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Champagne鈥 SIGLOS DEL X AL XIII鈥 LOS CONDES DE CHAMPAGNE Y LAS FERIAS鈥 y algunas cosas m谩s…


Ya sabemos que todos los hombres fuertes, gallardos y valerosos vivieron antes de la 茅poca de Agamen贸n鈥 despu茅s s贸lo hubo medias tintas y aprovechados鈥 Las princesas tambi茅n son de otra 茅poca. Les pido perd贸n por empezar con una iron铆a鈥 茅sa de que cualquier聽 tiempo pasado fue mejor.

En cualquier caso, y centr谩ndonos, sabemos que ya exist铆an vides y vino en la regi贸n de Champagne mucho antes de los d铆as del sagaz Dom Perignon.聽 No debemos olvidar que se mantuvieron por la necesidad de celebrar misa con vino para la Consagraci贸n. Sin eso, es bastante probable que hubiesen desaparecido.聽 Este hecho y la pericia humana propiciaron el desarrollo de t茅cnicas para sacar el mejor partido a la vid.聽 Fue gracias a las condiciones clim谩ticas adversas para el cultivo lo que hizo posible que los monjes de aquella 茅poca se esforzaran en sacar lo mejor de la planta que no ocupa. Es siempre la necesidad la que mueve al ser humano.

Las laderas calc谩reas que bordean el Marne eran ya conocidas por ofrecer especiales condiciones para el cultivo de la vid. Los sacerdotes y monjes, cuyos votos de sobriedad, como ya vimos,聽 no hac铆a disminuir su apreciaci贸n de las cosas buenas de esta vida, cultivaban la vid y hac铆an vino. Los productos de sus vi帽edos se benefician generalmente de una mejor reputaci贸n聽 que la de sus vecinos laicos. Adem谩s, fueron, por un lado, lo suficientemente inteligentes como para apoderarse de la mayor parte de las mejores parcelas y lo suficientemente r谩pidos, por otro, a la hora de difundir en el extranjero la fama de sus vinos.聽 En el cap铆tulo anterior rendimos homenaje a los monjes de la Edad Media. 聽En este cap铆tulo, y en algunos m谩s, nos ocuparemos de intentar explicar la historia de la regi贸n de Champagne y de sus vinos desde una 贸ptica m谩s 鈥渓aica鈥.

El vino de esta regi贸n ya estaba en las mesas de los reyes de la Edad Media鈥 eso tambi茅n lo sabemos.

Volvemos a recordar que en la Edad Media, el vino era la bebida com煤n de todas las clases sociales en el sur de Europa, ya que se cultivaban vides con relativa facilidad debido al clima. En el norte y el este de nuestro continente, donde era m谩s dif铆cil cultivar la vid, la cerveza era la bebida habitual de plebeyos y nobles.聽 No olvidemos que el agua sol铆a ser fuente de enfermedades.

El vino se exportaba a estas regiones del norte pero, debido a su precio relativamente alto, rara vez era consumido por las clases m谩s bajas del norte de Europa. En los primeros siglos de la Edad Media, el vino local es consumido por reyes y alta nobleza y su comercializaci贸n es dif铆cil debido a un mal sistema de transporte.

A principios del siglo IX, Reims volvi贸 a ser importante por una coronaci贸n.聽 En el a帽o 813, Louis el Piadoso, hijo de Carlomagno, fue coronado en Reims como co-emperador.聽 Fue la primera coronaci贸n que tuvo lugar en esta ciudad.

La importancia que esto otorga a la ciudad lleva al arzobispo Eb贸n (816-835) a iniciar en ese mismo 816 las obras de una nueva catedral para reemplazar el edificio del siglo V. Para la construcci贸n se utilizaron piedras de las murallas, demostrando la sensaci贸n de seguridad que hab铆a en la 茅poca. Fue continuada por el arzobispo Hincmaro (845-882) y consagrada en 862. Flodoardo la describe como un edificio imponente, con pavimento de m谩rmol, b贸vedas pintadas, vidrieras, un front贸n adornado con mosaicos y techo de plomo.

Pero los ataques normandos obligan a restaurar las murallas entre los a帽os 883 y 887, para lo cual se emplearon tambi茅n las piedras de una iglesia destruida por los normandos. El recinto fortificado continuaba cubriendo unas 60 hect谩reas.

En este gran acontecimiento, los asistentes bebieron el vino de la regi贸n alabando y expandiendo la fama de estos vinos y de su calidad.聽 聽Ya vinos que se hablaba de dos clases de vinos: vins de la montagne (la monta帽a de Reims) y vins de la riviere (el r铆o Marne en Epernay). Los vinos de la aldea de A每, vinos generalmente tintos claros, segu铆an siendo muy famosos. De hecho, lo siguen siendo. De esto hablaremos pronto con m谩s detalle. Tengo una deuda con ese pueblo y esos vinos.

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Carlomagno corona a Luis el Piadoso. Autor Desconocido – Grandes Chroniques de France, France, Paris (BnF Fran莽ais 73, fol. 128v)

Queremos insistir tambi茅n en que la historia no ha sido un camino de rosas en ning煤n lugar y el territorio que nos ocupa no es una excepci贸n.聽 La regi贸n de Champagne ha sido un campo de batalla para muchas guerras y conflictos. Por ejemplo, durante el siglo X, Reims fue sitiada cuatro veces y Epernay fue atacada por lo menos seis veces y sus vi帽edos quemados y arrasados.

En medio de un siglo X que ha sido, con demasiada frecuencia, presentado desde el Renacimiento como un 芦siglo de hierro禄, nos encontramos que, tras aprender el oficio mediante el registro preciso de Annales y componiendo una epopeya del Cristianismo que, sin duda, debemos calificar de grandiosa, sus Les Triomphes du Christ, el can贸nigo Flodoardo escribe Histoire de l’Eglise de Reims. Esta obra narra los or铆genes de la misma desde la 茅poca romana hasta 948.

