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Ley de Engel


La ley de Engel es una observación empírica. Ernst Engel (1821-1896) observó que, con un conjunto dado de gustos y preferencias, si aumentan los ingresos, el porcentaje de gasto destinado a alimentos disminuye independientemente de que el gasto en alimentación aumente en términos absolutos.

220px-Ernst_Engel

En otras palabras, la elasticidad ingreso de la demanda de alimentos es menor que 1.

Esto implica que, al contrario de lo que pasa con otros bienes y servicios, los procedentes de la agricultura tienen una demanda generalmente muy rígida. En última instancia, esa limitación se debe a la saturación de las necesidades (no podemos comer más de lo que nos cabe en el estómago).

Esto supone que, en el consumo de todos los alimentos humanos, aparecen elasticidades-renta negativas más tarde o más temprano. La consecuencia más directa y evidente es la aparición de excedentes, uno de los paradigmas agrarios de la Unión Europea.

Tal y como señala Rodrigo García Arancibia, desde el punto de vista teórico, las curvas de Engel quedan definidas como las funciones que relacionan el gasto en bienes y servicios que desembolsa una determinada familia, con sus ingresos o recursos totales percibidos, así como otras variables que caracterizan la composición de la familia, dado los precios fijos.

La teoría microeconómica no determina alguna forma funcional específica para las curvas de Engel pero establece criterios que ésta debe cumplir en concordancia con la teoría del consumidor, a partir de lo cual puede realizarse una determinada especificación.

 

J. Miguel Herrero nos recuerda que, en el siglo XIX, Engel enunció que

cuanto más pobre es un individuo, una familia o un pueblo, mayor ha de ser el porcentaje de su renta necesario para el mantenimiento de su subsistencia física y, a su vez, mayor será el porcentaje que debe dedicarse a la alimentación.

Dicho de otra forma:

 

A medida que la renta per cápita se eleva, desciende el porcentaje que del gasto total se destina al consumo de alimentos

 

La ley de Engel indica que a medida que la renta va aumentando, los gastos que se dedican al consumo de artículos aumentan también, pero en distinta proporción: en los artículos de primera necesidad los gastos son decrecientes, mientras que en los bienes de lujo relativo y de lujo propiamente dicho los gastos son crecientes (Castañeda, 1991).

La ley de Engel es generalizable al conjunto de las familias de un país, por lo que tanto el gasto de sus ciudadanos como el tipo de productos que ellos demandan tienden a guardar relación directa con el nivel medio de ingreso y con las variaciones que éste va experimentando a lo largo del tiempo (Cuadrado, 1994).

Tendremos que las principales consecuencias de todo lo anterior son, que el gasto de determinados productos de carácter primario disminuirá relativamente a medida que el país logre alcanzar mayores niveles de desarrollo. Por otra parte, la demanda de bienes con los que satisfacer necesidades tenderá a diversificarse, dirigiéndose cada vez más a productos que eran considerados antes como inalcanzables. Los productos de alimentación quedan relegados, según la Ley de Engel, por su carácter primario a un segundo plano cuando se producen incrementos de renta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el mercado alimentario ha experimentado la segunda vertiente del efecto enunciado por Engel, dado que cada vez más porcentaje del consumo alimentario se realiza a través del canal de hostelería y restauración. Esto quiere decir que la proporción del consumo en los hogares se ha venido compensando con una mayor participación del consumo de alimentos fuera de casa (Martín, 2004).

Esta interesante reflexión refuerza el crecimiento experimentado por el canalfoodservice en los últimos veinte años en España. Aunque este canal tiene un prometedor desarrollo a largo plazo (en Estados Unidos el 50% del consumo alimentario se hace fuera de casa)  nos encontramos  actualmente con una retracción del consumo en hostelería y restauración con motivo de la crisis económica.

Analizando las series históricas(2001 – 2012) del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación  español , la hostelería y restauración ha pasado de representar casi el 24% del volumen de las compras del total de la alimentación al 19,5%. Es interesante buscar esta explicación en la Ley de Engel.

La renta disponible del consumidor español ha disminuido y ha dejado de gastar en el foodservice y ha vuelto a consumir en casa o a comprar en los canales convencionales para preparar los alimentos y llevárselos consigo para consumirlos fuera de casa.

La ley de Engel no implica que el gasto de alimentos se mantenga sin cambios a medida que aumenta la renta, sino que sugiere que los consumidores aumentan sus gastos de alimentos, en proporción, menos de lo que aumentan sus ingresos.

