de la zona ese jarrón.

 

La historia del jarrón de Soissons es uno de los mitos fundacionales de Francia. Según  Gregorio de Tours  en el libro II, capítulo 27 de la Histoire des Francs, parece ser que Remigio le pidió que el dichoso jarrón, que parece ser pertenecía a la catedral, no fuese parte del  botín de guerra y fuese restituido a la Iglesia.  Clodoveo, dicen, accedió.  Así, en el momento del reparto del botín, Clodoveo solicitó que, además de su parte del botín, se le diese el jarrón.

 

Cuentan que la tropa, en general estuvo conforme, excepto un soldado que rompió el jarrón con su hacha, añadiendo que Clodoveo sólo tendría lo que le correspondía.  Parece ser que esto no le sentó muy bien a Clodoveo.  El obispo debió regresar a Reims con los restos del jarrón.

 

Un año más tarde, mientras pasaba revista a sus soldados en el Campo de Marte, Clodoveo reconoció al soldado insolente. Le señaló que sus armas estaban sucias y las echó al suelo. Cuando el soldado se agachó para recogerlas, Clodoveo le partió la cabeza de un hachazo, a la vez que decía:

 

¡Esto mismo hiciste tú con el jarrón de Soissons!

 

Clodoveo restituyó el jarrón robado, e hizo un tratado con el obispo San Remigio (hijo de Emilio, el conde de Laon). Además, como ya hemos comentado, Clodoveo se convirtió al Cristianismo y aceptó el bautismo de mano del mismo Remigio.

 

A partir de ahí, las leyendas han ensalzado la piedad de la reina Clotilde, la capacidad de San Remigio, así como la pompa y ceremonia que marcaron el bautismo de Clodoveo en Reims en diciembre de 496 (ya hemos dicho que la fecha no está clara).

 

También es conocida, aunque menos, la jugada maestra del obispo al hacer adorar al aspirante a rey la cruz que él mismo había quemado y obligarle a quemar, a su vez, a los ídolos que había adorado hasta la fecha. Se cuenta la famosa frase con la que el obispo bautizó a Clodoveo:

 

Quítate los collares e inclina la cabeza, orgulloso Sicambre, baja humildemente tu cuello. Adora lo que quemaste y quema lo que adorabas.

Los sicambres eran un pueblo germánico. En la época, se designaba así a los francos.

 

Otra bella historia es la de la Sainte Ampoule, de la que ya hemos hablado.

 

Además, algunos los milagros que justifican la santidad de Remigio están vinculados al vino, tal y como muestra la representación que hay de uno de esos hechos en la fachada norte de la catedral de Reims. Veremos algunos con detalle más adelante.

 

Los viejos arquitectos monacales, también, mostraron su aprecio por la vid, introduciendo continuamente festones esculpidos con hojas de parra entremezcladas con racimos de uvas en las decoraciones de las iglesias que construían.

 

La iglesia de San Remigio, por ejemplo, que se empezó a construir a mediados del siglo VII, proporciona un ejemplo de esto en las molduras de su puerta principal; y la catedral de Reims ofrece varias muestras de un carácter similar.

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San Remigio llenando de vino un barril vacio. Catedral de Reims (puerta norte)

En cualquier caso, es obvio que el vino que fluyó libremente celebrando la conversión del rey de los francos debió ser ambrosía y que los feroces guerreros que acababan de conquistar Soissons y Tolbiac  saciaron su sed con el vino surgido de las vides en las colinas de los alrededores. Es sabido, de hecho, que el rey mismo se emborrachó, bien con una cuvée reserve surgida del viñedo que San Remigio había plantado en la finca familiar cerca de Laon, bien con la que su esclavo Melanio cultivaba para él solo fuera de los muros de Reims.

 

En medio de la anarquía y la confusión que marcó el débil reinado de la dinastía merovingia, encontramos una Francia a punto de caer en un estado de barbarie; y, aunque la Ley Sálica dictada por Clodoveo promulgase penas severas por arrancar cepas, es fácilmente entendible que la perspectiva de recibir en cualquier momento una orden de desalojo refrendada con la ayuda de un hacha de guerra no debe haber ayudado mucho a la idea de desarrollar proyectos de vitivinicultura duraderos.

 

Es cierto que la Iglesia y sus propiedades, entre las que estaban la mayor parte de las viñas de Reims y Epernay, estaban ligeramente más protegidos aunque, con cierta frecuencia, ni las amenazas de los obispos ni la promesa de la venganza de los santos pudo reprimir los actos de sacrilegio y pillaje.

 

San Remigio murió en 533. Sus reliquias se conservan en la Basílica de San Remigio y como ya hemos dicho, sus milagros están vinculados al vino.  Siguiendo al pie de la letra un texto de Hincmaro de Reims (arzobispo de Reims en la segunda mitad del siglo IX), Flodoardo (del que ya hemos hablado) cuenta el milagro del vino que Remigio, después de haberlo bendecido, dio a Clodoveo como promesa de victoria.

 

Cuenta que  Louis (nombre con el que se bautizó Clodoveo) se puso en marcha contra Gondebaud y son hermano Godégisile (príncipes burgundios). Tras haber recibido la bendición de San Remigio, quien le predijo la victoria, recibió, entre las instrucciones del obispo, la recomendación de combatir a los enemigos mientras que el vino bendecido fuera suficiente para satisfacer su abastecimiento diario.  Tras hacer huir a los burgundios y fundar en París la iglesia que hoy es la de Saint-Étienne-du-Mont, siguió el consejo de San Remigio, y marchó contra Alarico II (que era arrio). Del santo recibió, además de la bendición, la certeza de la victoria.  Del mismo modo que en ocasiones anteriores, el santo le dio un vaso lleno de vino bendecido y le recomendó, de nuevo, seguir luchando mientras el vaso le diese vino a él y a todos los que él quisiese dar.  El rey bebió, y varios de sus oficiales, sin que el vaso de vaciase. Luchó contra los godos y les hizo huir. Regresó victorioso y llegó de gloria y el vaso seguía lleno de vino.  Esto lo cuenta Flodoardo en su Historia Remensis Ecclesiae (escrita en la primera mitad del siglo X). El texto fue traducido varias veces al francés, la primera a principios del siglo XVII.

 

Este milagro está representado en la colección de tapices del siglo XVI sobre la vida de San Remigio ofrecidas al capítulo de la basílica de San Remigio por el arzobispo de Reims Robert de Lenoncourt y que se conservan en el musée Saint-Remi de Reims (del que ya hemos hablado).  En el tapiz se puede leer:

A Clovis côme il fult notoire,

Ung barril de vin prepara

Et luy dilt tu auras victoire

Autant que le vin durera.

 

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La salle des tapisseries. Musée Saint Remi (Reims)

 

En el mismo texto de Flodoardo aparece otro milagro vinculado al vino que precede al del vino bendecido y artífice de la victoria del rey. Una vez, en su soledad episcopal, Remigio estaba recorriendo el territorio de la misma. Por petición de su prima Celsa, virgen consagrada a Dios, fue al pueblo de Sault (tal vez Sault-Saint-Remy o Sault-les-Rethel, en Rethel) en el que vivía. Mientras que el obispo servía vino a su anfitriona, el intendente de Celsa vino a comunicarle que el vino se acababa.  Alegremente, el obispo intento consolarle y le preguntó si quedaba un poco de vino en alguno de los toneles. Le mostraron uno en el que quedaba un poco de vino. Remigio hizo la señal de la cruz, se arrodilló y rezó. En ese instante ¡¡milagro!! El vino rebosó el tonel y se derramó por el suelo. En cuanto su prima tuvo noticia del prodigio, donó sus posesiones en Sault a San Remigio y a su iglesia.

 

Este milagro también está representado en los tapices y también hay un texto:

Ung tonneau vuyde à sa parente

Il benit puis fut plein de vin

Par grâce de Dieu apparente

Faisant mainct ouvrage divin.

 

La misma escena fue esculpida en el siglo XIII en el tímpano de una de las puertas de la fachada norte de la catedral… ya lo hemos dicho y hemos puesto una imagen.  Asimismo, está representada en una vidriera del siglo XVI en la iglesia de Notre-Dame de Épernay.

 

Volviendo a hablar del tema que ocupa estás páginas, todos los milagros contados por Flodoardo no presuponen la existencia de una viticultura local en la época de San Remigio.  Es todo caso, además, de hacerlo, la situaría en un contexto legendario.