De esta forma, contribuye a que Reims ocupe su lugar entre las ciudades augustas. Seg煤n uno de sus mitos fundacionales, de los que ya hemos hablado, fue fundada por Remo en el momento en que R贸mulo fund贸 Roma. Desde la misma Roma, la ciudad habr铆a recibido, enviados por nada menos que San Pedro, sus primeros obispos. A trav茅s del mito de San Remigio y del bautismo de Clodoveo, del que hemos hablado extensamente, la ciudad fue la puerta de entrada de los francos en la historia con may煤sculas.

Para escribir la historia de estos tiempos m铆ticos, Flodoardo utiliza mitos cl谩sicos tanto paganos como cristianos (Tito Livio, Julio C茅sar y Orosio, entre otros). Tambi茅n hace de arque贸logo y da carta de nobleza a los edificios m谩s antiguos de la ciudad.

Una vez instalado en los archivos de la catedral, ilustra c贸mo se constituye el patrimonio eclesi谩stico de la ciudad; muestra c贸mo, desde el siglo VI hasta el IX, se establecen instituciones clave, hasta llegar al prestigioso arzobispado de Hinemaro (845 -882), del que inventar铆a la abundante correspondencia. A partir de ese momento, realmente se reafirma la Iglesia de Reims mientras que el Imperio Carolingio se divide. M谩s all谩 de las fronteras del Tratado de Verd煤n (843), los arzobispos de Reims mantendr谩n 聽una red europea de relaciones que prolonga el proyecto imperial carolingio.

Aclaramos que el Tratado de Verd煤n, firmado en el 843, consisti贸 en la divisi贸n del Imperio Carolingio entre los hijos de Ludovico P铆o: Carlos El Calvo, Lotario I, poseedor de la corona imperial y Luis el Germ谩nico.聽 La desintegraci贸n del Imperio no s贸lo puso fin a las hostilidades y revueltas civiles, sino que ech贸 por tierra toda esperanza de mantener unido al imperio. Tras esta divisi贸n y con pocas modificaciones, se dio una primera forma a un boceto de Europa tal como la conocemos.

La consecuencia inmediata de este tratado para la regi贸n que nos ocupa fue que la frontera administrativa, surgida de la organizaci贸n de las provincias romanas, y constituida por 聽el valle del Marne, fue sustituida por una frontera norte-sur para separar los reinos de Lotario y Carlos el Calvo. Los vi帽edos de Reims, del Marne y del Aube se situaron todos a oeste de esta l铆nea. Aunque el Norte qued贸 bajo la tutela de los arzobispos de Reims y el sur bajo la de los condes de Troyes, se hab铆a establecido, de esta forma, el primer jalon de la unidad de los vi帽edos de Champagne.

Flodoardo es, en primer lugar, un hombre de su tiempo. Al escribir Histoire de l’Eglise de Reims tambi茅n plantea las preguntas que surgen tras los disturbios de la primera mitad del siglo X y que describe en su 煤ltimo libro. As铆, propone respuestas para un per铆odo que abarca m谩s de mil a帽os. Inscribe esos hechos en los espacios que habitan sus contempor谩neos. La ciudad de Reims, los bienes que dependen de su iglesia, los lugares a los que fueron llevados las reliquias de santos de Reims y los destinatarios de la correspondencia arzobispal dibujan conjuntos de lugares que son, para los lectores de Flodoardo, la garant铆a de la verdad narrativa del historiador.

Durante los siglos del medievo, esta regi贸n fue devastada varias veces. Sin embargo, encontr贸 la manera de preservarse聽 y recuperar sus glorias pasadas. En algunos aspectos, podemos encontrar cierta semejanza con la resistencia de la regi贸n del Jerez en Espa帽a, que ha sufrido un mont贸n de calamidades pero siempre sobrevive.

LOS CONDES DE CHAMPAGNE

Esta regi贸n forma una unidad pol铆tica desde el siglo X, 茅poca en la que se unieron los condados de Troyes y Meaux bajo la casa de Vermandois.聽 Herbert II (muerto all谩 por el 943) fue el primer se帽or efectivo de la regi贸n que hoy conocemos como Champagne. En el 922, cuando Seulfo se convirti贸 en arzobispo de Reims, y en un esfuerzo por apaciguar a Herbert II, 聽este arzobispo le prometi贸 solemnemente a Herbert II que pod铆a designar a su sucesor.

En 923, el conde Herbert II tom贸 la valiente (seg煤n 茅l), otros dir铆an que osada decisi贸n鈥 otros hablar铆an abiertamente de traici贸n鈥 de encarcelar al rey Carlos III el Simple (que, todo hay que decirlo, siempre tuvo la habilidad de exasperar a muchos nobles, de hecho ya fue encarcelado en el 920 por sus favoritismos con el Conde Hagano y liberado merced a las negociaciones de Herv茅, arzobispo de Reims por aquel entonces). Este rey muri贸 cautivo en el 929.

Tras la muerte 聽de Seulfo en 925, y con la ayuda del rey Rodolfo de Francia (rey entre el 923 y el 936), Herbert II adquiri贸 para su segundo hijo Hugo (que entonces s贸lo ten铆a cinco a帽os) el arzobispado de Reims. Herbert II envi贸, adem谩s, 聽emisarios a Roma para que el Papa Juan X diese 聽su aprobaci贸n, 聽que se produjo en el 聽926. As铆, el joven Hugo fue enviado a estudiar a Auxerre.

Por otro lado, en el 926, a la muerte del conde Roger de Laon, Herbert II exigi贸 este condado para su hijo mayor Eudes.聽 El conde tom贸 la ciudad desafiando al rey Rodolfo en 927 y no dud贸 en amenazar con liberar al rey Carlos III, que segu铆a cautivo bajo su custodia. As铆, Herbert II logr贸 mantener la ciudad cuatro a帽os m谩s. Sin embargo, al morir Carlos III en el a帽o 929, Rodolfo volvi贸 a atacar Laon en 931 derrotando a Herbert II.