Una consecuencia de esta ley es la pérdida de importancia de la agricultura a medida que un país se enriquece, cuando la demanda de los productos alimenticios no crece al mismo ritmo que la renta nacional.

Una aplicación estadística muy controvertida del porcentaje de gasto dedicado a alimentos, es tratarlo como un reflejo del nivel de vida de un país. Si la proporción del Coeficiente de Engel es alto, significa que un país es pobre. Por el contrario, si este coeficiente es bajo, denota que nos encontramos ante un país rico.

En economía, la curva de Engel muestra la relación existente entre la cantidad demandada de un bien o servicio y la renta del consumidor; es decir, cómo varía la cantidad demandada al cambiar su renta.

Gráficamente, la curva de Engel se representa en el primer cuadrante del sistema cartesiano de coordenadas (porque ni cantidad demandada ni renta pueden ser negativas). La renta se muestra en el eje y y la cantidad demandada del bien o servicio seleccionado se representa en el eje x.

Para bienes normales y bienes superiores, la curva de Engel tiene pendiente positiva. Es decir, a medida que la renta aumenta, la cantidad demandada también aumenta.

Para bienes inferiores, la curva de Engel tiene pendiente negativa. Esto quiere decir que cuando los consumidores disponen de más renta, reducirán su consumo de los bienes inferiores (incluso dejando de comprarlos totalmente), porque se pueden permitir adquirir bienes mejores.  El transporte público es otro ejemplo típico de bien inferior.

Si queréis saber más…

 

  • Blundell, R., Duncan, A. y Pendakur K. (1998). Semiparametric Estimation and Consumer Demand. Journal of Applied Econometrics, 13, 435-461.
  • Castañeda, J. (1991): Lecciones de teoría económica. Fundación Fondo para la Investigación Económica y Social. Madrid.
  • Cuadrado, J.R. (1994): “Los españoles como consumidores de bienes, de servicios y de tiempo” Revista de Occidente, noviembre.
  • Blundell, R., Browning, N. y I. Crawford (2003). Non-parametric Engel Curve and Revelead Preference. Journal of Applied Econometrics, 13, 435-461.
  • Byrne, P. y Capps Jr, O. (1996). Does Engel’s Law Extend to Food Away from Home? Journal of Distribution 
  • Deaton, A. y Muellbauer, J. (1980). Economics and Consumer Behavior. New York: Cambridge University Press.
  • Lewbel, A. (2008). Engel curve. En Durlauf, S. N. y Blume, L. E. (eds.), The New Palgrave Dictionary of Economics (Second Edition). London: Palgrave Macmillan.
  • Martín, V. J. (2004): Alimentación, economía y ocio. Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
  • McCracken, V. y Brandt, J. (1987). Household Consumption of Food-Away-from- Home: Total Expenditure and by Type of Food Facility. American Journal of Agricultural Economics, 69(2), 274-284.


Miércoles, 12 de agosto de 2015 Sin comentarios

Ley de Turgot


Robert Jacques Turgot (París, 1727 – 1781) fue uno de los gobernantes franceses más representativos de la segunda mitad del siglo XVIII, y el que se consagró más a fondo a una concreta reforma económica y social.

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Escritas durante la época en que era intendente en Limoges, las Reflexiones sobre la formación y la distribución de las riquezas se publicaron en 1766 y tuvieron gran éxito; fueron traducidas al inglés y se reeditaron varias veces hasta después de su muerte. Este ensayo fue un preámbulo de orientación general para el planteamiento de algunas cuestiones sobre la economía francesa y apareció en la revista fisiocrática Éphémérides.

 

Las Reflexiones están divididas en cien apartados;

 

  • los cincuenta primeros enuncian conceptos de la doctrina fisiocrática de Quesnay, que consideraba la tierra como única fuente de riqueza,

 

  • y los otros cincuenta desarrollan, también según la orientación fisiocrática pero con mayor autonomía, las cuestiones relativas a la relación entre la producción agrícola y el consumo, relación que dará el índice del producto neto, es decir, de la riqueza, por el que es posible el pago de los impuestos y la subvención de la industria.