 

¿Qué debemos pensar, pues, de las viñas y de los viticultores que aparecen citados en el Testament de Saint-Rémi, le Grand Testament,  al que el mismo Flodoardo dedica un capítulo de la ya citada Historia de la Iglesia de Reims?

 

Del texto se deduce que San Remigio tenía tanto vino que no fue necesario que repitiese el milagro que hizo en casa de su prima.  También se deduce de esas últimas voluntades escritas durante su enfermedad en 530.  Sus posesiones, incluidas las vitícolas, fueron suficientes para contentar, incluso, a un obispo de las más plurales inclinaciones… Esto es lo que afirma el R. P. Dom Guillaume MARLOT en su Histoire de la ville, cité et université de Reims de 1845.

 

Lo cierto es que,  tras recordar que San Remigio hizo testamento en favor de la Iglesia de Reims, en el testamento referenciado por Flodoardo se dedican varías páginas a enumerar a beneficiarios individuales de dicho testamento. Así, por ejemplo, se cita una viña en las afueras de Reims que se reparten sacerdotes y diáconos junto al viticultor Melanio (siervo / esclavo de San Remigio) que la cultivaba.

 

Se citan algunas otras viñas. Así, se dice que deja en herencia al obispo Lobo el viñedo cultivado por Enias. A su sobrino Agrícola, el viñedo plantado por Melanio en Laon y el cultivado por Bebrimodo. A su sobrino Agatimero le deja el viñedo que plantó él mismo en Vindonisae… y así varios más.

 

También merece mención el hecho de que cite una localidad que será llamada a ser famosa en relación al vino de Champagne.  Habla de una viña en la ciudad de Sparnacus (Epernay).  Se refiere a un tal Eulogio, condenado a muerte por alta traición en 499 y que se salvó por la intercesión del obispo. El condenado había otorgado a su benefactor dicha viña  y éste la cedía a su vez a la iglesia de Reims.

 

También legó a esta iglesia fincas en los Vosgos y más allá del Rin, con la condición de que se proporcionase, cada año,  brea a los monasterios fundados por él, o sus predecesores, para arreglar las vasijas en las que guardaban el vino. Esto puede ser una evidencia de la permanencia de la Antigua costumbre romana de calafatear las vasijas usadas para guardar el vino… Un tema, el de las vasijas, que nos apasiona.

 

Lo fundamental, en lo que a nosotros respecta, es que es el primer texto que habla de la existencia de viñas en Champagne.

 

Claro que, la siguiente pregunta es ¿cuándo se redactó dicho testamento? San Remigio murió en la primera mitad del siglo VI. Sin embargo, para ciertos historiadores, su testamento es apócrifo, o, cuanto menos, fue objeto de varias modificaciones.  En cualquier caso, Hincmaro de Reims escribió en el siglo XI y Carlos el Calvo cita el testamento en una ordenanza de 846.

 

No deja de ser cierto que si bien el arzobispo de Reims, Hincmaro, fue el primero en poner por escrito la leyenda, la tomó, como lo cree March BLOCH en su obra Los Reyes Taumaturgos (que ya hemos citado), de tradiciones folclóricas de Reims.  Es evidente que adaptó esas tradiciones locales para que sirviese a las pretensiones de la Iglesia de Reims a la supremacía eclesiástica, y para confirmar, al modo carolingio, el control de la monarquía por parte de la Iglesia… de nuevo esa coalición entre la espada y la cruz que tantos mutuos beneficios ha reportado.

 

Esto nos permite afirmar que, cuanto menos, a partir del año 800, la viña estaba bien establecida y que ésta se habría propagado merced al desarrollo de la viticultura al amparo de nobles, sacerdotes y monasterios. Esto es algo en lo que están de acuerdo todos los autores.

 

Es muy interesante observar la conexión entre el desarrollo de la viticultura y el Cristianismo. Este vínculo es obvio si se tiene en cuenta que el vino es necesario para la celebración del más solemne sacramento de esta religión.

 

De todos es sabido que el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en la primera década del siglo IV y que Teodosio prohibió el paganismo.  Es en esta época cuando encontramos evidencias de la expansión de la cultura de la viña por toda la Galia y a San Martín de Tours predicando el Evangelio y plantando un viñedo

 

Como curiosidad, diremos que, parece ser que, San Martín, cuya festividad se celebra el 11 de noviembre, introdujo la ceremonia del bautismo del mosto, que fue prohibida por considerarse una ceremonia pagana. La ceremonia transformaba un mosto impuro en un vino maduro a través de una bendición. Otra interesante leyenda dice que San Martín fue capaz de convertir el agua en vino.

 

La fiesta tiene un origen sin duda precristiano.  Una de las razones por las que este día está marcado como «Celebración del Vino», es que el Día de San Martín coincide aproximadamente con el momento a partir del cual el vino recién producido está listo para beber.

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El vino de la fiesta de San Martín.  de Pieter Brueghel el Viejo (1565-1568) Museo del Prado (Madrid)

 

En el próximo capítulo hablaremos más extensamente de esta relación entre los monjes y el vino.


Miércoles, 11 de enero de 2017 Sin comentarios

El champagne y la Champagne… Roma


Los remos, (que significa los primeros), según Venceslas KRUTA en  Les Celtes, histoire et dictionnaire ,(editado por  Robert Laffont, 2000),  eran una tribu que habitaba el noreste de la Galia en el siglo I a. C. Ocuparon la parte septentrional de la llanura del territorio que hoy es Champagne, en las estribaciones meridionales del bosque de las Ardenas, entre los ríos Meuse y Marne, y a lo largo de los valles fluviales del Aisne y sus afluentes, el Aire y el Vesle.  Aliados con las tribus germánicas del este, solían tomar parte en guerras contra los parisios y los senones. En esas guerras, eran famosos por  su caballería.  Su capital era Durocortorum (hoy Reims), el segundo oppidum  en tamaño de la Galia, según S. FICHTL, Les peuples gaulois, (éditions Errance, 2012). Fue fortificado allá por el 80-70 A.C.

Durocorter, que luego los romanos llamarían Durocortorum (Julio César y Estrabón), se situaba en un punto de lo que luego sería la Via Agrippa que iba desde Langres (Andemantunnum)  hacia Gran Bretaña.

 

Plano del oppidum de Durocortorum. http://www.oppida.org/

Plano del oppidum de Durocortorum. http://www.oppida.org/

 Jean Baptiste François GERUREZ, en  Description historique et statistique de la ville de Reims : …avec le récit abrégé de ce qui s’est passé à Reims dans la guerre de 1814 et de 1815 et orné de vingt gravures représentant les monuments anciens et modrenes, (Reims, Le Batard, 1817)  da dos significados: 1) en celta «fortaleza redonda»; 2) se trata de las palabras galas dure  («torre» o «agua») y cort  («granja») con lo que tendríamos  «granja construida cerca de una torre o el agua.»

 También podría ser un nombre galo compuesto por duro, Duron, es decir «mercado» o «foro» (según Xavier DELAMARRE, Dictionnaire de la langue gauloise: une approche linguistique du vieux-celtique continental, Paris, ed. Errance, 2001) y una segunda parte cuyo significado se desconoce.

En cambio,  Auguste LONGNON, Les noms de lieu de la France: leur origine, leur signification, leurs transformations, publicado por P. Marichal y L. Mirot  (Éditions Honoré Champion, Paris, 1999),   afirma que Dur- significa “fortaleza” y cor-t  “centro”, “villa”, “capital”.

Un oppidum (en plural oppida) es el nombre dado por Julio César a los emplazamientos que iba encontrando durante su conquista de las Galias.  Era un lugar elevado, una colina o meseta, cuyas defensas naturales se han visto reforzadas por la intervención del hombre. Los oppida se establecían, generalmente, para el dominio de tierras aptas para el cultivo o como refugio fortificado.