Ese mismo a帽o, el rey Rodolfo entr贸 en Reims derrotando a las tropas del jovenc铆simo arzobispo Hugo, el hijo de Herbert II. Artaud se convirti贸 en el nuevo arzobispo de Reims. As铆, Herbert II perdi贸, en tres a帽os, Vitry, Laon, Ch芒teau-Thierry y Soissons. La intervenci贸n de su aliado, Enrique conocido como 鈥淓l Pajarero鈥, le permiti贸 recuperar sus dominios (excepto Reims y Laon) a cambio de su sumisi贸n al rey Rodolfo.

M谩s tarde, Herbert II se ali贸 con Hugo el Grande (su cu帽ado) y Guillermo, duque de Normand铆a, contra el rey Luis IV. Este rey hab铆a asignado el Condado de Laon a Roger II, hijo de Roger I, en el 聽941. Herbert y Hugo el Grande recuperaron Reims y capturaron a Artaud.聽 Hugo, el hijo de Herbert II, fue repuesto como arzobispo. La mediaci贸n del rey alem谩n Otto I en Vise, cerca de Lieja, en 942 permiti贸 la normalizaci贸n de la situaci贸n.

Herbert II muri贸 el 23 de febrero de 943 en Saint-Quentin, Aisne (la capital del condado de Vermandois), seg煤n algunos colgado por orden de Luis IV.

Herberto II colgado

Herbert II colgado por orden de Louis IV. An贸nimo

Sus vastos se帽or铆os y territorios se dividieron entre sus hijos. Vermandois y Amiens fueron para sus hijos mayores. Robert y Herbert, los hijos m谩s j贸venes, obtuvieron las posesiones alrededor de Champagne. A la muerte de Robert, el hijo de su hermano Herbert III lo hered贸 todo. Esteban, el 煤nico hijo de Herbert III muri贸 sin descendencia en el 1019 terminando as铆 la saga masculina de Herbert II.

Sirva la narraci贸n de esta peripecia como ejemplo de los ajetreados que eran aquellos tiempos鈥 y pensemos qu茅 tipo de vida deb铆an llevar los campesinos y lo arriesgado que ser铆a invertir en cualquier negocio.

En el siglo XI, las terribles incursiones b谩rbaras de los dos siglos anteriores hab铆an cesado. Era parte del recuerdo la visi贸n de los normandos descendiendo en 882 desde Cond茅-sur-l’Escaut sobre en Reims y la regi贸n. Tambi茅n s贸lo se recordaba a los h煤ngaros en 937 saqueando y quemando toda la regi贸n de Champagne. Los a帽os de la peste y el hambre se hicieron menos frecuentes (en el a帽o 873 y el 1027 hubo que desenterrar cad谩veres para poder comer). Sin embargo, todav铆a se se帽alan episodios de hambre en 1145 y 1197.

Una vez olvidados los terrores del a帽o mil, el viticultor, en este periodo de calma, se dedic贸 a la suyo鈥 a cultivar vi帽edos. Los vi帽edos de fincas principescas, del clero y mon谩sticos eran trabajados por hombres libres pero sobre todo por siervos. Las liberaciones, sin embargo, no eran infrecuentes. As铆, por ejemplo, tenemos en el Testamento de San Remigio:

En cuanto a ti, Lobo, obispo, hijo de mi hermano … ser谩s due帽o de la vi帽a cultivada por Eneas; y quiero que Eneas, y su joven hijo Manulfo, disfruten de la libertad.

Es interesante que, en esta 茅poca, el aprovechamiento de la tierra vinculase la propiedad de la tierra y la mano de obra campesina. As铆 nos, sabemos por el Polyptique de l鈥橝bbaye de Saint-R茅mi聽(que ya citamos)que los vi帽edos de esta abad铆a estaba compuesta por vi帽edos se帽oriales, los mansus indominicatus, y por manses, parcelas asignadas a aparceros. Los primeros eran cultivadas por siervos y hermanos laicos de la abad铆a, la otra por dichos aparceros inquilinos, siervos u hombres libres q trav茅s de un contrato por el que deb铆an entregar dos tercios de la cosecha a la abad铆a pudiendo guardar el resto para ellos.

Poco a poco, estos viticultores acced铆an a la propiedad de la tierra comprando las vi帽as con el dinero resultante de la venta de la parte de su producci贸n o por herencia tal y como se puede leer tambi茅n en el Testamento de San Remigio:

Quiero que Vital, mi obrero, sea libre. Le doy la vid que hice plantar en Vindonissa.

Tambi茅n sabemos por Histoire de la Vigne et du Vin en France de Roger DION que, para promover la expansi贸n de la vi帽a, se establecieron cierto tipo de contratos. As铆, un agricultor llegaba a un acuerdo con el propietario de un terreno bald铆o, o menos frecuentemente de un terreno ya cultivado o con vides abandonadas.聽 En virtud de dicho acuerdo, el agricultor se compromet铆a a plantar vides. El propietario, al que le interesaba que esa tierra fuese cultivada, dejaba al agricultor como amo absoluto del terreno durante cinco a帽os (tiempo estimado necesario para la realizaci贸n de las diversas tareas, algunas de ellas largas, delicadas y costosas) necesarias para plantar y poner a punto un vi帽edo.

Una vez transcurrido el plazo, el vi帽edo se divid铆a en dos partes iguales, una de ellas quedaba en manos del due帽o de la tierra y la otra pasaba a manos del cultivador de distintas formas seg煤n la 茅poca, el pa铆s y las variadas legislaciones.聽 Esto inclu铆a desde la plena propiedad al simple disfrute de los frutos de las mejoras. Sin embargo, salvo raras excepciones, todas implicaban el pago de un canon anual a veces consistente en dinero aunque, por lo general, era una parte de la cosecha.聽 Esto ser铆a una variante m谩s de lo que se conoce como censo enfite煤tico.

En el siglo XI, este territorio fue adquirido por el conde de Chartres y Blois, pasando a depender la zona de esta casa los siguientes 100 a帽os, durante los cuales fue objeto de numerosas particiones entre sus herederos.

Los condes de Troyes se convierten en condes de Champagne en el 1102 con Hugo I de Champagne, hijo de聽 Thibault III de Blois. Sin embargo, la parte septentrional de la regi贸n seguir谩 bajo el dominio de los arzobispos de Reims.