 

Pero las industrias y comercios quedan rígida y fisiocráticamente excluidos de concurrir a la formación de la verdadera riqueza; libres del peso de los impuestos indirectos, que no debieran subsistir porque interceptan el libre cambio y la competencia, se convierten en elementos activos de la prosperidad económica del país. La obra anticipa la economía política como ciencia, fundada por Adam Smith con las Investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

Esta ley también es conocida como de los rendimientos decrecientes. Constituyó una notable aportación del fisiócrata que le dio nombre y también de David Ricardo.

 

Turgot fue un economista francés de la escuela de los fisiócratas[1], aquellos que decían que la riqueza de un país se basa en la producción de bienes, especialmente de la agricultura. Los fisiócratas se encontrarían bastante perdidos en el mundo económico actual, de capitalismo financiero virtual, donde los bienes reales apenas tienen importancia relativa. ¡¡Pobres, si levantaran la cabeza!!

 

No dejarían de decir que la crisis actual es producto de no haberles hecho caso a ellos, que defendían la economía real (con esto no quiero decir que haya que volver a la agricultura como sector principal, por supuesto, pero sí que la riqueza tiene que ser real y no virtual).

 

La ley de Turgot dice:

 

A partir de cierto punto, el rendimiento de la tierra tiende a estabilizarse o disminuir si se avanza en el empleo de los otros factores: trabajo y capital

 

La referida ley expresa el fenómeno general de que, a partir de cierto punto, el rendimiento de la tierra (factor fijo de la producción agrícola) tiende a estabilizarse; pudiendo, incluso, disminuir, si se sigue avanzando en el empleo de los otros factores (trabajo y capital).

 

En cierta medida, esta ley también es aplicable a la industria. Sin embargo, los inventos y las innovaciones técnicas fueron alejando continuamente el estancamiento de la productividad de los factores en los procesos industriales.

 

Lo mismo viene sucediendo hasta cierto punto en la agricultura pero con la diferencia de que en ésta, la insustituibilidad e inamovilidad del factor fijo tierra y las dificultades de su transformación, dan a los avances técnicos menor potencial.

 

Se puede así afirmar que, en algunos casos, pueden estarse tocando los techos máximos de rendimiento.

 

Sin embargo, en España, estamos muy por debajo de las medias comunitarias, y sin visos de alcanzarlas nunca, por razones de diferencias de suelo, y a causa de las distintas condiciones climáticas.

 

Dados los factores de producción tierra, capital y trabajo (todo lo que necesitamos para la agricultura), al mantenerse fijo el factor tierra, el aumento de los otros (capital y trabajo) producirá un incremento de rendimiento limitado, llegando a un punto en que, de aplicarse en mayor cantidad, el rendimiento decrecerá en lugar de aumentar.

 

Veamos un ejemplo: si tenemos una hectárea de cultivo de maíz y aplicamos 200 kg de fertilizante y la mano de obra de dos personas, obtendremos un rendimiento determinado.

 

Si a esta misma superficie le aplicamos 2.000 Kg. de fertilizante y el trabajo de veinte personas, el rendimiento no aumentará proporcionalmente, y lo más probable es que disminuya y económicamente será desastroso.

La forma que tendría una curva que relacione la inversión con el producto obtenido tendría más o menos esta forma:

 

rendimientos decrecientes

 

Figura 3.  Ejemplo de aplicación de la Ley de Turgot.

 

Obsérvese como la producción (en el trazo grueso) disminuye aunque aumenten los insumos (capital y trabajo).

 

A continuación, podemos ver otro ejemplo de aplicación de la Ley de Rendimientos Decrecientes (tomado del Depósito de documentos de la FAO). La Figura 4 muestra que la curva de producción puede dividirse en tres fases:

 

  • Fase I: Ilustra el rendimiento en grano al no aplicar fertilizante (valor cero), con lo cual sólo hay una producción modesta. También muestra como el uso progresivo de mayores cantidades de fertilizante, el rendimiento marginal (producción adicional) por cada kilo adicional de fertilizante es cada vez mayor hasta el momento en que se alcanza el punto A. Esta Fase representa la etapa de rendimientos marginales crecientes.

 

retornos marginales decrecientes

Figura 4. Aplicación de la Ley de Rendimientos Decrecientes

 

  • Fase II: Ascendiendo la curva más allá del punto A (Figura 4), la producción continúa aumentando pero, con cada kilo adicional de fertilizante el rendimiento marginal aumenta cada vez menos. Ésta es la Fase de rendimientos marginales decrecientes y continúa hasta alcanzar el punto B.