Según S. FICHTL, Les peuples gaulois, (éditions Errance, 2012) que ya hemos citado, se conocen otros asentamientos en la zona:

  • El oppidum del “Viejo Reims”, situado en las comunes de Variscourt y Condé-sur-Suippe, y con una extensión de 170 hectáreas. Éste era el más extenso de todos los oppida y parece ser que era la capital original hasta su traslado a Durocortorum
  • El oppidum de la «Vieja Laon», que se encuentra en Saint-Thomas (Aisne) y que podría ser el sitio de Bibrax, citado por Julio César en sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias  y cerca del cual ganó a los belgas tras una sangrienta batalla.
  • Los oppida de la meseta de Nandi, en Château-Porcien y el pequeño oppidum de Chestres en Vouziers, aunque éstos no sean tan evidentes.
  • El oppidum de «Viel-Chalons» en La Cheppe, equivocadamente llamado «campamento de Atila», habitado por la tribu Catalaunes, dependientes de los Remi, que será el origen de Catalaunum, guarnición romana instalada en una isla del río Marne, en el actual Chalons-en-Champagne. El oppidum du Chatelet Gourzon también se atribuye a la tribu de los Catalaunes.

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Viñeta con referencia a los vinos de Durocortorum en La Vuelta a la Galia de Astérix

Se sabe poco de la historia antes de los romanos en esta zona debido a que los galos transmitían la tradición de forma oral aunque, según Venceslas KRUTA en  Les Celtes, histoire et dictionnaire, (editado por  Robert Laffont, 2000) y que ya hemos citado,  la investigación arqueológica ha puesto de relieve la continuidad cultural de los asentamientos en la región de Reims desde al menos la Primera Edad del Hierro.

Los romanos invadieron la Galia alrededor del 121 A.C., terminando esta conquista Julio César allá por el año 52 A.C. cuando Vercingétorix cae derrotado en Alésia, tras seis semanas de asedio, poniendo fin a la independencia gala.  Esta conquista supondría el inicio de una importante industria vitivinícola en la Galia. Durante la conquista, y posteriormente, los romanos plantaron numerosos viñedos  en la Galia.

Fue al final,  entre el 58 A.C. y el 51 A.C., cuando Julio César se dispuso a conquistar la Galia Melenuda (así llamada por el pelo largo que solían llevar sus habitantes).

Los Remos, bajo Iccio y Andecombogio, se aliaron con Julio César y permanecieron leales a él a lo largo de toda la Guerra de las Galias, siendo el más pro-romano de todos los pueblos de la Galia… de hecho, no se aliaron con Vercingétorix en su rebelión contra Roma.

Los romanos los consideraban una civitas. Eso indica el mismo Julio César, en Comentarios sobre la guerra de las Galias, 2,3,1.  Ser considerado civitas era importante, en contraste con una comunidad o tribu (pagus), como las tribus enumeradas como pagi por Julio César que estaban subordinadas a las civitas de los Helvetii.

Haciendo un aparte para los mitos, según Michel SOT en Les temps mythiques: les origines païennes et chrétiennes de Reims. I. Les origines païennes, que está en Un historien et son Église au Xe siècle: Flodoard de Reims (Paris: Fayard, 1993), una leyenda relata que Remo, el hermano de Rómulo, fundó la ciudad de Reims después de haber huido del Lacio, a lo que actualmente es el norte de Francia, y de esa manera originó al pueblo de los remos.  El tal Flodoard de Reims (893 – 966) era un canónigo, cronista y presunto archivista de la iglesia catedralicia de Reims en el regnum Francorum occidentalium durante las décadas siguientes a la disolución del imperio carolingio.

Abriremos otro paréntesis para comentar, fuera ya de leyendas,  que  cualquier caudillo sabía que si perdía la batalla debía suicidarse antes de que lo hiciesen prisionero, eso implicaba honor. Era lo que esperaban sus huestes. Si era hecho prisionero, sería humillado y ejecutado en público para mayor gloria del caudillo ganador.  El Triunfo romano era la apoteosis del vencedor. Lo concedía el Senado al general que lograba una victoria para Roma en la que perecieran más de 5.000 enemigos.  El líder perdedor era ejecutado ritualmente en el Tullianum.

Así, por ejemplo… Vercingétorix no se quiso suicidar y fue hecho prisionero y ahorcado en Roma durante la ceremonia de Triunfo de Julio César tras la Guerra de las Galias. Su cuerpo fue arrojado a los cerdos.   Por el contrario, Marco Antonio, al saber que iba a ser hecho prisionero por Octavio,  no dudó en suicidarse, evitando el escarnio.  Cleopatra, por el contrario, creyó las palabras de perdón de Octavio hasta que se dio cuenta de sus mentiras y se suicidó con una serpiente.  Esto enfadó sobremanera a Octavio que los ahorcó a los dos muertos en Roma… el pueblo se reía de Octavio y honraba a Marco Antonio.

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Vercingétorix arroja sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer (1899). Museo Crozatier, en Le Puy-en-Velay.

 Pero sigamos…

El nacimiento y el desarrollo de la civilización galo – romana abarca el período que va desde ese 58 A.C.  hasta aproximadamente el 406 D.C.  En el 57 A.C., como ya hemos dicho, los habitantes de Reims ya estaban bajo la “protección” de Roma…  y en el 53 A.C., Julio César ya convocó a la Asamblea de los Galos en Reims para tratar la rebelión de los senones y carnutos.

Durocortorum formada parte de las ciudades aliadas, consideradas como independientes, conservando sus leyes, su religión y su gobierno. En el 51 A.C. los habitantes de Reims disfrutaban del título de “amigos y aliados del pueblo romano”. En el 50 A.C. esta parte de la Galia ya era provincia romana junto a la Galia Narbonense.

En el año 27 A. C. el emperador Augusto dividió el territorio al norte de los Alpes en tres nuevas provincias: Gallia Aquitania, Gallia Lugdunensis, y Gallia Belgica. La provincia de Gallia Belgica se extendía desde el mar del Norte hasta el lago de Constanza (Lacus Brigantinus), lindaba al este con el Rin, contenía partes de lo que actualmente es el oeste de Suiza y su capital estaba situada en la ciudad de los remos (Reims).

En el año 17 a. C. el gobernador de la provincia Marcus Lollius fue vencido por los sugambros. En aquella derrota, el águila dorada de la V Legión Alaudae fue tomada (algo considerado una humillación en Roma, hay alguna película sobre esto y lo que supone). Por eso, entre el 16 y el 13 A.C. se reorganizó la provincia  que siguió teniendo a Reims como capital.

Aunque, como hemos dicho,  Reims se convirtió bajo el dominio romano en una de las capitales de la Galia belga  y adquirió una importancia que atestiguan ampliamente los numerosos restos en forma de templos, arcos de triunfo, baños, arenas, caminos militares, etc., (algunos de ellos los veremos enseguida) y a pesar de que los galos se distinguieron especialmente por la rápida adopción de las costumbres romanas,  parece cierto que, durante el dominio de los doce Césares, los habitantes de la actual Champagne fueron forzados a sacar el vino, con el que se llenaron sus ánforas y sus paterae  de fuentes foráneas.

Como curiosidad, diremos que una patera o phiala es un recipiente con una muesca bulbosa (omphalos) en la parte inferior central para facilitar la sujeción. Normalmente no tiene ni asas ni pies (una copa con asas es un kylix), los dos términos pueden ser utilizados indistintamente, particularmente en el contexto de la cultura etrusca,  phiala es más común en referencia a formas griegas, y patera en un ambiente romano.  Se usaba, sobre todo para libaciones que consistían en derramar vino, leche o miel en honor de los dioses.

 

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Estatua de bronce de sacerdote togado con patera (siglo II / III D. C.).Weißenburg (Baviera). Museo Romano.

 

Ya hemos comentado que los vinos de los cuales hablan Plinio y Columela eran de la  Gallia Narboniensis, aunque el cultivo de la vid, sin duda, se había extendido ya a Aquitania y por las orillas del Saone  cuando se promulgó, en el 92 D.C.,  el severo edicto de Domiciano (el loco cazador de moscas) basado en el supuesto de que los terrenos dedicados a Baco estarían mejor honrando a Ceres y provocando, con ello, el arranque de viñas en toda la Galia… de esto también hablaremos enseguida.

En el año 48 de nuestra era el emperador Claudio pidió en el Senado que los notables de la Galia Melenuda tuviesen acceso a la magistratura romana.

En el año 70, en la Asamblea de los Galos reunida en Reims, los habitantes de la ciudad volvieron a mostrar su fidelidad a Roma y a Vespasiano rehusando la independencia que les proponía Julio Civilis, el líder de los bátavos (el pueblo germánico que vivía en la zona que ocupan en la actualidad los Países Bajos) en su revuelta contra Roma del año 69 al 70 D. C.