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Sello de 聽Hugo I, primer Conde de Champagne. Anne Franco抬is Arnaud – Voyage arch茅ologique et pittoresque dans le d茅partement de l’Aube et dans l’ancien dioc猫se de Troyes

El primer documento que se conserva de 茅l (y que es el documento m谩s antiguo del archivo condal) es una donaci贸n para un monasterio en 1094. El documento que m谩s repercusi贸n ha tenido de su reinado es la donaci贸n de tierras que hizo en 1115 al monje Bernardo de la reformada orden benedictina de C卯teaux, los cistercienses, para fundar la abad铆a de Clairvaux (en el actual Ville-sous-la-Fert茅), en un valle de un afluente del rio Aube. All铆, Bernardo fue nombrado abad y se hizo famoso como Bernardo of Clairvaux. La carta de Hugo incluye la donaci贸n de edificios, campos, prados, vi帽edos, bosques y agua. Tambi茅n existe una afectuosa carta de Bernardo a Hugo, escrita en 1125, cuando Hugo viaja a Tierra Santa por tercera vez para unirse a los Templarios dejando a su esposa embarazada y desheredando a su hijo Eudes I. Hay que aclarar que Hugo se consideraba impotente y nunca reconoci贸 a su hijo.

En 1125, abdic贸 de su t铆tulo de conde, pasando su legado a su sobrino Thibault IV de Blois (que fue conde de Champagne como Thibault II hasta 1152) y se uni贸 a la orden del Temple en Tierra Santa, siendo uno de sus fundadores. Muere en 1126.

En los siglos XII y XIII, la regi贸n alcanz贸 un periodo de relativo esplendor, sobre todo a finales del XII, con Mar铆a de Francia, condesa de Champagne e hija de Leonor de Aquitania.

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Mar铆a de Francia, condesa de Champagne. Marie Henri d’Arbois de Jubainville – Essai sur les sceaux des comtes et comtesses de Champagne

 

En esta 茅poca, las vi帽as ya estaban presentes por todo el espacio que hoy ocupa Champagne. En un libro titulado Carte historique des vignobles de la Marne, publicado en 1900, Raoul CHANDON DE BRIALLES ha identificado, dentro de los l铆mites del actual departamento del Marne, 131 municipios cuyo territorio inclu铆a la presencia de vi帽edos a principios del siglo XII. 聽La zona de Reims ten铆a la densidad m谩s alta, seguida por la de Epernay y, muy por detr谩s, 聽estar铆a Chalons-sur-Marne, St. Menehould, Vitry-le-Fran莽ois y S茅zanne. La vid tambi茅n se hab铆a extendido por los valles altos del Sena y Aube. Por tanto, podemos considerar que al final de la Edad Media exist铆an, en Champagne, vi帽edos 聽y una organizaci贸n vit铆cola que permitir铆an el comienzo de la comercializaci贸n de los vinos producidos.

Le siguieron un periodo de guerras con los reyes de Francia, que recelaban de los condes por el hecho de que sus tierras rodeaban los dominios reales.

Thibault IV (y I de Navarra), el nieto de Mar铆a de Francia, reunific贸 los territorios. Hered贸 el condado de su padre, Thibault III conde de Champagne, y tuvo que defenderlo dos veces. Primero, contra su t铆o el conde de Brienne en 1221 y, m谩s tarde contra su t铆a Alicia, reina de Chipre.

Este noble tambi茅n es conocido como 鈥渆l Trovador鈥 por su fama de poeta, que ya tuvo en su 茅poca y que la historia ha confirmado. Se conservan cincuenta y tres composiciones, entre ellas canciones corteses, debates, pastourelles, serventesios de car谩cter moralizante y cantos de cruzada.

Este se帽or tambi茅n era 鈥渋nquieto鈥. Muerto Sancho VII, los navarros olvidaron la voluntad del rey, en la que hac铆a heredero suyo a Jaime I de Arag贸n y llamaron a Thibault, quien al mes de la muerte de su t铆o se present贸 en Pamplona, donde jur贸 los fueros del reino, nutriendo a la corona de Navarra con una reconocida dinast铆a de adinerados vasallos del rey de Francia afincados en el norte del reino e instaurando la llamada 鈥淐asa de Champagne鈥.

En 1238 dirigi贸 un ej茅rcito cruzado a Tierra Santa. A pesar de ser derrotado, las rencillas entre musulmanes le permitieron firmar la paz y obtener para los cristianos Jerusal茅n, Bel茅n y Ascal贸n. Regres贸 de la cruzada a finales de 1240, pasando gran parte de su reinado viajando continuamente de Navarra a Champagne.

Muri贸 en Pamplona al regreso de uno de sus viajes a Champagne, siendo enterrado en la Catedral de esa ciudad.

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Thibauld I de Navarra y IV de Champagne. An贸nimo (Chansons de Thibaut I de Navarre) (Biblioth猫que nationale de France, Fran莽ais 12615, fol. 1, Detalle)

 

En cualquier caso, el t茅rmino Champagne vinculado a un territorio concreto no se acu帽贸 hasta el siglo XIII, y poco a poco, el sistema feudal se fue consolidando.

Afortunadamente, estos conflictos acabaron en 1284, cuando Juana de Navarra y Champagne (煤ltima de las reinas de Navarra de la Casa de Champagne) se cas贸 con Felipe, que fue rey de Francia como Felipe IV 鈥淓l Bello鈥. Al ser coronado su hijo en 1314, con el nombre de Lu铆s X, Champagne pas贸 a formar parte definitivamente de la corona francesa.

脡l y sus sucesores contribuyen a desarrollar todav铆a m谩s las grandes ferias de la regi贸n, asegurando su regularidad y su seguridad, que entonces no era poco, ya que los caminos estaban repletos de salteadores. De eso hablaremos al final del cap铆tulo m谩s despacio.