 

  • Fase III: Al llegar al punto B de la curva que describe la respuesta agronómica, el nivel de fertilizante aplicado es tan alto que su elevada concentración material comienza a dañar las plantas y, consecuentemente el valor de la producción empieza a bajar. Ésta es la Fase de rendimientos marginales negativos.

 

La tecnología tiene mucha importancia en esta Ley.  Es el factor que nos permitirá que el uso de las dos variables, capital y trabajo, sea óptimo. Si las semillas rinden 3.000 Kg. por hectárea no es lo mismo que si rinden sólo 500.

 

Es por eso que la tecnología tiene tan extremados defensores en la agricultura (por ejemplo, los que defienden los transgénicos a muerte, y los que se les oponen igual).

 

De ella depende obtener la mejor combinación de capital y trabajo. Aún así, la tecnología tendrá un máximo.

 

Nunca se obtendrán 100 Tm. de trigo por hectárea, por mucho capital, trabajo (hoy en día, poco por la mecanización) y tecnología que metamos.

 

Veamos un último ejemplo de forma más detallada (tomados.

 

El Cuadro 1 ilustra un ejemplo matemático que se refiere a los cambios en el nivel de producción de leche de una vaca en función a la cantidad de concentrado suministrado en su ración de alimento.

 

Este ejemplo es una simplificación de la situación práctica porque en la realidad la producción de leche se ve afectada por muchos otros factores, no sólo la cantidad de concentrado empleada.

 

Sin embargo, en este ejemplo se asume que todos los otros factores se mantienen iguales (ceteris paribus) siendo la cantidad de concentrado suministrada diariamente el único factor de cambio.

 

Los datos del Cuadro 1 se presentan gráficamente en la Figura 5.

 

Kg por vaca por día

Observación
Cantidad de Concentrado Producción
Total (PT)
Producción1
Marginal (PM)
Producción2
Promedio (PM)
0 4,5 - -
1 7,25 2,75 2,75
2 10,23 2,98 2,87
3 13,49 3,26 3,00 PM Máxima
4 16,59 3,10 3,02 PM = PP
5 19,49 2,90 2,99
6 22,14 2,65 2,94
7 24,51 2,37 2,86
8 26,57 2,06 2,76
9 28,30 1,73 2,64
10 29,67 1,37 2,52
11 30,63 0,96 2,38
12 31,12 0,49 2,22
13 31,13 0,01 2,05 PT Máxima
MP = 0
14 30,61 -0,52 1,87 PM Negativa
15 29,46 -1,15 1,66 PM Negativa

Cuadro 1. Ejemplo de la ley de rendimientos marginales decrecientes (RMD). El uso de concentrado en la producción de leche

Notas:

 

  1. Producto Marginal (PM) = Producto adicional derivado por el último kg de concentrado dado.
  2. Producto Promedio (PP) = Producto/kg de concentrado administrado (sin incluir producción cuando Concentrado = 0).

decrecientes

Figura 5. Representación gráfica de la ley de Rendimientos Marginales Decrecientes. Relación entre valores de producción de leche y alimento concentrado suministrado (correspondiente a los datos del Cuadro 1)

 

 

  • Fase I: En este ejemplo (Cuadro 1) una vaca que no recibe concentrados es capaz de producir 4,5 Kg./leche diarios. Al suministrar un kilo de concentrado, su producción sube a 7,25 Kg. diarios. Se concluye que 1 Kg. de concentrado induce un aumento de producción equivalente a 2,75 Kg. (7,25 – 4,5 = 2,75). Este aumento representa la producción marginal (PM) generada al suministrar el primer kilo de concentrado. Al dar un kilo adicional de concentrado el aumento es de 2,98 Kg. (10,23 – 7,25 = 2,98). Los resultados indicados por la curva durante toda la Fase I muestran como los retornos marginales son crecientes, por cada unidad de recurso que se agrega consecutivamente. Así, el valor PM aumenta cada vez que se agrega un nuevo kilo de concentrado. La Fase I en la curva PT termina cuando el PM llega a su máximo (puntos B, Figura 5), y que corresponde al nivel de 3 Kg. de concentrado/vaca/día; y este punto se conoce como el punto de inflexión de la curva.
  • Fase II: El producto total (PT) sigue aumentando con cada kilo adicional de concentrado durante toda esta fase de la curva PT. Sin embargo, ahora, cada kilo adicional de concentrado genera un valor PM que va disminuyendo sucesivamente. Ésta es la Fase de rendimientos marginales decrecientes. La curva PP, que denota la producción promedio por kilo de concentrado (PP), alcanza su punto máximo en esta Fase de la curva (punto C, Figura 5). La Fase II concluye cuando la producción total alcanza su valor máximo en la curva PT (punto E, Figura 5), después del cual se constata un descenso. Este punto corresponde al momento que el suministro alcanza el valor de 13 kilos de concentrado/vaca/día. Es importante observar que el valor máximo para el nivel de producción (punto E en la curva PT) corresponde a un valor cero para el rendimiento marginal de aportes de concentrado (punto D en la curva PM). La curva PM cruza el eje horizontal en el punto D y de allí en adelante sus valores toman signo negativo.
  • Fase III: En la última Fase de la curva de producción PT, los rendimientos marginales son negativos. Esto se ve claramente observando la curva PM. Los resultados indican que con cada unidad adicional de recurso (concentrado en este caso), el valor de la producción total desciende sucesivamente. Esto se explica fisiológicamente porque la gran cantidad de concentrado ingerido por el animal, afecta el buen funcionamiento general del sistema (en este caso la vaca).