 

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La Conspiración de los Bátavos bajo Claudio Civilis (1661-62) Nationalmuseum (Estocolmo)

 

Vamos a ver más despacio el tema del edicto de Domiciano. Seguro que aprendemos algo. Debemos empezar hablando de la erupción del Vesubio en el 79 D.C.  que inundó  con una marea de lava Pompeya y destruyó una rica ciudad con doscientas tabernas y 30 villas productoras de vino, destruyendo algunos de los mejores viñedos del Imperio. La añada del 78 desaparece entre las llamas. En Roma, el vino se vuelve escaso. Al llegar al poder el emperador Domiciano, ordenó que se plantasen con viñas grandes extensiones de terreno que hasta entonces se dedicaban a cereal en las provincias romanas. Esta orden tuvo consecuencias negativas.

Los romanos se muestran ágiles en su reacción: el vino es la manera más sencilla de amasar una fortuna. Sigue una batalla campal por plantar majuelos en los alrededores de Roma y hasta el último acre de campo de trigo se planta de vid; tras la bajamar, se levanta una pleamar de vino. Poco después escasea el trigo.  El emperador tuvo que revocar la orden en el 92 D.C. ordenando el arranque de viñedos (al menos el 50% en la Galia).

Casi doscientos años estuvo este extraño edicto en vigor y, durante todo ese tiempo, el vino consumido en los dominios galorromanos fue importado del extranjero. Seis generaciones de hombres, para los que el alegre oficio de la vitivinicultura era algo hereditario, y las alegrías de cada añada habían casi desaparecido cuando, en 282, el emperador Probo, el hijo de un jardinero, permitió de nuevo cultivar la vid, y animó a sus legiones a plantar viñedos en la Galia.  Esto lo cuenta Max SUTAINE. Fue un comerciante de vinos de champagne que alcanzó cierta notoriedad en los Estados Unidos en la mitad del siglo XIX. Escribió Essai sur l’histoire des vins de la Champagne en 1845.

En este ensayo histórico lamenta que los grandes vinos tintos de Champagne ya no se vendan… describe la expansión de la zona donde se cultivan las uvas para hacer vinos espumosos… se queja de que los recién llegados al comercio del vino de Champagne sean tan ruidosos y tan poco respetuosos con la tradición.

También da una interesante explicación de cómo hay tantos apellidos alemanes en marcas importantes de Champagne. Según él, los franceses no estaban dispuestos a aprender idiomas extranjeros, y así, a medida que el negocio se expandió, se vieron obligados a contratar empleados para supervisar esa exportación. Así, estos jóvenes alemanes políglotas utilizaron los conocimientos adquiridos trabajando para los franceses para crear su propia empresa quedándose los mercados. Ya llegaremos al siglo XIX pero no hemos podido resistirnos a mencionar las interesantes, y actuales, reflexiones de este comerciante.

Volviendo al Edicto de Domiciano, dicen algunos que tras su abolición el cultivo de la vid se reanudó rápidamente. Además, con los avances en agricultura, la deforestación y el hecho de que el clima había mejorado, las regiones situadas más al norte buscaron emular a sus compatriotas del sur.

Dicen también  que la derogación del Edicto hecha por Probo fue muy celebrada. Ésta es una de las razones que se han dado para argumentar que el arco de triunfo conocido como Puerta de Marte (y del que hablaremos enseguida) se erigió en señal de gratitud por este hecho.

Vamos a intentar arrojar algo de luz en este asunto.

Ya hemos dicho que el Edicto siguió vigente durante casi 200 años hasta el 280 D.C. aunque con un impacto muy limitado. No todo el mundo obedeció.  Algunos encontraron formas de burlar el decreto imperial.  Por ejemplo, cualquier terreno que perteneciese a un romano podía ser declarado, técnicamente, tierra romana dejando de formar parte de la provincia conquistada y quedando así exenta de cumplir la orden imperial de arranque.

Es el historiador Suetonio (70 – 126 aprox.), en su Vida de los Doce Césares, el que cuenta el asunto del Edicto de Domiciano. Algunos han señalado que el Edicto se aplicó en Champagne y que el objetivo real del emperador era que los vinos extranjeros no llegasen a Italia para competir con los vinos locales.

Para aclararlo, lo mejor es ir al texto original. Así, Suetonio nos cuenta que:

Un año en el que había vino en abundancia pero el trigo escaseaba y estimando que el exceso de vid había descuidado otras labores necesarias de la tierra, prohibió plantar más vides en Italia, y dio la orden de arrancar las viñas en las provincias, dejando como mucho la mitad. Sin embargo no hizo ejecutar el edicto

 Suetonio indica además que Domiciano hizo revocar el Edicto, entre otras cosas, porque en Roma circulaban libelos como éste:

Incluso aunque me devores hasta las raíces, siempre llevaré suficiente fruta para hacer la libación sobre tu cabeza, Oh cabra, cuando llegue la hora de tu sacrificio

Esto demuestra que los motivos de Domiciano para derogar el Edicto eran bien distintos a los que se alude. Además, el Edicto no tuvo ningún efecto en Champagne ya que no parece probado que hubiesen viñedos en aquella época.

Por otro lado, ¿qué cabe pensar de las afirmaciones según las cuales el emperador Probo y sus legiones jugaron un papel determinante en la implantación del viñedo en Champagne?  Es cierto, sin duda, que durante su corto reinado, entre el 276 y el 282, favoreció la plantación de viñedos.

Esto es lo que dice el historiador romano Sexto Aurelio Víctor (320 – 390 aprox.) en su Libro de los Césares:

Del mismo modo que Aníbal había cubierto de plantaciones de olivos la mayor parte de África gracias al trabajo de sus  legiones, ya que consideraba su reposo perjudicial tanto para el Estado como para sus generales, de la misma forma Probo hizo cubrir de viñedos la Galia ,la  Panonia y las colinas de Moesia

Sin embargo, el historiador romano Eutropio (finales del siglo IV), en su Breviario, afirma que Probo recurrió a los militares para plantar vides en el Monte Almus, cerca de Sirmio y en el Monte de Oro (Alta Moesia), regiones que se encuentran en la actualidad, respectivamente, en  Yugoslavia y Bulgaria.

Nada nos permite afirmar, pues, que Probo, como se ha afirmado, haya tenido intención de revocar el Edicto de Domiciano, promulgado hace 200 años y que, como hemos visto, tampoco parece que haya tenido un gran efecto.

Tampoco nada nos puede hacer pensar que la región de Champagne se haya beneficiado de «plantaciones militares», que, dadas las necesidades de suministro de plantas de vid, sólo podrían hacer a una escala más grande en zonas con viñedos ya en marcha. Por lo tanto, es poco probable que sea en honor de Probo, como se ha dicho, que fuese erigida la Puerta de Marte.  Es más que probable que se construyese mucho antes, en los últimos años del siglo I A.C., por orden de Agripa que la  habría dedicado a Julio César.  Así lo afirma ya, M.E. GALERON en Journal historique de Reims depuis la fondation de celle ville jusqu’à nos jours. (Reims, 1853).

Si seguimos avanzando, nos encontramos que, hacia el 250, San Sixto construyó la primera iglesia de Reims, en las afueras de la ciudad, en el camino de Cesárea,  y se convirtió en su primer obispo.

Entre el 253 y el 260 tuvieron lugar las primeras incursiones de los Francos, los Alamanos y los Godos en este territorio.  En el 260, la provincia se incorpora al efímero Imperio Galo, Imperium Galliarum,  promovido por el usurpador Póstumo.

En 254 cayó el limes de la Germania Superior, y hacia el año 259 se produjo la llegada de importantes contingentes bárbaros a esta zona. Entre 268 y 278 el interior de la Galia fue saqueado y algunos grupos llegaron hasta Hispania. Hacia el año 278, la frontera fue restablecida por el emperador Probo.