 

LA PRODUCCI脫N AGRARIA EN LA EDAD MEDIA

Hemos visto como 茅sta es una 茅poca en la que la Iglesia y la nobleza un铆an su poder y su riqueza en causas comunes, como las Cruzadas, aunque tambi茅n sol铆a haber disputa entre ellos, normalmente, por la explotaci贸n de las tierras, siendo el campesino quien sufr铆a las consecuencias. Ya se sabe, cuando los elefantes se pelean, la que sufre es la hierba.

La producci贸n agraria en esta 茅poca nos interesa m谩s que las guerras y gestas鈥 y vamos a intentar explicarla鈥 aunque luego volveremos a Champagne. Siempre volvemos a Champagne.

Como punto de partida, debemos tener presente que la econom铆a del Imperio Romano se basaba principalmente en el mundo agrario, manteniendo un cierto comercio e intercambio de productos agrarios entre los distintos territorios. Para esto era b谩sico que existiera seguridad y v铆as de comunicaci贸n.

Tras la ca铆da del Imperio Romano de Occidente, en los primeros siglos de la Edad Media, este modelo se hizo mucho m谩s cerrado, apareciendo una agricultura b谩sicamente destinada a la poblaci贸n local.聽 El sistema era relativamente homog茅neo en toda Europa: huertas donde hab铆a disponibilidad de agua cerca de las poblaciones, un poco m谩s lejos leguminosas y, 聽finalmente, tierras de secano destinadas a cereales.聽 Adem谩s, las tierras no roturadas proporcionaban pastos para el ganado y bosques donde se obten铆a caza, recolecci贸n de frutos y le帽a.

Por otro lado, desde comienzos de la Edad Media, la vida comercial y urbana estaba pr谩cticamente estancada. El campo fue el gran protagonista de gran parte de la Edad Media europea. Los recursos que aportaban la agricultura y la ganader铆a eran la base de la econom铆a y el medio rural era el centro de las relaciones sociales.

La importancia de la producci贸n y los trabajos en la agricultura era hasta tal punto fundamental, que marcaba la vida diaria. Los calendarios, y por lo tanto las fiestas, se establec铆an a partir de los trabajos agr铆colas, identific谩ndose cada mes con su tarea correspondiente. Todas nuestras festividades tienen origen agrario y est谩n vinculadas al ciclo de cosechas. Al surgir las culturas urbanas, los rituales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas m谩s importantes traspasaron el 谩mbito campesino y se convirtieron en ciudadanas. As铆, la fecundidad que, en origen solicitaban para el campo y el ganado, pas贸 a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad鈥 aunque eso es otra historia.

Son numerosos los ejemplos conservados hoy d铆a que recogen esas actividades en pinturas murales, relieves escult贸ricos de iglesias y miniaturas de los manuscritos. Es gracias a muchos de estos casos que conocemos c贸mo era la vida cotidiana entre las comunidades agrarias de la Europa medieval. En nuestro pa铆s, uno de calendarios agr铆colas m谩s conocidos es de los arcos del Pante贸n Real de San Isidoro de Le贸n. Hay otros calendarios (o mensarios) como el de la Cripta norte de Roda de Is谩bena, la Portada de San Nicol谩s en el Frago (las dos en Huesca) o la B贸veda de Ardanaz en Navarra. 聽Calendarios agr铆colas tambi茅n son los de la iglesia de Bele帽a y el de la cercana iglesia de Campis谩balos (Guadalajara), el de la portada de la iglesia del monasterio de Ripoll (Gerona), el de la portada de la iglesia de Hormaza (Burgos) y el del Tapiz de la Creaci贸n en la catedral de Gerona鈥 pero no nos desviemos.

calendario julio

Imagen del Calendario del Pante贸n Real de San Isidoro de Le贸n relativa al mes de julio.

 

Sin embargo, la agricultura se hallaba muy poco desarrollada. La nobleza, propietaria de la tierra, era adversa a las novedades y prefer铆a gastar su dinero en armas y objetos lujosos en lugar de 聽financiar la introducci贸n de nuevas t茅cnicas agr铆colas o la mejora de las que ya exist铆an. Esta situaci贸n empez贸 a cambiar a fines del siglo XI como ahora intentaremos explicar.

La mayor parte de la poblaci贸n en esta 茅poca es campesina. Sin embargo, dentro de lo que podemos llamar campesinos, no todos ten铆an la misma categor铆a y condici贸n social.

Algunos de ellos eran hombres libres. Entre 茅stos, algunos eran incluso peque帽os propietarios que viv铆an de sus propias tierras. Eran los villanos. Las tierras que trabajaban eran llamadas alodios. Otros, en cambio, llamados colonos, le arrendaban al se帽or feudal una peque帽a parcela de tierra llamada manso.

El segundo grupo eran los que pod铆an ser considerados casi como esclavos: los siervos. De hecho, algunos mantienen que descend铆an de los esclavos romanos. Los siervos eran los 煤nicos que trabajaban para mantener al clero y a la nobleza y que pagaban impuestos. Hab铆a distintos tipos de siervos. Los que cultivaban las tierras del se帽or eran los siervos de la gleba. Estas tierras eran llamadas mansos serviles.

Los siervos de la gleba ten铆an su propia casa, subsist铆an con el producto de su propio trabajo y, en caso necesario, pod铆an vender lo que les sobraba de su cosecha. Por eso, su mantenimiento no depend铆a directamente de su amo. La obligaci贸n del se帽or era defender a las personas que viv铆an de sus tierras y darles refugio en tiempos de guerra. A cambio de esto, los siervos deb铆an dar al se帽or una renta anual bien en dinero o en especies.聽 聽Tambi茅n deb铆an pagar si se casaban y deb铆an entregar al se帽or una parte de su herencia. Adem谩s, deb铆an realizar la corv茅e (trabajar durante un determinado n煤mero de d铆as 聽las tierras del se帽or); pagar lo que se llamaba banalidad (una tasa por usar obligatoriamente los 鈥渟ervicios鈥 del castillo: el molino, la prensa de vino y el horno entre otros); y pagar la taille, un impuesto directo y personal consistente en entregar una suma indeterminada de dinero cada vez que el se帽or lo ordenaba.