La información del Cuadro 1 se complementa con el Cuadro 2 introduciendo sus correspondientes datos económicos.

Concentrado
(kg/vaca/día)
€/vaca/día Coment.
Ingreso Total
(IT)
Ingreso Marginal
(IM)
Ingreso Promedio
(IP)
Coste Fijo
(CF)
Coste Marginal
(CM)
Coste Total
(CT)
IT – CT
0 45,0 - - 40 - 40 5,0
1 72,5 27,5 27,5 40 6,0 46 26,5
2 102,3 29,8 28,7 40 6,0 52 50,3
3 134,9 32,6 30,0 40 6,0 58 76,9
4 165,9 31,0 30,2 40 6,0 64 101,9 IM = IP
5 194,9 29,0 29,9 40 6,0 70 124,9
6 221,4 26,5 29,4 40 6,0 76 145,4
7 245,1 23,7 28,6 40 6,0 82 163,1
8 265,7 20,6 27,6 40 6,0 88 177,7
9 283,0 17,3 26,4 40 6,0 94 189,0 Max IT – CT
10 296,7 13,7 25,2 40 6,0 100 196,7 IM = CM4
11 306,3 9,6 23,8 40 6,0 106 200,3
12 311,2 4,9 22,2 40 6,0 112 199,3
13 311,3 1,0 20,5 40 6,0 118 193,3
14 306,1 -5,2 18,7 40 6,0 124 182,1
15 294,6 -11,5 16,6 40 6,0 130 164,6

Cuadro 2. Cuadro 2. Ejemplo de la ley de rendimientos marginales decrecientes (RMD). El uso de concentrado en la producción de leche. Datos económicos

El valor asignado al coste del concentrado es de 6€/Kg. y este valor se mantiene constante a cualquier nivel de suplementación de concentrado.

En el Cuadro 2:

  1. Coste del concentrado = 6€/Kg. y precio de la leche = 10€/Kg.
  2. El Coste fijo representa todos los otros costes (sin incluir el concentrado)
  3. El Máximo IT = CT se obtiene en el mismo punto en el que IM = CM. En este caso, entre 11 y 12 Kg. de concentrado por vaca y día

Bajo estas condiciones el coste marginal no varía en función del nivel de suplementación.  Esto es, su valor no cambia al aportar cada kilo adicional de concentrado.

Los datos detallados en este Cuadro indican que los costes fijos por vaca y día son siempre iguales (fijos), y equivalen a 40€ por vaca y día. Bajo estas condiciones, la penúltima columna indicada como: Ingreso Total (IT) – Coste Total (CT), representa la estimación del valor de la eficiencia económica o beneficio neto por vaca y día.

El punto de máxima eficiencia económica ocurre cuando el valor [IT – CT] alcanza su máximo. En la Figura esto ocurre entre los niveles de 11 y 12 Kg. de concentrado por día (Figura 6).

La Figura 6 permite ilustrar la relación entre los valores de IT, CT y CF.  Debemos prestar atención al hecho de que la máxima eficiencia económica no coincide con el punto de máximo ingreso total.