Fue en ese contexto, a finales del siglo III o principios del IV, cuando se construyen las murallas alrededor de Reims, apoyadas en los cuatro arcos triunfales construidos en el cardo y el decumanus, arcos que así se ven convertidos en puertas de la muralla. De estas se conserva hoy en día la Puerta de Marte (de la que hemos hablado varias veces). Las otras cuatro puertas eran: la puerta de Ceres o de Trèves (puerta este, en la rue Cérès, y desmontada en 1798), la puerta Bazée (de basilicaris, puerta sur, rue de l’Université) y la puerta de Venus o de Soissons (puerta oeste, delante de la Ópera, desmontada en 1755). Las murallas estaban reforzadas por un talud de unos 10 metros de ancho y un foso. La construcción de semejante sistema defensivo requirió el derribo de varios edificios, tanto para abrir espacio como para obtener materiales… algo que siempre se hace.

En el 274, y tras su triunfo frente a otro usurpador, el galo Tétrico, último emperador del Imperio Galo (Imperium Galliarum), en la batalla de Châlons, el emperador Aureliano suspende la autonomía gala.

Sabemos que en 275, la ciudad de Reims se verá arruinada tras el paso de una invasión de tribus francas y alamanas. Esto supondrá el inicio de la construcción de murallas alrededor de las principales ciudades de la región. Así, en el 298, Constancio I derrotará a los alamanes boja los muros de Langres.

La ciudad de Reims está llena de restos romanos. Por ejemplo, la Puerta de Marte,  de la que hemos hablado ya. También hemos señalado que es el único de los cuatro arcos monumentales que quedan, construidos sobre el año 200 de nuestra era, para entrar a la ciudad de Durocortorum.  Tiene un montón de imágenes mitológicas haciendo  referencia a los meses del año (octubre, mes de la cosecha, nos muestra a cuatro animadas personas alrededor de una prensa de la que sale el vino nuevo), a Rómulo y Remo (¿recuerdan el mito de la fundación de la ciudad por parte de Remo?) y de Júpiter y Leda.

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Otra construcción romana digna de mención es el Cryptopórtico. Es del siglo I DC aproximadamente.

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El siglo IV será un siglo de luchas contras las tribus bárbaras que empiezan a asediar la región. Así, hacía el 355, Juliano, que aún es sólo César, realiza un gran despliegue militar con el objeto de hacer recular a los alamanes que han llegado hasta Troyes y Reims. Después de liberar Autun, que estaba asiedada, se dirige a Reims.  Allí, Marcelo, Jefe de la Caballeria (magister equitum), ha concentrado un gran ejército con el que parte hacia Estrasburgo y el Rín.  Entre el 364 y el 366, el emperador Valentiniano I, que llegó a instalarse en Reims entre  el 366 y el 367, aplasta a varias bandas de alamanes cerca de Reims y de Châlons.

En el 370, el Jefe de la Caballería, Jovin, se convierte al catolicismo en Reims y ordena construir la basílica de Saint- Agricole. En esa misma época, el obispo Bétause habría construido la primera iglesia episcopal, que no estaba muy lejos de la catedral actual.

Volviendo al vino, según A. Henderson, en su History of Ancient and Modern Wines, de 1824, en el siglo IV las orillas del Marne ya estaban rodeadas de viña. No tenemos dudas de que éstas serían  objetos de la envidia y del deseo de las tribus rubias de Alemania.

Los romanos debieron contenerlos, tal y como acabamos de contar.  Jovin lo consiguió durante algún tiempo. De hecho, durante casi medio siglo los viñedos de Champagne  disfrutaron de una tranquilidad y de propseridad como pocas otras fronteras de la Galia habían conocido.

Si van a Reims, no dejen de visitar el Museo Saint Remi. Alberga muchas maravillas vinculadas con la historia de la ciudad. Entre ellas, el sarcófago de Jovin. Dicen que es el mejor de los conservados en Francia.

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Sarcofágo de Jovin. Musée Saint-Remi (Reims)

Este período de calma acabó cuando los vándalos, en el año 406, extendieron la llama de la Guerra desde las orillas del Rin hasta los Alpes, los Pirineos y el mar. Reims fue saqueado y sus campos devastados. Su obispo fue hecho prisionero y despedazado en el altar. Los habitantes fueron hechos prisioneros o asesinados.  Estas mismas escenas de desolación se repitieron cuando Atila barrió la Francia noroccidental en el año 451. De esto hablaremos en seguida.

En el 410, los vándalos asaltarían Roma, provocando la caída de un imperio una vez poderoso. El control de Roma sobre las Galias comenzó a debilitarse, haciéndola vulnerable para nuevas invasiones.

El obispo Nicasio construyó una primera catedral en la primera mitad del siglo V sobre las antiguas termas galo-romanas. Este edificio ya estaba dedicado a la Santa Virgen, y fue donde tuvo lugar en el año 498 (fecha aproximada) el bautismo de Clodoveo I por el obispo Remigio… de lo que también hablaremos.

Entre el 426 y el 479, Saint Loup es el obispo de Troyes.  Salvará a la ciudad del saqueo de los hunos negociando con Atila en el 453 según algunas historias.

Hacía el 437, nacerá en Cerny-en-Laonnois (cerca de Laon), Saint Remi (San Remigio), hijo de Emile, conde de Laon, y de Santa Celina.  Saint Remi será alguien fundamental en la historia de Reims, lo veremos pronto.  Es uno de los patronos católicos secundarios de Francia, como San Martín de Tours, San Dionisio de París, Santa Juana de Arco y Santa Teresa de Lisieux. Está considerado como el precursor del cristianismo en Francia al bautizar a Clodoveo I, el primer rey de los francos convertido al cristianismo y ser su confesor… aunque aún falta un poco para eso.

Alrededor del 447, el jefe franco Meroveo es aclamado (encima de un escudo) como rey de todas las tribus francas que ocupan la Galia. De él nacerá la primera dinastía de reyes de Francia, los merovingios (32 reyes), que reinarán entre el 447 y el 752.

Como acabamos de decir, un nuevo peligro para la región de Champagne llegó, bajo la forma de vecino enemigo invencible: Atila el Huno, el azote de Dios. Los hunos, una tribu nómada de bárbaros del este que invadieron el Imperio Romano, fueron una seria  amenaza. Alrededor del  451 D.C. Atila y su ejército invadieron la Galia.  Marchó a través de Francia hasta llegar incluso a Orleans, hasta que la coalición de romanos y visigodos capitaneados por Teodorico I y el general romano Flavio Aecio le obligó a retroceder en la batalla de los Campos Cataláunicos en septiembre del 451 en Campus Mauriacus (Châlons-sur-Marne).

Afortunadamente, la alianza romano – visigoda derrotó a Atila.  De hecho, fue la única vez que perdió una batalla en toda su vida militar.  No se puede saber con certeza pero se dice que entre 100.000 y 300.000 hombres perdieron sus vidas en esa batalla, incluyendo al rey Teodorico. Después de esta batalla, Atila se retiró de las Galias y nunca volvió.  Algo curioso e interesante es que Atila fue advertido de la derrota la mañana previa a la batalla.  Los sacerdotes, tras escrutar las entrañas de un animal sacrificado ritualmente, previnieron a Atila del desastre para los Hunos. A pesar de esta advertencia, Atila decidió continuar.

Algo que también quedará sin respuesta es qué hubiese pasado con esta región y con el champagne si Atila hubiese ganado la batalla y hubiese controlado estas tierras.

Aunque Roma fue capaz de derrotar a Atila, su control sobre la Galia pronto  desaparecería. En el 454 D.C, solamente tres años más tarde, por orden del emperador Valentiniano III matarían al general Aecio. Gaudencio, el hijo de Aecio, se había casado con Placidia, la hija del emperador.  El emperador estaba preocupado por el hecho de que Aecio quisiera usurparle el trono para dárselo a Gaudencio.

Childérico I será el sucesor de Meroveo. Será el jefe (o rey)  entre el 458 – 481 de todos los francos salenos.

Entre el 457 y el 532, con 22 años, San Remigio es obispo de Reims. Organizará misiones evangelizadoras y fundará los obispados de Laon, Cambrai, Arras y Thérouanne.

Hemos visto que en el siglo V de nuestra era la Gallia Belgica ya no estaba bajo jurisdicción romana. Después de soportar oleadas de invasiones de francos, alamanes y sajones, así como formar parte del imperio Galo para ser reconquistada por el emperador romano Aureliano… y terminará siendo parte del reino merovingio de Clodoveo I.