El tema de los impuestos es muy importante para obtener informaci贸n. As铆, sabemos que cierta abad铆a de la zona de Champagne recib铆a bastante cantidad de uva de los viticultores locales, proveniente de lugares tales como A每 y Avenay en concepto de diezmos. La naturaleza de esos diezmos fue objeto de incesantes litigios entre los campesinos y el abad. Gracias a estas pol茅micas, sabemos que cultivaban la variedad tinta Pinot Noir. Tambi茅n sabemos que el abad quer铆a recibir los diezmos en el mismo vi帽edo. En el momento de la vendimia se distribu铆an los trentins (eran unos anchos recipientes que se llenaban de la mayor cantidad posible de uvas). En A每, un trentin de cada once era para el abad. Al aplastar las uvas los vinos se coloreaban y no eran perfectamente blancos.

A pesar de las diferencias que acabamos de explicar, la mayor铆a de los campesinos viv铆a en situaci贸n de pobreza, explotaci贸n y dependencia. El anhelo por parte de muchos siervos por conseguir su libertad y los repetidos esfuerzos del campesinado libre para obtener alg煤n beneficio fueron motivo de frecuentes revueltas.

A la largo de la Edad Media, se produjeron bastantes cambios e innovaciones tecnol贸gicos. Algunos de estos cambios fueron el arado de ruedas y la vertedera (siglo XI). Si unimos a 茅stos el yugo frontal, la collera y la aparici贸n de la herradura, se hizo posible la sustituci贸n del buey por el caballo para tirar de una carga. Esto impuls贸 el transporte terrestre e hizo posible la multiplicaci贸n de los trabajos agr铆colas gracias a la mayor velocidad conseguida. El arado de ruedas permit铆a remover la tierra m谩s f谩cilmente permitiendo al campesinado no requerir de la azada para complementar el uso del arado romano que hace un trabajo menos profundo. El empleo del hierro para fabricar herramientas (aunque sobre todo se usaba para hacer armas) las hizo mucho m谩s efectivas.聽 Aparecieron nuevas herramientas para el campo como es el caso de hoces, guada帽as, azadas o rastrillos. No obstante, su efecto en las t茅cnicas agr铆colas fue limitado. Estas herramientas eran muy caras con lo que se sigui贸 trabajando con herramientas de madera. As铆 como curiosidad, tras el arado, era necesario deshacer 聽los terrones de tierra con mazas de madera.

Por otro lado, se empezaron a utilizar los molinos de agua y de viento (eran conocidos desde la Antig眉edad pero fue en el siglo XI cuando se generaliz贸 su uso). Esta tecnolog铆a hizo mucho m谩s f谩cil la actividad agraria. Adem谩s, se aplic贸 a otras actividades artesanales como batanes y molinos de curtir. No somos ingenuos, buena parte de las razones para la expansi贸n de los molinos se basan en que eran controlados por el se帽or feudal. Garantizaba al mismo obtener importantes ingresos mediante la imposici贸n de su utilizaci贸n a sus siervos. De todos es conocida, y el refranero hace honor a ella, 聽la mala fama de los molineros: Cien sastres, cien molineros y cien tejedores, hacen justos trescientos ladrones. Esta fama de ladrones tambi茅n viene recogida en el Lazarillo de Tormes (1554) Pues siendo yo ni帽o de ocho a帽os, achacaron a mi padre ciertas sangr铆as mal hechas en los costales de los que all铆 a moler ven铆an, por la cual fue preso, y confes贸 y no neg贸, y padeci贸 persecuci贸n por justicia. Hay multitud de ejemplos:

  • De molinero mudar谩s, pero de ladr贸n no saldr谩s.
  • De molinero a ladr贸n no hay m谩s que un escal贸n; y 茅se es tan bajo, que lo sube un escarabajo.
  • Molinero y ladr贸n, dos cosas suenan y una son.
  • Maestro de molino, ladr贸n fino.

En cuanto a las t茅cnicas utilizadas, fue fundamental la introducci贸n de la rotaci贸n trienal, consistente en dividir las tierras en tres partes. A cada parte se le asignaba un cultivo de forma rotatoria: cultivos de invierno, de primavera y al barbecho. Esto aument贸 y diversific贸 mejor贸 la producci贸n y se consigui贸 una mayor diversificaci贸n de la misma.

Estos cambios causaron un crecimiento, tanto en la variedad como en la cantidad de las cosechas, que tuvo efectos importantes en la dieta de la poblaci贸n聽 en la econom铆a y sociedad de la 茅poca.聽 Gracias a un clima especialmente suave y a esos adelantos tecnol贸gicos, la agricultura prosper贸 hacia fines del siglo XI. 聽El ejemplo de los monasterios, especialmente de la Orden benedictina expandidos por toda Europa occidental (Cluny y C铆ster), de esto ya hemos hablado, extendi贸 pr谩cticas agr铆colas, de gesti贸n de las propiedades y de industria alimentaria

Entonces, la poblaci贸n creci贸 y las aldeas se multiplicaron.聽 Fue la distribuci贸n de sus excedentes la que permiti贸 la revoluci贸n urbana que se vivi贸 entre los siglos XI y XIII, cumbre del periodo que se ha llamado 贸ptimo medieval. Al aumentar 聽la poblaci贸n, hubo presi贸n para cultivar terrenos nuevos. La expansi贸n de tierras cultivables se hizo a costa de la reducci贸n de la superficie del bosque y de la incorporaci贸n de tierras marginales. As铆, entre los siglos XI y XIII, se produjo una importante transformaci贸n de聽 nuevas tierras en Europa. Utilizando el fuego, la tala y el arado se fue reduciendo la superficie de bosques hasta reducirlos, en ocasiones, a espacios testimoniales diseminados y que hubo, en ocasiones que proteger de los cultivadores. Esto no obedec铆a a razones medioambientales sino a se pon铆a en riesgo el aprovisionamiento de madera. Otra opci贸n era ganar tierras a los pantanos y zonas costeras. Esta ganancia de tierras fue obra tanto de campesinos aislados como de 聽roturaciones dirigidas por los se帽ores (tanto laicos como religiosos).聽 En el siglo XIII, el proceso de expansi贸n agr铆cola lleg贸 a su punto m谩ximo.