Tanto el coste fijo como el coste marginal se mantienen constantes a todos los niveles de suplementación.  Por esto, como el coste total es la suma de costes fijos y costes marginales es lógico que la curva que representa los costes totales sea en efecto una línea recta ascendente.

producción 1

Figura 6. Niveles de producción de leche y de suplementación, que coinciden con el punto de máxima eficiencia económica en el uso de concentrado (datos del Cuadro 2)

La Figura 7 ilustra la relación entre las curvas de Ingreso Promedio (IP) e Ingreso Marginal (IM). Esta representación gráfica facilita la explicación práctica de la ley de rendimientos marginales decrecientes.

 producción2

Figura 7. Relación entre las curvas de Ingreso Promedio e Ingreso Marginal.

El coste de cada unidad de recurso agregado (en este caso 1 Kg. de concentrado) se mantiene idéntico para todo nivel de suplementación. Esto hace que el coste marginal (CM) es constante y su representación gráfica corresponda a una línea recta horizontal (Figura 7).

La curva que representa el Ingreso Promedio, IP, alcanza su valor máximo en el punto A. Este punto corresponde a un valor de 4.5 Kg. de concentrado (punto X, Figura 7). Nos indica que éste es el nivel de suplementación de concentrado que es utilizado con máxima eficiencia económica.

Sin embargo, este punto no representa el punto óptimo para lograr la máxima eficiencia económica total. Así, el punto A en las curvas IP e IM representa el inicio de la Fase II. Al utilizar más de 4,5 Kg./vaca/día (punto X, Figura 7) los valores del Ingreso Promedio, IP empiezan a decrecer; pero los valores sobre la curva IM, que representan el ingreso marginal, continúan ascendiendo aunque con la adición de cada kg de concentrado agregado sus valores del aumento adicional van disminuyendo.

La Fase II comienza en el punto X y finaliza en el punto Z (Figura 7). El punto Z señala el inicio de los rendimientos marginales negativos. Como hemos señalado anteriormente, el punto de máxima eficiencia económica tiene que estar ubicado dentro de la fase II, ya que en ella se identificó el punto de máxima eficiencia biológica o zootécnica. El hecho de encontrar el punto de máxima eficiencia económica entre los puntos X y Z (4,5 y 13 Kg./vaca/día) se puede explicar como sigue:

  • Al suministrar menos de 4,5 kg de concentrado se está dejando de aprovechar el aporte de un beneficio, ya que el aumento del nivel de suplementación induce un mayor ingreso promedio, IP (Figura 7).
  • Al exceder el nivel de suplementación de 13,0 Kg. se provoca una reducción de nivel de producción que induce un ingreso marginal, IM, negativo (Figura 7).

Para determinar el nivel de suplementación de concentrado que permitirá la máxima eficiencia económica en el uso de este recurso es necesario localizar el punto donde el Coste Marginal (CM) es igual al Ingreso Marginal (IM). Éste se señala como el punto R en la Figura 7. En este punto los valores de coste, tanto para el último kilo de concentrado suministrado, como para su correspondiente producción, son idénticos.

En la Figura 7, el punto de máxima eficiencia económica se encuentra entre 11 y 12 Kg. de concentrado por día (punto Y).  Debemos señalar que el punto de máxima eficiencia económica no coincide con ninguno de los puntos que representan: producción máxima, ingreso máximo, coste mínimo, máximo ingreso marginal ni máximo producto promedio.

El punto de máxima eficiencia económica es el punto donde la producción resultante de la última unidad de un recurso iguala  el coste de esa unidad de recurso (IM = CM).

El objetivo final de la planificación y dirección de empresas es asegurar que el uso de cada recurso variable es empleado alcanzando su propio punto de máxima eficiencia económica.

En términos de cálculos matemáticos (sin necesidad de dibujar los gráficos), éste punto se puede determinar en la siguiente manera:

El Punto de Máxima Eficiencia Económica (MEE) se alcanza si se cumple la siguiente relación:

IM =CM

Es decir: IM – CM = 0

Para este análisis también utilizaremos la siguiente ecuación:

Producto Marginal * Precio Producto = Recurso Marginal * Coste Recurso

De donde se deduce:

Producto Marginal/ Recurso Marginal = Coste Recurso / Precio Recurso

Considerando el caso específico bajo estudio tenemos:

PM Leche / Aumento Concentrado = Coste Concentrado / Precio Leche =

PM Leche / 1 = 6,0 / 10

Solución: PM Leche = 0,6

Este resultado indica que en el punto de máxima eficiencia económica ubicado entre los niveles de suplementación de 11 y 12 Kg. concentrado, el último kilogramo de concentrado produce 0,6 kilos leche (ver Cuadro 1).