Uno de los aliados romanos contra los hunos habían sido los francos salianos, una tribu germánica que había sido autorizada a vivir en tierra romana.  Serían ellos quiénes capitalizarían y aprovecharían la pérdida de control de Roma sobre la Galia. En el 481 D.C., Clodoveo I, con quince años de edad, sucedió a su padre y se convirtió en rey de una de las tribus de francos salianos. Durante los quince años siguientes, unificó todas estas tribus y consiguió controlar la Galia derrotando a Afranio Siagrio, el último oficial romano. magister militum, de las Galias… y que  se autodenominaba «Rey de los Romanos»….  en la batalla de Soissons (año 486).

Afranio Siagrio huyó al sur del Loira, a la zona controlada por los visigodos, y pidió refugio a Alarico II (reino visigodo de Tolosa). Éste, en vez de recibirlo, lo hizo prisionero y lo envió a Clodoveo, quien mandó decapitarlo en el 487… ¿se acuerdan de Vercingétorix?

 

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Clodoveo en la Batalla de Soissons. Maître de la Cité des Dames (Siglo XV)

 

Hablaremos de Clodoveo y de Remigio en el próximo capítulo.


Sábado, 7 de enero de 2017 Sin comentarios

El champagne y la Champagne,  los orígenes…


En cierto sentido, se puede decir que la historia del champagne sólo tiene poco más de 340 años.  Por otro lado, la historia de la región de Champagne se puede remontar unos 2.000 años, y toda esa historia ha tenido su impacto en el presente.

 

La mayoría de los artículos y comentarios que existen sobre el origen del champagne empiezan a partir de la época de Dom Perignon, o si comienzan antes, proporcionan solamente una descripción muy breve de todo lo anterior a la época en la que vivió este monje benedictino. Dedicaremos un capítulo a intentar aclarar quién fue este monje en su día.

 

Vamos a intentar analizar, en primer lugar, qué ocurrió antes del nacimiento de Dom Perignon remontándonos varios siglos. Después seguiremos con la historia de este maravilloso producto… el mejor vino del mundo. Hoy, hablaremos de los comienzos.

 

Siempre es bueno empezar con un poco de etimología.  Entender de dónde vienen las palabras ayuda a conocer su significado.  Parece ser que la palabra champagne viene del latín campus que significa campo. Asimismo, campus es la raíz del término latino campania que significa llano (en castellano tenemos la palabra campiña). Este término fue utilizado en un principio para referirse  a las tierras de la región de Champagne.  Los franceses alteraron, de ese modo, la palabra latina campania  convirtiéndola en champaign y que luego terminaría siendo champagne.

 

Otra teoría es que derive del celta kann pan, literalmente “país blanco”. Sería éste un término que describiría los numerosos terrenos de creta blanca, tiza,  que existen en esta región y que le son característicos.

 

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Es curioso que  la palabra que designa la bebida – el champagne – sea de género masculino y la palabra usada para designar la región – La Champagne – sea una palabra de género femenino.

 

En cualquier caso, la palabra Champagne como referencia a esta parte de Francia no aparece hasta el siglo XII.  Ahora bien, se convertiría en una denominación muy popular en poco tiempo.  Del mismo modo, la primera referencia específica al vino de Champagne no se produce hasta el siglo XV – XVI.

 

Antes de esa fecha, la referencia geográfica de estos vinos eran los distintos municipios en los que se elaboraban.

 

Empecemos… No está exenta de controversia la cuestión de quién fue el primero que plantó viñas en Champagne.  Existen ciertas evidencias arqueológicas que apoyan la teoría de que hubiesen viñedos originales de esa zona.  También parece estar demostrado que los celtas de esa región de la Galia producían vino pero parece ser que era una industria menor y que la calidad del producto final no era demasiado buena.

 

De hecho, resulta tentador  remontar  la viticultura en Champagne a la Prehistoria ya que se encontraron hojas de parra fósiles en Sézanne en tobas de la Era Terciaria. Pero esta Vitis sezannensis fue expulsada de Europa por la gran glaciación Riss, hace más o menos 100 000 años. Además, no era una uva apta para la elaboración del vino como evidencian las otras especies del género Vitis encontradas en el continente americano.  Si quieren saber más sobre esto les recomiendo un trabajo de  Mª Carmen Duque y Félix Yáñez Barrau titulado Origen, Historia y Evolución del Cultivo de la Vid del Instituto de la Vid y del Vino de Castilla-La Mancha. (IVICAM).

 

Es bien entrado el período que conocemos como Historia cuando aparece en Francia la especie conocida como Vitis vinífera (especie a la que pertenecen la inmensa mayoría de variedades utilizadas para vinificación, incluidas las que se usan en Champagne).

 

Harina de otro costal es datar la presencia de la misma en la región que nos ocupa.

Algunos han afirmado, sin ninguna prueba, que ya estaba allí antes de la llegada de los romanos. Otros, para negarlo, argumentan que Julio César no la menciona en sus comentarios, escritos en el año 52 a.C, obviando que éste  sólo menciona aquellos recursos locales, suministro de trigo y de  ganado, necesarios para a sus operaciones militares.  Un tercer grupo de autores, copiándose unos a otros (yo también he cometido ese error que ahora subsano públicamente), han argumentado que Plinio el Viejo ya cita los vinos de Aÿ  en el 70 d. C., en su Historia Natural, libro XIV, capítulo VI.  El capítulo está efectivamente dedicado a los vinos, pero no hay ninguna referencia a este pueblo en el mismo ni en ninguna parte de esa obra. De hecho, los únicos vinos galos que menciona son los de la Narbonense (provincia del Imperio Romano ubicada en el sur de Francia, que comprendía las actuales regiones francesas de Languedoc y Provenza).

 

Es bastante evidente que mientras la vid y el olivo reinaban ya en el soleado suelo de la Galia Narbonense, el clima frío del todavía incultivado norte impidiese la producción de vino o aceite. La zona del Marne, que ahora es famosa por los vinos que produce, sería en la época un bosque oscuro y denso, morada de lobos, jabalíes, ciervos y bisontes.

 

También se ha querido demostrar que la viticultura existía en Champagne desde el comienzo de la época galo-romana, con el argumento de la presencia de jarrones y cuencos encontrados durante las excavaciones arqueológicas. En realidad, lo único que se puede deducir es que los bárbaros de la Galia Comata (comprendía las actuales Francia y Bélgica junto con parte de Holanda al sur del río Rin)  que estaban a cargo de la defensa de las murallas de Reims ante la llegada de Julio César y los romanos (fuerzas de ocupación) consumirían las bebidas de la época, esto es: cerveza de cebada o de trigo, hidromiel mezclada con agua, vino proveniente de Italia o del sur de la Galia o simplemente agua.

 

De todos modos, y como ya  demostró Roger DION ( Histoire de la vigne et du vin en France des origines au XIXe, siècle. Paris, 1959),  lo cierto es que la cultura de la vid llegó a la Galia meridional a principios del siglo VI a. C.  gracias a los colonos griegos que fundaron Marsella y no fue hasta el siglo III d. C. cuando se crearon los viñedos de Borgoña y del Mosela,  de donde habrían llegado las vides, entre el final de ese siglo y el IV d.C. , a la parte septentrional de Francia y, por lo tanto, a la región de Champagne.   Otros incluso retrasan la llegada al siglo V de nuestra era.

 

El próximo capítulo… Roma…


Sábado, 31 de diciembre de 2016 Sin comentarios

Décimosegundo y último día en Reims, viernes 1 de julio de 2011: el examen, la lección de clausura y la despedida


Es el último día del curso.  Suena el despertador.  Salto.  Tenemos examen a las ocho y media… Corro, corro, corro… Me ducho. Desayuno. Me visto. Salgo disparado.

Ya estoy en el examen.  ¡¡¡Lo sabía!!!  Un caso práctico sobre defensa de los derechos de una Denominación de Origen.  No obstante, tiene dos peculiaridades, primero debemos hacerlo dentro de la Unión Europea y  después ante la Organización Mundial de Comercio.

El examen ha terminado….  Doy un paseo por el campus.

A las 11:30h, Madame Margareth Henriquez da Silva, Presidenta de Krug,

Dicta la conferencia de clausura.  El título de la conferencia es “El cambiante mundo del vino”.

Madame Henriquez es una señora en toda la expresión del término.  Llena la sala con su sola presencia. ¡¡Es increíble!!