Esta roturaci贸n hizo posible el aumento de la producci贸n de alimentos. Sin embargo tambi茅n llev贸, como indica la ley de Turgot o de los rendimientos decrecientes a un estancamiento de la producci贸n y a un empobrecimiento general. Ya se sabe, a partir de cierto punto, el rendimiento de la tierra (factor fijo de la producci贸n agr铆cola) tiende a estabilizarse o disminuir si se avanza en el empleo de los otros factores: trabajo y capital.聽 脡ste fue uno de los factores que llev贸 a la 聽crisis del siglo XIV鈥 pero sigamos.

A pesar de los progresos, la agricultura medieval manifest贸 siempre signos de precariedad debido a la imposibilidad de realizar la inversi贸n productiva de los excedentes (extra铆dos en forma de renta feudal por la nobleza y el clero) y su estrecha dependencia de las condiciones naturales.

Volviendo a Champagne y a pesar de la coronaci贸n de Louis el Piadoso y la atenci贸n prestada a los vinos de Champagne y todas las vicisitudes que hemos contado, les prometemos que resumidamente, debemos reconocer que la regi贸n todav铆a no era especialmente conocida por sus vinos.

 

LAS FERIAS DE CHAMPAGNE EN LA EDAD MEDIA

 

De hecho, durante los siglos XII y XIII, Champagne era m谩s conocida como lugar de celebraci贸n de ferias multitudinarias de tejidos y prendas atrayendo comerciantes de toda de Europa. Sin duda, esto ayudada a promover sus vinos, aunque la industria vin铆cola segu铆a siendo relativamente poco significativa.

Con todo, Enrique de ANDELY (poeta normando del siglo XIII) ya cantaba en su Bataille des Vins,聽 c贸mo, en la 茅poca en la que Felipe Augusto y su capell谩n se constituyeron a s铆 mismos como el primer jurado de vinos conocido, los crus de Espernai, Auviler, Chaalons y Reims se encontraban ente aqu茅llos que m谩s les agradaron.聽 Tambi茅n es cierto que casi dos siglos pasaron antes de que Eustace Deschamps聽 (poeta nacido en Vertus en 1340) versara sobre los m茅ritos de Cumi猫res and A每.

Tal vez convenga aclarar que La Bataille des Vins es un poema escrito en 1224 y que cuenta la historia de una famosa cata de vinos organizada por el rey franc茅s Felipe Augusto. 70 muestras procedentes de Francia y de toda Europa incluyendo Chipre, Espa帽a y la zona de Mosela) fueron catado y juzgados por un monje ingl茅s. El monje clasific贸 los vinos y celebr贸 los que le gustaban a la vez que excomulg贸 a los que no alcanzaban el nivel que al 茅l le parec铆a el m铆nimo necesario. Como curiosidad, un vino dulce de Chipre (seguramente el Commandaria) gan贸 el concurso y mereci贸 el t铆tulo de Ap贸stol鈥 pero sigamos.

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Primera p谩gina de La Bataille des Vins de Enrique de Andely

 

De todas formas, en el siglo XIII, estas ferias se institucionalizan en la regi贸n de Champagne y en ellas podemos encontrar todo tipo de especias, joyer铆a, pa帽os y sobre todo abundante vino, aunque todav铆a no espumoso.聽 En aquella 茅poca, los vinos blancos ligeros eran m谩s populares.

Es obvio y ya lo hemos indicado, que el comercio de cualquier regi贸n y producto ha requerido (y requiere) de la existencia de v铆as de comunicaci贸n seguras. En nuestro caso, destaca la existencia de varias rutas fluviales navegables, sobre todo las de Marne, Aisne y Aube y聽 que van hacia Par铆s y Rouen. El comercio de la 茅poca era principalmente por r铆o. Hay que tener en cuenta que en aquella 茅poca los caminos terrestres eran peligrosos y mucho m谩s lentos que las v铆as fluviales. Es por esto, sobre todo, por lo que durante los primeros siglos de la Edad Media, el vino local es consumido por la nobleza y su comercializaci贸n es dif铆cil debido a un mal sistema de transporte.

Como curiosidad, la primera representaci贸n conocida de barriles en un bajo relieve se encuentra en Cabri猫res- d’Aigues. La escena muestra a un barco remolcador en el Durance y representa muestra a dos esclavos que tiran de un barco dirigido por un barquero. Esta estela fue erigida a la gloria de un comerciante especializado en el transporte del vino a trav茅s del agua que debi贸 haber vivido al comienzo de la 茅poca de Augusto.

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Bajo-relieve de Cabri猫res-d’Aigues con la primera representaci贸n conocida de toneles. Mus茅e Calvet de Avignon.

Bajo el nombre de Ferias de Champagne se conocen las ferias celebradas desde el siglo XII en los dominios de los Condes de Champagne. Su 茅xito hist贸rico se debe, parece ser, principalmente a la seguridad especial de la que disfrutaban los comerciantes y que era garantizada por los condes de Champagne personalmente. Las聽 ferias ten铆an lugar en las ciudades de Lagny-sur-Marne (una vez al a帽o), Provins (dos veces al a帽o), Troyes (dos veces al a帽o) y Bar-sur-Aube (una vez al a帽o).

El surgimiento de las dos primeras ferias se produjo por una excelente organizaci贸n (que inclu铆a pasillos, casas, almacenes), la concesi贸n de importantes privilegios de personal y la garant铆a de impartici贸n de justicia por parte de los condes de Champagne. Estas dos fer铆an terminar铆an siendo las seis ya citadas y otras de menor importancia a finales del siglo XII.

Thibault II estableci贸 las reglas de las ferias a trav茅s de la promulgaci贸n de varias chartes (1137, 1164, 1176, etc.) y consigue que se respeten sus salvoconductos m谩s all谩 de sus dominios. Adem谩s, la unidad de peso conocida como 鈥渕arc de Troyes鈥 que aparece en 1147 pronto se adoptar谩 en Par铆s. Asimismo, el 芦denario de Provins鈥 llega a ser una referencia monetaria en Italia. La 鈥渙nza de Troyes鈥 sigue siendo la unidad de referencia para la masa en cuanto a metales preciosos.