Estas relaciones matemáticas permiten calcular el punto de máxima eficiencia económica al introducir modificaciones al sistema.  Éstas pueden representar cambios externos que afectan los precios de productos y costes de insumos.

Si el precio de leche aumenta a 15€/Kg. y el coste de concentrado a 30€/Kg., y suponiendo que todos los otros factores siguen iguales: ¿Cuál es el nuevo punto de máxima eficiencia económica? Tendremos:

PM Leche / Cambio en Concentrado = 30 / 15

PM Leche / 1 Kg. Concentrado = 2,0

La máxima eficiencia económica que corresponde a un producto marginal de 2,0 Kg. de leche obtenida al agregar 1 kilogramo de concentrado, (según los datos de producción señalados en el Cuadro 1), se obtendría al suministrar 8 Kg. de concentrado por vaca y día.

La diferencia con la industria es que en esta última el factor limitante no es la tierra, es el capital. Si una fábrica tiene pocas máquinas, poner más trabajadores sólo servirá para que hagan cola delante de las máquinas para usarlas. Pero con poner más capital, los rendimientos aumentan mucho más de lo que lo harían en la agricultura.

[1] La fisiocracia era una escuela de pensamiento económico del siglo XVIII fundada por François Quesnay, Anne Robert Jacques Turgot y Pierre Samuel du Pont de Nemours en Francia. Afirmaba la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno. Su doctrina queda resumida en la expresión laissez faire. El origen del término fisiocracia proviene del griego y quiere decir gobierno de la naturaleza, al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Esto está relacionado con la idea de que sólo en las actividades agrícolas, la naturaleza posibilita que el producto obtenido sea mayor que los insumos utilizados en la producción surgiendo así un excedente económico. Los fisiócratas calificaron de estériles las actividades como la manufactura o el comercio donde la incautación sería suficiente para reponer los insumos utilizados.

La fisiocracia surge como una reacción de tipo intelectual a la común concepción de la vida intervencionista del pensamiento mercantilista. Insistían que la intervención de intermediarios en varias etapas del proceso de la producción y distribución de bienes tiende a reducir el nivel total de prosperidad y producción económica. Ejemplos de estas intervenciones eran muchas pero los fisiócratas se fijaban en los controles gubernamentales tales como los monopolios, impuestos excesivos, burgueses parasitarios y el feudalismo europeo. Estas prácticas estaban asociadas con el corporativismo comercial o el énfasis desmesurado en el crecimiento industrial, los cuales estaban y están basados en el restrictivo interés privado.

Para ahondar más las diferencias propugnaban el impuesto único sobre la tierra y sugerían la anulación de todos los establecidos por los mercantilistas. La tendencia general de los fisiócratas es el Librecambismo. La tarea del economista se reduce a descubrir el juego de las leyes naturales. La intervención del Estado es inútil, pues no haría otra cosa que interferir ese orden esencial. El interés de los fisiócratas se concentraba en gran medida en la definición de una estrategia macroeconómica de desarrollo que incluyera políticas coherentes. Es el primer movimiento que adopta un acercamiento sistemático a la teoría económica. Se creía que si esta ley era estudiada, derivaría en condiciones armoniosas y beneficiosas para toda la humanidad. Veían el progreso económico como inseparable del progreso social, argumentando que gracias a la incrementada prosperidad natural, las rivalidades entre grupos oponentes van a disminuir porque al final del día va a costar más de lo que vale.

Consideraban la tierra y el trabajo como los agentes o factores causantes de la producción. Esta opinión fue puesta en boga por el filósofo Thomas Hobbes. Al estudiar en su Leviatán, el aspecto económico de la comunidad o estado, dice:

En cuanto a la abundancia de materias, está limitada por la naturaleza a aquellos bienes que, manando de los dos senos de nuestra madre común la tierra y el mar, ofrece Dios al género humano, bien gratuitamente, bien a cambio del trabajo.

Para los fisiócratas, en oposición al mercantilismo, la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de las riquezas acumuladas por el comercio internacional. Consideraban que la única actividad generadora de riqueza para las naciones era la agricultura. Cantillon comienza su Ensayo sobre la naturaleza del comercio diciendo que, La tierra es la fuente o materia donde toda riqueza se produce. El trabajo del hombre es la forma que la produce: y la riqueza en sí no es nada, sino el sustento, comodidades y superfluidades de la vida.