Es ella

Habla sobre los orígenes de la casa Krug, sobre los efectos que ha tenido la crisis sobre ella,  cuenta cómo sus ventas han caído y lo que han hecho para remontar…, sobre cómo han tenido que redescubrir la “esencia” de la misma….

En ese punto me quedo muerto… Dice que lo que más les costó fue darse cuenta que su problema no estaba fuera sino dentro….Dice que lo que les pasó fue que olvidaron la razón por la que se creó Krug… Cuenta que encontraron un cuaderno con los apuntes del fundador…

Habla de los proyectos de futuro… Habla de los “Krug Lovers”…¿Soy yo un Krug Lover?

Al terminar, nos invita a la sala contigua para tomar algo.  Hay unos montaditos  y frivolidades y tres cajas de champagne Krug…

Abre la primera… Clos du Mesnil… Saca tres botellas, las abre…..y las pasa.…

Aclaro que Clos du Mesnil Krug es uno de los mejores champagnes que existen. Elaborado de un solo viñedo, de una sola variedad y de una sola cosecha. Este champagne seduce por la pureza del Chardonnay y de los aromas minerales del terroir, con una discreta nota de miel, característico distintivo del Krug Clos du Mesnil.

El Clos du Mesnil es un pequeño viñedo de 1,85 hectáreas, ubicado en el mismo corazón del pueblo de Le Mesnil-sur-Oger. Amurallado desde 1698, el Clos du Mesnil cuenta con un micro clima ideal, ya que esta situado en la vertiente sureste de la pequeña colina, quedando protegido de las heladas en primavera

Ya se ha escrito sobre Le Mesnil – sur Oger

Abre la segunda…. Krug Vintage 1998… Saca tres botellas, las abre… y las pasa….

Algo más sobre este champagne

Abre la tercera…. Krug Grande Cuveé… Saca tres botellas, las abre….y las pasa…

Allí estamos… Hablando, comiendo, bebiendo champagne Krug…

Se hace la hora de comer….de verdad…  Madame Henriquez nos ofrece las botellas que han sobrado.

Terminamos en un japonés, comiendo sushi y bebiendo Krug Clos du Mesnil…

Nos retiramos para la siesta.  Tenemos la cena de clausura en el Manoir de Verzy.

Deben recogernos a las seis y media… detrás de la catedral.

Llego al apartamento.  Opto por preparar la maleta.  Empiezo a guardar todo lo he he ido recogiendo estos días.  Repaso mentalmente algunos momentos.  Sonrío…

Me doy cuenta de que tengo el tiempo casi justo.  ¡¡¡A la ducha!!! ¡¡¡A despiojarme!!!, que diría uno que yo me sé.

Salgo del apartamento.  Me dirijo al punto de encuentro.

Nos subimos al autobús.  Nos llevan al Manoir de Verzy…. que está en Verzy

El Manoir es propiedad de Veuve Clicquot.

Es la empresa que nos invita a cenar.  El sitio es sencillamente precioso… Una gran casa con un jardín… rodeado de viñedos.

Pasamos al jardín…. Aperitivos con Veuve Clicquot Brut Carte Jaune… uno de los mejores brut por su gran regularidad… Siempre está bueno y siempre mantiene un elevado estándar de calidad.

Paseamos por el jardín… Nos sentamos bajo una pérgola…

¡¡¡Qué bien se está!!!

Pasamos a la casa… La cena… Estamos dispuestos en una gran sala. Hay tres mesas. Nos sentamos.

Primero…  Noix de Saint Jacques a la Vapeur, aux Feuilles d’ Epinard, Beurre de Poivrons Doux aux Truffes… para beber, Veuve Clicquot Vintage 2002.

Dice Eileen… “unas dosis de sensualidad y belleza en copa, esas burbujas formando una perfecta corona y excelente perlado. Un champagne muy equilibrado que ofrece de todo en nariz en su justa medida y bien integrado, notas iniciales de fruta blanca y madura, bien integradas por el carbónico y buenas sensaciones frescas de limón que contrarestan la sensación densa de la bollería y tostados. En boca es muy placentero, se desenvuelve con nervio y buena acidez y un paso pleno de matices de cafetales”… ¡¡¡Si ella lo dice!!!

Seguimos, … Blanc de Volaille Fermière, Raviolis de Légumes, Bouillon Forestier Façon Cappuccino… para beber, Veuve Clicquot Vintage Rosé 2004.

Después,… Millefeuille de Chaource a la Truffe d’ Eté.  Mesclun de Salades…. Seguimos con el mismo vino.

De postre… Crémeux Pêche de Vignes et Abricot du Rousillon, Pain de Gênes, Tuile aux amandes…. para beber, Veuve Clicquot Demi Sec Carafé… Este champagne es dulce…Es un vino de postre… Los champagnes antes eran así. De ahí debe venir la confusión de tomar el espumoso con el postre.

¡¡¡Estos franceses saben hacer las cosas!!!

Terminamos la cena, seguimos hablando y riendo.  Llega la entrega de diplomas.

Discursos, parabienes, felicitaciones,…buenos deseos para todos…

Seguimos hablando, riendo…

Debemos volver a Reims.

El autobús nos deja detrás de la catedral. Son las dos de mañana.

Nos despedimos.  Me voy hacia el apartamento.  Es la última vez que hago este camino.  Mi tren hacia París sale a las siete de la mañana.

Se acabaron las dos semanas en Reims.


Viernes, 1 de julio de 2016 Sin comentarios

2º día en Reims. Visita a Epernay. Martes 21 de junio de 2011


Hoy,  el despertador sonó a las siete.  Me levanto, pongo la cafetera… Ayer fui de compras y tengo café. Me meto a la ducha.  Tomo un café y me visto.  Salgo a la calle.  Llueve. ¡¡¡Empezamos bien!!!

Al llegar al tranvía ya estoy empapado.  En la siguiente estación sube una compañera del curso.  Se llama Ailin.  Es norteamericana.  Me ve y sonríe.  ¡¡Se agradece la sonrisa!!

Llegamos a la Facultad.  Comparte conmigo el paraguas.

A las ocho y media empiezan las clases.  Por la mañana tenemos a  Justin Cohen.  Nos habla de marcas, creación y gestión de marcas.  Terminamos con una discusión sobre quién debe más a quién, Möet Chandon a Champagne o Champagne a Möet Chandon….  No puedo evitar pensar que en España esta discusión no tendría sentido.  Möet está entre las cinco marcas más valoradas del mundo.  Me ha gustado la mañana.

Salimos.  Ha dejado de llover.

Vuelvo a comer a la Escuela de Negocios.  Esta vez me acompaña Andrea, el griego.  Me cae bien.  Hemos reído durante toda la comida.

A las tres, vuelve Theo Georgopoulos.  Esta vez, nos ilustra sobre ” libre circulación de mercancías y servicios “ e “impuestos”.  Analizamos un par de sentencias del tribunal de Justicia Europeo.  Una es sobre el “cassis de Dijon” y la otra sobre impuestos al alcohol en Alemania.  Lo reconozco…no me he dormido de milagro.

A las cuatro y media nos espera un minibús.  Nos vamos a Epernay.  Tenemos recepción en el ayuntamiento.  El viaje es muy agradable.  Discurre la carretera  que une Reims y Epernay entre viñedos. Cruzamos el rio  Marne.  Vemos varias bodegas al lado de la carretera. ¡¡¡Todo gira en torno al champagne!!!

Epernay está considerada la capital del champagne … junto a Reims.

Durante el viaje, Cristina, otra norteamericana intenta convencerme de  las ventajas de ser vegetariano.  Le pregunto si ha probado el jamón ibérico.  Me dice que no.  Le contesto que, entonces, no sabe de lo que habla…. Pone cara seria pero inmediatamente suelta una carcajada… Creo que me ha tomado por imbécil….Francamente, me importa un bledo.

Llegamos a Epernay.  El Ayuntamiento es la antigua casa de los Möet.  La bodega Möet Chandon está justo enfrente.  Un poquito más arriba está Pol Rogers.

La calle se llama Avenida del Champagne.

Entramos en el Ayuntamiento.  Tiene un jardín precioso.   El edificio es suntuoso, espectacular….  El alcalde nos da la bienvenida y nos ofrece una copa de champagne.  Dice unas palabras y abre otra botella….

Termina la recepción.  Tenemos aún casi una hora hasta que vuelva el minibús.  Decidimos recorrer la avenida más despacio.  Hay una fiesta en Möet.  No puede evitar pensar en los tiempos en los que me colaba en las fiestas…. Desde luego, nada que ver….