 

Foire_de_Champagne_XIIIe

Feria de Champagne. Grabado del siglo XIX publicado en R茅sum茅 de l’histoire de la Champagne, depuis les premiers temps de la Guale jusqu’脿 nos jours (M.F. de Montrol, 1826).

 

Estas ferias ten铆an una administraci贸n especial. Estaban dirigidas por dos ma卯tres (o guardias) y un canciller que ten铆an a sus 贸rdenes tenientes, sargentos, notarios encargados de mantener el orden y la justicia en las mismas.聽 Desde 1147, el guardi谩n de las ferias que garantiza el cumplimiento de las normas tambi茅n pasa a asegurar el cumplimiento de los usos comerciales y desarrolla una aut茅ntica jurisdicci贸n. En el siglo XIII, los guardias incluso toman el papel de los notarios, sancionando la autoridad condal en los actos de derecho privado relativos a las transacciones y cuentas. En la segunda mitad del siglo, se dotan ellos mismos de notarios y fiscales para hacer frente al aumento del volumen de negocio.

El salvoconducto real concedido por Philippe Auguste en 1209 aumenta el prestigio de las ferias. En esta 茅poca ya forman un conjunto coherente que atrae tanto a italianos como flamencos. El salvoconducto real les asegura que cualquier mal que les acontezca ser谩 considerado como lesa majestad y perseguido por la justicia real.

De forma general, el salvoconducto de feria est谩 expedido por el se帽or de la feria o por las ciudades que se encuentran en el camino de los comerciantes- Proporcionan una protecci贸n que garantiza atravesar su territorio. Estos salvoconductos se pagan. A cambio, el se帽or se compromete a indemnizar al comerciante si las mercanc铆as son robadas al atravesar el se帽or铆o. No sol铆an estar garantizados los da帽os ocurridos por la noche o en caso de guerra.

El Derecho de las ferias les reconoc铆a una situaci贸n privilegiada. Los condes de Champagne ( e incluso el Papa para los mercaderes italianos) garantizaban la seguridad y una justicia r谩pida en caso de litigio.聽 Esta protecci贸n hizo de las ferias de Champagne el principal lugar comercial de Europa Occidental hasta finales del siglo XIII.

Las ferias de Champagne se convierten, a partir de 1250 aproximadamente, en aut茅nticas plazas financieras y deben a ese papel haber sobrevivido como ferias de cambio聽 hasta alrededor de 聽1340 cuando la transacciones comerciales hab铆an pr谩cticamente desaparecido.

Estas ferias supusieron el renacimiento de las operaciones bancarias que hab铆an desaparecido con la ca铆da de Roma. Es obvio que las transacciones comerciales iban acompa帽adas de relaciones comerciales. As铆, los 煤ltimos d铆as de feria, los comerciantes dejaban paso a los cambistas instalados sobre un banco (de ah铆 viene lo de banco).

As铆, estas ferias de Champagne se convirtieron en mercados financieros perdiendo su car谩cter original de feria de mercanc铆as.

El siglo聽 XIII marca el apogeo de estas ferias. Hacia el final del siglo, razones pol铆ticas y el desarrollo de nuevas rutas suponen el fin del predominio de las ferias de Champagne.

Uno de los motivos es la apertura de nuevas rutas que comunican el norte de Italia con la actual Alemania as铆 como las rutas mar铆timas que permiten a los italianos el acceso directo al mercado flamenco. Adem谩s, Paris crece en importancia como plaza financiera y se desarrollan en Italia producciones textiles.

De forma general, se produce un cambio de tendencia que se manifiesta vivamente al final del siglo. Se pasa de los mercados ambulantes a los mercados sedentarios. Esto supone que las ferias pierdan su importancia estrat茅gica. El aumento de la seguridad provoca que sea m谩s frecuente que las mercanc铆as lleguen a buen puerto y, como consecuencia, la vida comercial se hace menos errante.

De esta forma, las ferias de Champagne entran en retroceso a partir del 1300 ante la competencia de las ferias de Paris y despu茅s las de Lyon), al estar estos lugares demasiado cerca para justificar el mantenimiento de todas ellas por parte de las grandes compa帽铆as italianas.

A todos estos factores hay que a帽adir la crisis del final de la Edad Media que fue tanto econ贸mica como demogr谩fica.

Otro factor explicativo puede ser el recrudecimiento de los conflictos militares en Europa en General y en esta zona en particular a partir de 1280. Estos problemas de seguridad favorecen los transportes mar铆timos y de ah铆 el desarrollo de las galeras comerciales venecianas o de la Liga Hanse谩tica que, aunque m谩s lentas y menos regulares que las rutas terrestres, se convierten en mucho m谩s seguras.

Tampoco podemos olvidar la imposici贸n de impuestos sobre las ferias que desarrolla el conde Henri.

Por 煤ltimo, la boda de Juana de Navarra (condesa y heredera de Champagne) con Philippe IV 鈥渆l Bello鈥, de lo que ya hemos hablado, en 1284 hace que el condado de Champagne entre en el dominio real provocando un cambio en las prioridades pol铆ticas.

La regi贸n de Champagne es, en el siglo XIII, tambi茅n lugar de represi贸n de聽 herej铆as. Se sabe que un n煤mero indeterminado de personas fueron quemadas en Troyes, Chalons y Provins. Destaca, sin embargo, la quema de cerca de 200 personas en Mont Aim茅.

Del siglo XIII al siglo XVII, Champagne vive el cambio de varias dinast铆as reinantes y sufre el azote de conflictos, pestes y hambre. Habr谩 que esperar la llegada del Gran Siglo y la centralizaci贸n de los poderes reinantes, que permitir谩n la construcci贸n de caminos, v铆as fluviales y recintos fortificados, para que Champagne se convierta en una regi贸n vit铆cola con identidad propia.

Esto lo veremos en pr贸ximos cap铆tulos.

 


Domingo, 26 de febrero de 2017 Sin comentarios