Turgot, padre de la fisiocracia, resume esta noción con el dicho, El agricultor es la única persona cuyo trabajo produce algo más que el salario de su trabajo. Es, por lo tanto, la única fuente de toda riqueza. Además, añade: La tierra le paga directamente el precio de su trabajo, aparte de cualquier otro hombre o convenio. La naturaleza no le regatea para obligarle a sostenerse con lo que es de todo punto necesario. Lo que le concede no está proporcionado ni a sus necesidades ni a una valuación contractual del precio de su día de trabajo. Es el resultado físico de la fertilidad del suelo, y de la sabiduría, mucho más que de la laboriosidad, de los medios que ha empleado para hacerla fértil. Tan pronto como el trabajo del agricultor produce más de lo requerido por sus necesidades, puede, con este excedente superfluo que la naturaleza le otorga como un puro don, por encima de la retribución de su esfuerzo, comprar el trabajo de otros miembros de la sociedad. Éstos, al vendérselo, sólo obtienen su subsistencia; pero el agricultor recoge, además de su subsistencia, una riqueza que es independiente y disponible, que ha comprado y que la vende. Es, por lo tanto, la única fuente de riqueza, que, mediante su circulación, anima a todos los trabajos de la sociedad; porque es el único cuyo trabajo produce más salario de éste

Los fisiócratas no fueron los únicos que atribuyeron especial importancia a la agricultura. Las ideas fisiocráticas parecen haber influido en Benjamín Franklin. Viviendo en un país en el que la agricultura era la principal actividad y en el que las manufacturas y comercio que entonces existían satisfacían más que nada las necesidades de los agricultores, es comprensible que Franklin conviniera con los fisiócratas acerca de la importancia de la actividad agrícola.

El siguiente párrafo presenta su posición: parece que no hay más que tres formas en las que una nación puede adquirir riquezas. La primera es mediante la guerra, como hicieron los romanos, saqueando a sus vecinos conquistados. Esto es robo. La segunda es por el comercio, que generalmente es engañoso. La tercera es por la agricultura, único medio honesto por el cual el hombre recibe un verdadero incremento de la simiente arrojada a la tierra, en una especie de milagro continuo, forjado en su favor por la mano de Dios, como recompensa por su vida inocente y laboriosidad virtuosa.

Los fisiócratas asumieron que dada su observación de los mercados, la manufactura era una actividad estéril, ya que no se veía un gran avance en este sector. Obviamente, esto se debía al tamaño de la industria de entonces, anterior a la Revolución Industrial. Esto es, obviamente, un error en su análisis, derivado del mayor interés en la productividad física y no en la productividad del valor. También defendían que la agricultura era el único sector productivo capaz de crear riqueza, mientras que el comercio y la industria tan sólo permitían la distribución de esta riqueza.

Los fisiócratas estaban en contra de las políticas de comercio internacional mercantilismo, favorecedoras del proteccionismo.

La fisiocracia no fue recibida con los brazos abiertos por muchas razones, no siendo todas intelectuales. Sus oponentes fueron muchos, incluyendo a los mercantilistas que hasta entonces habían dirigido la política económica de la corte de Francia, y a los incipientes liberales liderados por Adam Smith, quien publicaría una respuesta crítica a la fisiocracia. Aunque Smith creía en muchas de las doctrinas expuestas por los fisiócratas, no aceptaba el calificativo de las clases mercantiles y artesanales como estériles e improductivas. Sí reconocía que la agricultura era la más productiva de las ocupaciones, pero sostenía que las otras ocupaciones deberían ser denominadas como menos productivas, no como improductivas. Para demostrar la verdad de su afirmación, Smith observó que incluso la clase social más baja produce anualmente el valor de su propio consumo anual, y perpetúa, al menos, la existencia del capital que le mantiene y emplea.

Otro crítico, Alexander Hamilton, condena la idea de impuestos y renta sobre la tierra diciendo: Parece haberse pasado por alto que la tierra es en sí un capital, anticipado o alquilado por el propietario al arrendatario, y que la renta que recibe es sólo el beneficio ordinario de un cierto capital en forma de la tierra, no explotada por el mismo propietario, sino por otro, al que se la presta o alquila, y el que, de su parte, anticipa un segundo capital, para preparar y mejorar la tierra, por el que recibe el beneficio usual…


Martes, 11 de agosto de 2015 Sin comentarios