Regresamos a Reims.  Las dos americanas, una china, el griego y yo vamos a dar una vuelta.  Nos sentamos en el Café du Palais.

Está enfrente del Palacio de Justicia.  Parece ser que es el más antiguo de Reims en servicio.  Abrió en 1930.  Tiene su propio champagne.  Pedimos una botella. ¡¡Fantástico!!

Nos lo sirven con unos aperitivos muy buenos.  Tal vez sea el concepto local de tapa… Hablamos de los tipos de champagne.

Al terminar, buscamos un sitio donde cenar.  Sólo continuamos las dos americanas, el griego y yo.  El director del curso nos ha recomendado L’ apostrophe.  Vamos hacia él.

Hay música por todas partes.  Es el día de la música y todo el mundo está en la calle.  Llegamos al restaurante. ¡Promete!

Pido un magret de pato con verduras salteadas. Está muy bueno

El vino lo pide Ailin.  Insiste en pedir Domaine du Terme de Gigondas 2007.  Es un vino del Vallée du Rhone, monovarietal de garnacha

Traen la botella.  La prueba el griego.  Dice que está buenísima.  Sirven… Ailin la prueba y pone cara de samurái… Llama al camarero y le exige que cambie la botella, que está imbebible….

Traen otra botella.  Tiene razón.  El vino es espectacular.  Ella se pone a dar detalles de la bodega, del viñedo…

La conversación fluye entre risas.

De postre, pedimos queso… y otra botella.  Ellas no terminan su queso. De hecho, apenas lo tocan.  Nos lo ofrecen… Terminamos de cenar y salimos a la calle.  Sigue la fiesta con música en la calle..

Para dejar claro que no nos quiere detrás, Ailin nos da dos besos y un “Buenas noches” mirándonos a los ojos.  No puedo evitar sonreír.

El griego se adentra en la muchedumbre.  Yo me retiro a dormir


Martes, 21 de junio de 2016 Sin comentarios

sobre Madame Pommery…


 

Se casa a los 20 años con Louis Alexandre Pommery, propietario de una pequeña «maison» de Champagne que produce menos de 100.000 botellas al año. Éste muere rápidamente y es ella la que dirigirá la empresa con destreza hasta hacerle alcanzar una producción de dos millones de botellas.

Inicia en 1868 un conjunto arquitectónico sobre un terreno de 65 hectáreas en el Butte Saint-Nicaise que había comprado a Ruinart.


Se realizan trabajos de mejora en los 120 túneles (de origen galoromano) para permitir un mejor envejecimiento de los vinos. Reduce el esfuerzo de los trabajos equipando sus bodegas con carriles para el transporte de los botelleros. Estos trabajos terminan en 1878.

 


Procura satisfacer los gustos de su clientela anglosajona y del norte de Europa y elabora champagnes más secos que los que se elaboraban en la época y que eran normalmente consumidos como vinos de postre.
Dicen que ella inventó el concepto de champagne brut. Introduce hacia 1870 en Gran Bretaña los dry y los very dry, causa del enorme éxito de esta bodega,

Practicó también la beneficencia… como buena conservadora y clasista que era… Fue generosa con sus empleados y con la población local. Fundó instituciones para niños necesitados dotándoles de ingentes fondos.

También compró el cuadro de Millet “Des Glaneuses” (para evitar que se fuese al extranjero) y lo donó al Louvre.

 

Esta acción de mecenazgo, ejemplar en esos tiempos, consolidó en gran parte la imagen de su maison y reforzó la confianza de sus proveedores de uvas.
Con carácter póstumo, legará una colección de más de 850 cerámicas al Museo de las Bellas Artes de Reims.

 


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Miércoles, 4 de mayo de 2016 Sin comentarios

Champagne campus…en castellano


Ya está disponible la página web de Champagne campus en castellano… para aprender.

¡¡Ya sabéis!! no hace falta saber absolutamente nada para disfrutar del champagne, pero sí para apreciarlo… y cuanto más lo apreciéis.. más disfrutaréis… ya que la única base sólida para el placer es el conocimiento.


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Miércoles, 3 de febrero de 2016 Sin comentarios

Breve introduccción al Champagne


No es necesario saber absolutamente nada de vino para disfrutar de una copa… del mismo modo que no hace falta saber absolutamente nada de cine para disfrutar de una película.

Ahora bien, sí es necesario conocer para apreciar… por eso, aquí os dejo una breve presentación sobre champagne para que además de disfrutar, apreciéis el que es el mejor vino del mundo…


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Jueves, 26 de noviembre de 2015 Sin comentarios

11. Décimo día en Reims… Una despedida, La Goutte d’ Or, Paul Goerg y Napoléon. Miércoles, 29 de junio de 2011


Ha llovido toda la noche.  Al despertar noto el frescor.  He dejado la ventana entreabierta.  Se está bien.  Empieza la rutina.

Hoy, las clases empiezan una hora más tarde.  Se nota.  Hay menos gente en el tranvía.  Llego a la Facultad.

Por la mañana tenemos clase con Theo Georgopoulus.  Hablamos de la Organización Común del Mercado del vino en la Unión Europea, Reglamento CEE 479/ 2008.  Estoy de acuerdo con él  …  Es una mierda de Reglamento.   Va a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

Nos centramos en la parte relativa a la declaración de Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas.  El Reglamento 607/2009 desarrolla estos aspectos.  Es terriblemente deficitario, tanto desde el punto de vista técnico como jurídico.  Estamos de acuerdo,  habrá reforma más pronto que tarde… ¡¡Y eso sin tener en cuenta el follón de los derechos de plantación!!

Nos vamos a comer.  Hoy se va la compañera china. Queremos despedirnos… Nos vamos a La Petite Chaumière.

Es conveniente reservar… A mediodía, entre semana,  tienen un menú que hace furor. Me llama la atención la cantidad de pequeños restaurantes que hacen menús más que correctos sin más pretensiones… y están llenos para comer.

Eileen trae el vino…

“Orbe Noir”  Domaine  Le Bret de Lieu.  A.O.C. Cahors.

Explica el vino.  Aún no está a la venta….

Volvemos a clase.  Toca Chi Carmoni.  Seguimos hablando de la Organización Mundial del Comercio.  Nos centramos en  cómo se resuelven las controversias.  Lo analizamos con un caso práctico.  Lo reconozco… Es muy interesante y explica bien.

Termina la clase.  Son las cuatro.  Nos vamos a visitar La Goutte d’ Or.  Está en Vertus.

Es una cooperativa.  Nos explican el funcionamiento, el proceso… Vemos  las giradoras automáticas de botellas, los congeladores para el descorche… Nos lo enseñan todo tal y como es…

¡¡A propósito, hacen el champagne para el Barón de Rostchild!!

Pasamos a probar sus champagnes.  Nos han preparado la cata para probar siete vinos. Cuatro de una marca y tres de la otra.

¡¡Más champagne, esto empieza a ser aburrido,….!!  Es broma…

Empezamos…

Champagne Paul Goerg,

–          Blanc de Blancs Brut 1º Cru.

–          Vintage 2002 Brut 1º Cru 100% Chardonnay.

–          Brut Rosé 1º Cru 85% Chardonnay 15% Pinot Noir.  Especialmente recommendable para desayunos tipo “brunch”.

–          Absolu Extra Brut 100% Chardonnay.

Están buenos.  Destaca su frescura.

Pasamos a algo más serio… Napoleon.

–          Blanc de Blancs Brut

–          Tradition Brut 50% Chardonnay,  50% Pinot noir.  Éste está muy bueno… Iría muy bien con unas patatas fritas y un pollo a la brasa.

Con este vino se detiene más.  Explica que la Chardonnay aporta verticalidad y la Pinot Noir horizontalidad…  Me gusta el concepto.  Me lo apunto.

–          Vintage 1996 Brut 50% Chardonnay 50% Pinot Noir.

Nos arrodillamos… ¡¡Qué barbaridad!!  Está buenísimo… Pienso en el arroz con pato y caracoles del Mas de Montserrat…

Se apiada… Saca otra botella… Seguimos disfrutando del vino y hablando….

Se acabó.  Volvemos a casa…

Mañana más…


Viernes, 11 de septiembre de 2015 Sin comentarios